Roban dos transformadores valuados en $44 millones a metros de un puesto policial
Desconocidos derribaron y desmontaron dos transformadores de 25 kV para llevarse sus partes internas de cobre, un material de alto valor de reventa. La maniobra habría requerido herramientas específicas y conocimientos técnicos, mientras tampoco se descarta la utilización de un vehículo de gran porte.

Dos transformadores de energía operados por EC SAPEM fueron robados en las inmediaciones del ingreso al Aeropuerto Felipe Varela, sobre la Ruta 33, en un hecho que genera particular atención por la cercanía de los equipos con un puesto policial.

Los desconocidos lograron derribar y desmontar los dos transformadores, para posteriormente desarmarlos y llevarse exclusivamente sus partes internas de cobre. Los equipos, ambos de 25 kV, están valuados en una suma superior a los 44 millones de pesos, según consignó la distribuidora..

La particularidad que rodea al episodio está dada por la ubicación de los transformadores. Los equipos se encontraban instalados a 300 y 1000 metros del puesto policial situado sobre la Ruta 33, en el ingreso al aeropuerto Felipe Varela. El hecho fue denunciado formalmente por la distribuidora provincial, aunque no se pudo precisar hasta el momento la hora exacta en que los delincuentes llevaron adelante la maniobra.

La distancia respecto de la garita policial constituye uno de los aspectos que más llama la atención dentro de la investigación del robo, ya que los autores lograron intervenir sobre instalaciones de gran tamaño, desmontarlas, retirar sus componentes de valor y abandonar la zona sin ser advertidos.

Transformadores: el cobre como objetivo

El objetivo de los delincuentes estuvo puesto específicamente en el cobre contenido en los transformadores. Se trata de un material que desde hace tiempo figura entre los elementos más vandalizados debido a su alto valor de reventa. En este caso, los autores no se limitaron a sustraer los equipos completos, sino que los desarmaron para extraer las partes internas de cobre.

La maniobra implicó primero derribar los transformadores y luego desmontarlos para acceder a sus componentes internos. Finalmente, los delincuentes se retiraron únicamente con el material que consideraron de valor, dejando los equipos sin las partes que buscaban.

La elección del cobre como único material sustraído refuerza la hipótesis de que quienes participaron del robo conocían el tipo de equipos y sabían cuáles eran las piezas que podían tener mayor valor de reventa.

La maniobra

La forma en que fueron sustraídos los transformadores abre otra línea de análisis. Se especula, según lo marcó la propia Ec Sapem, con que los autores del robo contaban con herramientas específicas y conocimientos técnicos para manipular este tipo de equipos. El procedimiento no habría consistido simplemente en retirar un objeto instalado en la vía pública. Los transformadores fueron derribados, desmontados y posteriormente desarmados para extraer sus componentes internos de cobre.

Además, según la información aportada, los delincuentes lograron realizar la maniobra sin dejar partes de valor, lo que vuelve a poner el foco sobre el conocimiento que habrían tenido acerca de la composición y características de los transformadores.

La capacidad para identificar qué elementos debían extraerse y cómo hacerlo constituye uno de los aspectos que rodean el episodio. La hipótesis es que quienes actuaron conocían el funcionamiento y la estructura de estos equipos o, al menos, contaban con las herramientas necesarias para intervenirlos.

La distribuidora formalizó la denuncia correspondiente por el robo de los dos transformadores de 25 kV, mientras permanece sin determinar el momento exacto en que ocurrió la sustracción.

La incógnita sobre el traslado

Otro de los interrogantes planteados alrededor del hecho está relacionado con la manera en que los autores lograron retirar las pesadas bobinas de cobre del lugar. No se descarta que los delincuentes hayan utilizado un vehículo de gran porte para cargar los componentes y abandonar posteriormente la zona rural.

La posibilidad adquiere relevancia por las dimensiones y el peso de los elementos sustraídos. Después de desmontar y desarmar los transformadores, los autores debieron trasladar el material de cobre fuera del sector donde estaban instalados.

El eventual uso de un vehículo de gran porte habría formado parte de la logística necesaria para completar el robo y retirarse de la zona. Sin embargo, el hecho que continúa generando mayor interrogante es que toda esta operación habría sido realizada en un sector ubicado a escasa distancia del puesto policial instalado sobre la Ruta 33.

A pocos metros de la garita policial

Los transformadores se encontraban antes de llegar a la garita policial ubicada sobre la Ruta 33. Uno estaba a unos 300 metros y el otro a aproximadamente 1000 metros del puesto. De acuerdo con la información suministrada, los autores lograron completar la maniobra y escapar sin ser advertidos por la Policía, pese a la proximidad de la instalación policial.

La ausencia de precisiones sobre el horario en que ocurrió el robo impide establecer, por ahora, durante qué momento del día o de la noche se produjo la intervención sobre los transformadores.

La ubicación de los equipos, la magnitud de los elementos sustraídos y el procedimiento utilizado conforman los principales interrogantes alrededor del episodio.