Sacerdote atropelló a tres jóvenes, escapó y fue localizado a casi 100 kilómetros: qué excusa puso
Miguel Espíndola embistió con su camioneta a tres jóvenes que circulaban en dos motocicletas en Sumampa y continuó su recorrido. Horas después fue localizado en Pinto, donde explicó que no había advertido el impacto porque llevaba la música a un volumen alto.

Un sacerdote identificado como Miguel Espíndola protagonizó un episodio vial en Sumampa, Santiago del Estero, luego de atropellar con su camioneta a tres jóvenes que circulaban en dos motocicletas y continuar su recorrido sin detenerse en el lugar.

El hecho ocurrió el lunes por la noche, en la intersección de la ruta 1 y la avenida Señora de la Consolación. Como consecuencia del impacto, los tres jóvenes terminaron sobre el pavimento y sufrieron golpes, heridas y diferentes lesiones.

Pese a la violencia del impacto y a la caída sobre la calzada, los tres permanecieron conscientes. Las circunstancias del episodio dieron lugar a una denuncia y posteriormente a una búsqueda para localizar al conductor de la camioneta, quien había continuado su recorrido después del choque.

La investigación permitió establecer el recorrido del vehículo y avanzar en la identificación del conductor. Uno de los elementos que resultó clave para reconocer la camioneta fue un detalle que había sido observado por las propias víctimas antes del impacto: un rosario que llevaba en la caja.

Los jóvenes regresaban de jugar al pádel

De acuerdo con el relato de Cristian Galván, padre de Jeremías, una de las víctimas, el grupo de jóvenes regresaba a la ciudad luego de haber disputado un partido de pádel. Durante el trayecto, los amigos habían decidido realizar una parada para visitar a otro conocido que se encontraba enfermo. El recorrido terminó abruptamente cuando una camioneta blanca apareció y los embistió.

El grupo estaba integrado por un adolescente de 15 años, quien conducía una Honda Wave 110 cc y llevaba como acompañante a una amiga. Además, otro joven circulaba en una segunda motocicleta.

Según describió Galván, los jóvenes fueron sorprendidos por una camioneta blanca que llevaba un rosario en la caja. El vehículo los atropelló y provocó que los motociclistas terminaran sobre el pavimento. Los tres permanecieron conscientes después del impacto, aunque sufrieron golpes, heridas y distintas lesiones. La situación derivó en la denuncia correspondiente y en la intervención de las autoridades.

La búsqueda comenzó tras la denuncia

La denuncia fue radicada en la Comisaría Comunitaria Número 33 de Sumampa. A partir de ese momento, los agentes comenzaron la búsqueda del conductor y del vehículo involucrado en el accidente. La identificación de la camioneta contó con un elemento particular que había quedado registrado en el relato de los jóvenes: el rosario ubicado en la caja del vehículo.

Ese detalle permitió orientar la búsqueda hasta que finalmente las autoridades lograron localizar a Miguel Espíndola junto a la camioneta en la localidad de Pinto, situada a casi 100 kilómetros de Sumampa.

El hallazgo se produjo horas después del accidente. De esta manera, el conductor fue ubicado lejos del lugar donde se había producido el impacto y después de haber continuado su recorrido. La distancia entre Sumampa y Pinto se convirtió en uno de los datos centrales del episodio, debido a que el sacerdote fue encontrado a casi 100 kilómetros del lugar donde los tres jóvenes habían quedado tendidos sobre el pavimento.

La rara excusa del sacerdote

Una vez localizado, Espíndola brindó explicaciones sobre lo ocurrido y se refirió específicamente al motivo por el cual había continuado conduciendo después del impacto.

El sacerdote sostuvo que no había advertido el choque porque escuchaba música a un volumen alto mientras conducía. Según su explicación, el volumen de la música habría impedido que escuchara el impacto y advirtiera que había embestido a los jóvenes que circulaban en las dos motocicletas.

La declaración fue realizada después de que las autoridades lo localizaran en Pinto, junto a la camioneta involucrada en el episodio.

Ordenaron un control de alcoholemia

Tras encontrar al sacerdote, la fiscal Fernanda Vittar solicitó que se le realizara un control de alcoholemia y ordenó el secuestro del vehículo. Las medidas fueron adoptadas luego de la localización del conductor y de la camioneta, en el marco de las actuaciones iniciadas a partir de la denuncia presentada en Sumampa.

Espíndola permaneció demorado preventivamente durante algunas horas. Durante ese período brindó sus explicaciones sobre el episodio y se realizaron las medidas dispuestas por la fiscalía.

Posteriormente, el sacerdote recuperó la libertad.

Un recorrido que terminó casi 100 kilómetros después

El episodio quedó marcado por una secuencia que comenzó con el impacto contra las dos motocicletas y terminó con la localización del conductor en otra localidad, a casi 100 kilómetros del punto donde se produjo el accidente.

Los tres jóvenes habían salido de jugar al pádel y, durante el regreso, decidieron visitar a un amigo enfermo. El trayecto se interrumpió en la intersección de la ruta 1 y la avenida Señora de la Consolación, donde la camioneta los embistió y provocó su caída sobre el pavimento.

La denuncia permitió poner en marcha la búsqueda. El detalle del rosario en la caja de la camioneta aportó un elemento para identificar el vehículo y, finalmente, los agentes encontraron a Espíndola en Pinto.