El 7 de julio del año pasado, Lucas Carrizo (20) ingresó a la casa de Petrona Cristina Centeno (77) en la Villa de Pomán, departamento homónimo y la asesinó con un arma blanca.
Su cuerpo fue hallado en un charco de sangre por un familiar quien fue a visitarla. El informe de autopsia determinó que la víctima presentaba entre 40 y 50 puntazos en el cuerpo.
Durante la segunda audiencia del juicio oral y público que se lleva a cabo en la Cámara Penal Nº 1, testigos revelaron detalles del asesinato de Petrona Centeno. Seis fueron los que se presentaron ante el tribunal y, en líneas generales, ratificaron todo lo que habían declarado en la etapa de instrucción.
José Alberto Centeno, hijo de Petrona fue el primero en declarar. El hombre contó cómo encontró a su madre el día del crimen. "La llame por teléfono a la mañana pero me dio apagado por lo que la volví a llamar a la tarde y también el celular estaba apagado, por lo que me fui a verla en la casa. Cuando entré, la encontré en el suelo, pensé que se había caído o algo así pero cuando me acerqué le vi como tres puntazos en el cuerpo. No sabía qué hacer y comencé a gritar porque había dejado el teléfono cargando en mi casa (?)".
"Unos días antes del crimen de mamá" -recordó el testigo- "le robaron la perrita y una tía me dijo que había visto a una persona ?que resulto ser luego Carrizo- cerca de la casa y la perrita de ella no dejaba de ladrarle. Es como que el asesino andaba viendo el lugar (?)".
Luego se sentaron ante los jueces del tribunal, integrado por Fernando Esteban, Mauricio Navarro Foressi y Rodolfo Moreno, los testigos Fernández y Leonardo Perea. Dos jóvenes con quien Carrizo había compartido una reunión la noche del día anterior, por el cumpleaños de Leonardo, permaneciendo en la casa de este hasta cerca de las seis de la mañana del día del crimen.
Los testigos fueron coincidentes en indicar que el imputado cuenta con varios antecedentes policiales, "según los comentarios en el pueblo". Puntualmente, en cuanto al crimen de Petrona, contaron que esa madrugada del siete de julio del 2020, en un momento determinado Carrizo se puso hablar de San La Muerte.
"Nos dijo que él tenía una deuda con San La Muerte. Si no se mataba él iba a matar a alguien. Yo -dijo Perea- le hablaba de Dios como para alejarlo de los malos pasos y él me decía que el "Bicho", porque así le decía a San La Muerte, le decía "que no me escuche" pero que yo no me preocupe "porque no me iba a hacer nada malo a mi".
En tanto a las preguntas del abogado defensor de Carrizo, Perea respondió que él no se fue con Carrizo, sino que se quedó a dormir en su casa y que se enteró del hecho cuando un hermano suyo se lo preguntó, después de las 13.00 horas.
Tas escuchar a los primeros tres testigos, el debate pasó a un breve cuarto intermedio retornando la audiencia minutos después con los demás testigos citados en la causa.
Finalmente y a pedido del abogado defensor Víctor García, la audiencia pasó hasta el próximo viernes, momento en que su asistido prestará declaración.