"Me mandé una cagada. La policía está afuera". Esa frase, pronunciada en una llamada telefónica durante la madrugada del 7 de abril, se convirtió en el punto de partida de una investigación que reveló una escena de extrema violencia familiar en una vivienda de Don Torcuato.
La autora de esas palabras fue una abogada de 50 años, cuya identidad permanece bajo reserva, y que hoy se encuentra detenida con prisión preventiva acusada de dos delitos gravísimos: el homicidio agravado por el vínculo de su madre, de 79 años, y el intento de homicidio de su hijo adolescente, quien al momento del hecho tenía 14 años.
La investigación judicial reconstruyó que el menor logró sobrevivir y escapar del ataque. Según consta en la causa, fue él mismo quien llamó al 911 para pedir ayuda mientras intentaba refugiarse dentro de la vivienda. En esa comunicación relató que despertó cuando su madre intentaba ahorcarlo y ponerle papeles en la boca.
"No sé qué pasó con mi abuela", alcanzó a decir el adolescente mientras permanecía encerrado en una habitación, a la espera de la llegada de la policía.
El hallazgo dentro de la vivienda
Tras el llamado de emergencia, efectivos de la policía bonaerense y personal del Centro de Operaciones Tigre llegaron al domicilio. Lo que encontraron confirmó rápidamente la gravedad de la situación.
En una de las habitaciones estaba el cuerpo sin vida de la mujer de 79 años. La víctima tenía el rostro cubierto con una almohada y presentaba manchas de sangre en distintas partes del cuerpo. La escena evidenciaba signos de una fuerte agresión previa.
La autopsia posterior determinó que la causa de muerte fue "asfixia mecánica por obstrucción de vía aérea". Los estudios forenses establecieron además que la mujer fue ahogada utilizando medias tipo soquetes.
Fuentes de la investigación indicaron que las lesiones detectadas y las manchas de sangre encontradas en la habitación revelaban que la víctima intentó defenderse durante el ataque. Ese dato se incorporó como un elemento central dentro del expediente judicial que busca reconstruir con precisión cómo ocurrió el crimen.
El rol de la acusada y sus antecedentes recientes
La imputada se desempeñaba como funcionaria judicial en la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico. De acuerdo con la investigación, al momento del crimen se encontraba bajo licencia psiquiátrica.
Ese cuadro se había agravado semanas antes, cuando la mujer fue encontrada dentro de su automóvil en un descampado de Escobar con cortes en las muñecas. A partir de ese episodio, su entorno familiar comenzó a acompañarla más de cerca.
En ese contexto, la víctima fatal había viajado desde Santa Clara del Mar para asistir y contener a su hija luego de aquel episodio vinculado a su salud mental. La presencia de la mujer de 79 años en la vivienda de Don Torcuato respondía precisamente a esa intención de acompañamiento familiar.
La causa quedó a cargo del fiscal José Amallo, quien ordenó la realización de estudios psiquiátricos y psicológicos para determinar si la acusada comprendía la criminalidad de sus actos al momento del homicidio y del ataque contra su hijo.
Testimonios que profundizan el desconcierto
Durante el avance de la investigación también declararon personas del entorno de la imputada. Entre ellas, una compañera de trabajo que describió a la mujer como una persona "muy responsable" y "cero conflictiva".
Sin embargo, la misma testigo reconoció que, recientemente, la acusada le había contado que había sido diagnosticada con un trastorno de personalidad. Ese dato pasó a formar parte de las evaluaciones impulsadas por la fiscalía para analizar el estado psicológico y psiquiátrico de la detenida.
Otro de los testimonios incorporados al expediente fue el de la hermana de la imputada, quien relató detalles estremecedores sobre las horas posteriores al crimen.
Según declaró, recibió una llamada telefónica en la que la acusada le confesó haberse "mandado una cagada". La comunicación se cortó abruptamente, pero minutos después volvió a sonar el teléfono. Esta vez, la mujer le gritó: "¿Vos no entendés que tu sobrino está en la vereda con la policía?".
Ese intercambio quedó incorporado dentro de la investigación como una pieza clave para reconstruir el estado emocional y las acciones de la acusada durante aquella madrugada.
Una investigación atravesada por pericias psiquiátricas
Mientras continúa el proceso judicial, la mujer permanece detenida con prisión preventiva en la unidad penitenciaria de Melchor Romero, un establecimiento que cuenta con atención psiquiátrica especializada.
La investigación avanza ahora sobre dos ejes principales:
- La reconstrucción exacta de la mecánica del crimen.
- La determinación del estado mental de la imputada al momento de los hechos.
En ese marco, las pericias psiquiátricas y psicológicas solicitadas por la fiscalía serán determinantes para establecer si la acusada comprendía plenamente sus actos cuando asesinó a su madre e intentó matar a su hijo adolescente.
El caso provocó una fuerte conmoción por la combinación de factores que atraviesan el expediente: la violencia extrema dentro del ámbito familiar, el rol institucional de la acusada dentro del Poder Judicial y los antecedentes recientes vinculados a su salud mental. Mientras la causa avanza, el adolescente sobreviviente permanece como el principal testigo de una madrugada marcada por el horror.