Una locura: quiso disuadir una fiesta clandestina y lo asesinaron a palazos

26 Septiembre de 2021 15.53

Manuel Alberto Pistán, subcomisario de la localidad de El Galpón en Salta, falleció esta madrugada luego de permanecer internado durante 24 horas. El oficial de 43 años fue atacado en una fiesta clandestina cuando intentó dispersar una batalla campal entre jóvenes alcoholizados junto al subayudante César Rodríguez.

Dos sujetos sorprendieron por la espalda a los uniformados y asesinaron al subcomisario a palazos en la cabeza. Los dos sospechosos de atacar al oficial son dos hermanos, Nahir y Cristian Puntano, de 21 y 25 años que intentaron fugarse y fueron detenidos a siete kilómetros de su casa.

El subcomisario fue trasladado primero al hospital local de El Galpón, donde ingresó con traumatismo encéfalo craneano grave (TEC grave). Horas después lo derivaron en código rojo al hospital San Bernardo de Salta Capital. Durante el trayecto la ambulancia debió frenar en el instituto médico de General Güemes a causa de una descompensación que sufrió Pistán.

Durante el mediodía del sábado los médicos no tenían las mejores expectativas para el caso del subcomisario al que diagnosticaron con “muerte cerebral”. Y ya sobre las 16 se confirmó el deceso del jefe policial.

Nahir y Cristian Puntano son los dueños de la casa donde se realizó la fiesta clandestina, y son los acusados de haber asesinado a palazos al subcomisario Pistán. El crimen sucedió antes de las dos de la mañana, y alrededor de las tres el juez de Garantías 2 autorizó la detención de los hermanos.

Según indica el informe policial, los hermanos fueron detenidos en finca Misión, a siete kilómetros de la localidad de El Galpón. Las autoridades policiales informaron que los sospechosos se encontraban mojados porque al parecer “cruzaron un río para seguir con su fuga”.

La subjefa de la Policía de Salta, Adriana Herrera, en diálogo con el medio local El Tribuno aclaró que habló con la madre de los Puntano: “Nos dijo que ellos sabían que se habían mandado una macana grande, que tenían miedo de lo que habían hecho y se querían quitar la vida. Tenía miedo de que el personal policial golpeara a sus hijos, porque entendía que estaban molestos”.

Una de las grandes sorpresas que se dio durante el ataque en la fiesta clandestina fue la poca presencia policial. Apenas un oficial acompañó a Pistán a disuadir la batalla campal, y recién cuando se produjo el ataque al subcomisario se presentaron refuerzos para ayudar.

Fuentes policiales señalaron que a medida que llegaban los compañeros del subcomisario el número de agresores se incrementó. “Salían con palos y algunos con machetes”, indicaron los compañeros de Pistán.