El Niño ya está entre nosotros, según afirman los científicos desde hace algunas semanas, aunque su verdadero impacto climático en Sudamérica se espera con mayor intensidad durante este segundo semestre del año. Frente a este escenario, Argentina comenzó a preparar una estrategia nacional destinada a anticipar las consecuencias de una eventual contingencia climática extrema y reducir su impacto sobre la población y el sistema sanitario.
El Ministerio de Salud de la Nación y la Agencia Federal de Emergencias impulsaron un nuevo sistema nacional de monitoreo y respuesta sanitaria que combina tecnología, análisis geoespacial, despliegue flexible de hospitales móviles y coordinación entre las distintas jurisdicciones. La iniciativa fue presentada ante un grupo de periodistas en la sede del Ministerio, con la participación de técnicos especializados en emergentología, sanidad y estadísticas.
El programa busca fortalecer la capacidad de prevención y respuesta en todo el país, en momentos en que el fenómeno climático fue declarado como fuerte y los modelos meteorológicos anticipan que podría generar impactos particularmente intensos durante los próximos meses.
La pieza central de esta nueva estrategia es una central de monitoreo instalada dentro de la Dirección Nacional de Emergencias, desde donde se integran datos, información cartográfica y mecanismos de coordinación interprovincial para responder ante amenazas sanitarias vinculadas a El Niño.
Según explicaron técnicos del Ministerio, se adquirieron cuatro softwares: tres permiten recaudar información y un cuarto concentra esos datos para realizar análisis directamente sobre mapas con geoposicionamiento. De esta manera, se busca dejar atrás el análisis exclusivamente basado en planillas de cálculo y avanzar hacia una herramienta que permita una atención sanitaria más rápida y eficiente.

Una red federal conectada en tiempo real
El sistema se sostiene sobre la interconexión de todas las provincias. Cada jurisdicción puede cargar información y acceder a los análisis proporcionados por la plataforma. A partir de esos datos, el Ministerio envía informes periódicos a los equipos locales, que pueden utilizar la información para anticipar escenarios y modificar sus planes de contingencia.
La Agencia Federal de Emergencias cuenta además con un software orientado específicamente a Protección Civil, bomberos y otros actores vinculados a la gestión integral de emergencias. La integración de estas herramientas permite abordar de manera coordinada amenazas de distinta naturaleza, entre ellas inundaciones, incendios forestales, tormentas y riesgos volcánicos.
La lógica del sistema apunta a que los recursos existentes puedan ser identificados, articulados y reforzados según la magnitud y localización de cada evento.
"Lo que hicimos es crear una central de monitoreo dentro de la Dirección de Emergencia, donde adquirimos cuatro software que nos permiten, tres de ellos, recaudar información, que esa información la podemos volcar como datos dentro del cuarto software, que el software ese nos permite hacer los análisis en vez de sobre planillas de cálculo, sobre mapas directamente con geoposicionamiento para una atención sanitaria más rápida y mejor", explicaron técnicos del Ministerio.
Hospitales móviles y una respuesta escalonada
El despliegue operativo en territorio también fue reformulado. El nuevo modelo contempla tres escalas de intervención que pueden activarse de acuerdo con la dimensión de la emergencia y la demanda sanitaria: patrullas sanitarias móviles, puestos avanzados de estabilización y hospitales modulares de mediana y baja complejidad.
La posibilidad de instalar estos dispositivos de manera escalonada busca complementar las capacidades del sistema de salud local y evitar la saturación de los hospitales centrales. La experiencia de la inundación de Bahía Blanca durante el año pasado fue utilizada como ejemplo concreto del funcionamiento de este esquema.
En esa emergencia, el hospital móvil ERMEH absorbió el 90% de la demanda, permitiendo que el hospital de cemento conservara su capacidad para atender los casos de alta complejidad.
"Nos acoplamos con el hospital de campaña de mediana y baja y establecimos un trabajo conjunto con el sistema prehospitalario. Se acordó que todos los pacientes atendidos por los servicios prehospitalarios serían derivados a nuestro hospital de campaña. Además, difundimos esta información en la comunidad para que la población acudiera directamente a nuestro hospital. De esta manera, logramos reducir en casi un 90% la demanda en el hospital de Cemento, que estaba destinado a casos de alta complejidad", señalaron fuentes del Ministerio de Salud.
La estrategia también fue puesta a prueba frente a incendios forestales y grandes concentraciones de personas. En Tumbaya, Jujuy, la instalación de un hospital en la base del cerro permitió cubrir urgencias sanitarias en una zona que no contaba con recursos de salud cercanos.
Flexibilidad y respuesta rápida
La flexibilidad constituye uno de los principales componentes del modelo. Los equipos pueden desplegarse en menos de setenta y dos horas por tierra o ser trasladados en avión cuando la urgencia lo requiere. Una vez instalados, los dispositivos quedan completamente operativos en cuatro horas.
Cada hospital modular dispone de 60 camas, cuatro camas de shock, cuatro de terapia intensiva y una unidad de atención general, lo que permite atender desde patologías leves hasta situaciones que requieren internación de corta duración.
El personal es movilizado desde la Dirección Nacional de Emergencias y se articula con los equipos sanitarios locales, con el propósito de garantizar la continuidad de la atención durante la emergencia. En este esquema también ocupa un lugar central la plataforma Virtual SICOM, que incorpora un sistema colaborativo entre provincias. Cada jurisdicción puede cargar los recursos de los que dispone y planificar junto con Nación el refuerzo de las áreas críticas.
La intención es articular hospitales móviles, patrullas sanitarias y puestos avanzados de acuerdo con la magnitud y ubicación del evento y, al mismo tiempo, sostener un estándar de calidad homogéneo dentro de toda la red federal.
"La idea es poder articular todos los recursos que uno tiene en las diferentes provincias, que es lo que estamos haciendo de relevo, y ver qué es lo que se puede fortalecer o no de acuerdo a lo que va a impactar, para poder articular todos esos sistemas y que todos esos sistemas conformen el sistema de emergencia".
Tecnología para anticipar el impacto climático
La llegada de El Niño fue declarada oficialmente después de que los modelos meteorológicos confirmaran un incremento de la temperatura oceánica y de la atmósfera, con valores que superan los umbrales establecidos.
El impacto esperado se concentra especialmente en el litoral, el norte y parte de la cordillera, sobre todo durante noviembre y diciembre, aunque las áreas afectadas pueden variar de acuerdo con la evolución de las condiciones.
Los antecedentes históricos indican que El Niño suele incrementar en un 60% la frecuencia de precipitaciones intensas y puede provocar inundaciones súbitas, crecidas de ríos y deslaves. Ante este escenario, el sistema nacional de monitoreo permite anticipar escenarios de riesgo horas antes de que ocurran los eventos extremos. Los equipos técnicos monitorean el ROI, correspondiente a la medición de la temperatura del océano, y el SOI, un índice atmosférico, para cruzar información y detectar patrones similares a los registrados durante grandes episodios anteriores, entre ellos los de 1982-83, 1997-98 y 2016-17.
Desde el Ministerio remarcaron que la anticipación aumenta a medida que se acerca el momento del evento.
"Los impactos del Niño se prevén con horas de anticipación. Uno puede saber que está dentro de un Niño fuerte o muy fuerte, pero el impacto en terreno es como todo en climatológico. Uno cuanto más se aproxima a la fecha de que se va a producir el evento, más exacta puede ser la predicción de ese evento", detallaron.
Mapas, prevención y vigilancia epidemiológica
La herramienta tecnológica permite además simular escenarios sobre mapas cartográficos, identificar hospitales y centros de salud que podrían quedar afectados y adoptar medidas preventivas. Entre las acciones posibles se encuentran la limpieza de canales, el refuerzo de insumos y la redistribución del personal.
El sistema también amplía su alcance hacia la dimensión epidemiológica. Los sistemas informáticos permiten geoposicionar pacientes, anticipar brotes, facilitar la aplicación de vacunas y controlar vectores. Al compartir información en tiempo real, se busca fortalecer la vigilancia y actuar antes de que una emergencia climática derive en una crisis de salud pública.
"Podemos identificar un montón de cosas y estos software nos permiten geoposicionar los pacientes. Entonces, veremos dónde tenemos un paciente con una patología que puede significar un brote. Podemos hacer una contención anticipada de lo que puede suceder para que no se genere el brote".
La plataforma también incorpora la observación de alertas de volcanes, incendios forestales, tormentas y viento zonda, con la intención de construir una visión integral de las amenazas.
Los datos son cargados en mapas interactivos y procesados mediante el software Arcis, que permite analizar la información desde la cartografía y superar el esquema tradicional basado en planillas de cálculo.
"El mapa en vez de analizar los datos sobre una planilla de cálculo, nos permite analizar todo desde adentro de una cartografía. Esa es la ventaja que tiene el sistema".
Coordinación federal y comando de incidentes
La respuesta también contempla un sistema de comando de incidentes, que funciona como una mesa ampliada entre el Ministerio y las provincias. Este espacio coordina las acciones y evalúa en qué momento resulta necesario activar un comando operativo que involucre a otros ministerios, como Economía o Infraestructura, dependiendo de las características de cada emergencia.
La financiación se organiza bajo un esquema federal, con presupuestos asignados al funcionamiento de los hospitales móviles, cuya operación y mantenimiento requieren una inversión significativa.
En paralelo, el Ministerio y la Agencia Federal de Emergencias mantienen reuniones periódicas con las provincias para ajustar protocolos y capacitar a los equipos locales.