En medio de un escenario de creciente tensión política y judicial, el oficialismo ratificó que Manuel Adorni se presentará el próximo 29 de abril en la Cámara de Diputados para brindar su primer informe de gestión ante el Congreso, en cumplimiento del mandato constitucional que exige la comparecencia mensual del jefe de Gabinete alternando ambas cámaras.
La confirmación llega mientras se profundiza la preocupación dentro del propio oficialismo por la investigación que enfrenta el funcionario por presunto enriquecimiento ilícito, vinculada a la compra de dos propiedades y a los gastos en vuelos y viajes al exterior, elementos que incrementaron la presión de la oposición y también de sectores aliados.
Pese a que en el momento del anuncio el presidente Javier Milei había dejado entrever su intención de acompañarlo con un mensaje en X —"No me lo pierdo. Ahí estaré!!!"—, desde la órbita libertaria hoy desestiman que el mandatario asista físicamente al recinto.
Según trascendió, no hubo ninguna comunicación formal de la Casa Rosada confirmando la presencia presidencial, e incluso en sectores del oficialismo interpretan que aquella frase pudo haber aludido a que Milei seguirá la exposición mediante la transmisión online.
Más de 4.800 preguntas y un clima cada vez más áspero
Lo que sí está confirmado es que el ministro coordinador "se está preparando" para enfrentar una sesión que se anticipa extensa y políticamente áspera. Antes de su desembarco en la Cámara baja, los legisladores enviaron un récord de más de 4.800 preguntas escritas, cuyas respuestas se conocerían apenas horas antes de la exposición. Entre los temas que dominarán la agenda aparecen:
- Las inconsistencias patrimoniales
- La compra de inmuebles
- Los viajes al exterior
- El escándalo de la criptomoneda $LIBRA
- La situación fiscal de las provincias
- Las deudas con cajas previsionales no transferidas a la ANSeS
- Los recortes en la coparticipación federal
Sobre este último punto, el informe deberá incluir explicaciones por una deuda que, según los planteos provinciales, ascendía hasta el año pasado a $350.000 millones, tras la suspensión de transferencias dispuesta en 2024.
Aliados inquietos y pedidos de renuncia
El contexto interno tampoco luce sencillo para el oficialismo. En el Congreso crece la inquietud entre bloques aliados como PRO y UCR, que si bien prefieren esperar una definición judicial, observan con preocupación el impacto político del expediente que tramita en Comodoro Py.
La preocupación se traduce además en pedidos cada vez más fuertes para que Adorni renuncie, una postura que ya comenzó a circular tanto en Diputados como en el Senado. En esa línea, Patricia Bullrich, jefa del oficialismo en la Cámara alta, tomó distancia de la continuidad del funcionario al considerar que está "muy tocado", aunque remarcó que fue el Presidente quien resolvió sostenerlo en el cargo.
La oposición mira la moción de censura
Mientras tanto, en el Congreso gana volumen la hipótesis de una moción de censura impulsada por el kirchnerismo, la izquierda, sectores de Unidos y diputados de las provincias del norte.
Según la lectura que hacen en la oposición, si esos espacios logran confluir podrían alcanzar la mayoría absoluta que exige la Constitución para desplazar al jefe de Gabinete. Ese eventual avance opositor se produce además en un contexto donde crecen los rumores de que Karina Milei no negociará con los gobernadores para contener la ofensiva parlamentaria, lo que elevaría todavía más la fragilidad política del funcionario.
Un debut legislativo atravesado por la crisis
El debut de Adorni en el Congreso, que en otras circunstancias debía representar una instancia institucional de rendición de cuentas, se transformó en una prueba política de alto voltaje.
No solo deberá responder a la presión del kirchnerismo y de quienes promueven su desplazamiento, sino también a legisladoras como Marcela Pagano, señalada como una de las impulsoras de la denuncia que dio origen al expediente judicial.
Con la investigación avanzando, los aliados en estado de alerta y la oposición preparando una ofensiva que puede escalar hasta la censura, la sesión del 29 de abril asoma como uno de los momentos más delicados para el oficialismo desde el inicio de la gestión.