Antártida: el tesoro blanco en la mira de las potencias globales
El analista Alberto Ruskolekier advierte sobre la riqueza de recursos y la importancia estratégica de la presencia argentina frente a las pretensiones internacionales.

La Antártida se ha consolidado como uno de los enclaves más críticos del tablero geopolítico actual, dejando de ser un territorio remoto para convertirse en el epicentro de una disputa profunda por el control de los recursos naturales y la proyección de poder. 

Según el analista internacional Alberto Ruskolekier, este interés responde a una competencia directa entre las grandes potencias mundiales, trazando un paralelismo con lo ocurrido en Groenlandia. En ese sentido, recordó que, aunque el intento de compra de dicho territorio quedó atrás, Washington logró avanzar mediante acuerdos para la instalación de más bases militares, una tendencia que también despierta alertas en el extremo sur del planeta.

El valor del continente blanco es inconmensurable tanto por sus dimensiones físicas como por sus reservas estratégicas. Con una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados, el territorio supera en extensión a Rusia y alberga activos vitales para el futuro de la humanidad en un contexto de cambio climático. Entre sus riquezas más destacadas se encuentra el agua dulce, ya que el continente concentra cerca del 70% de las reservas mundiales. Además, el especialista subrayó que se trata de un territorio riquísimo en energía, hidrocarburos y minerales de todo tipo, aunque su explotación comercial esté prohibida por el momento.

Respecto al marco legal que rige la región, Ruskolekier analizó el impacto del Tratado Antártico de 1959. Si bien este documento prohíbe la militarización y la extracción de recursos, el analista advirtió que el tratado no legaliza ninguna postura, sino que simplemente se limita a "congelar" cualquier tipo de reclamo de soberanía. En la actualidad, siete países mantienen aspiraciones territoriales latentes, lo que genera una tensión geopolítica que podría reactivarse ante la creciente escasez de recursos en el resto del mundo.

La posición de Argentina y el factor Malvinas

En este complejo escenario, la presencia efectiva de Argentina a través de sus bases permanentes y temporales constituye el pilar fundamental de su reclamo soberano. La zona de mayor tensión se localiza en la Península Antártica, una superficie de aproximadamente 520.000 kilómetros cuadrados donde las aspiraciones argentinas colisionan directamente con las del Reino Unido. Para la Argentina, el control de este sector es una cuestión de supervivencia estratégica y proyección futura.

Esta disputa no es un hecho aislado, sino que está estrechamente vinculada al conflicto por las Islas Malvinas. Ruskolekier enfatizó que la ocupación británica en el Atlántico Sur funciona como una plataforma logística y política de proyección hacia el continente blanco. Por este motivo, la Antártida no debe ser vista solo como una cuestión del presente, sino como el escenario donde se definirá la soberanía nacional en un mundo atravesado por la competencia entre potencias y la necesidad de asegurar fuentes de energía y agua para las próximas décadas.