Según pudo saber este medio, la permanencia de Adorni se encuentra bajo evaluación directa del entorno presidencial. Si bien la decisión final aún no fue formalizada, el escenario interno cambió en las últimas horas: el respaldo político que hasta ahora lo sostenía comenzó a diluirse.
El dato más significativo proviene del círculo íntimo del poder. De acuerdo a fuentes de Balcarce 50, Karina Milei —una de las figuras con mayor influencia dentro del Gobierno— habría retirado su apoyo al funcionario. En términos políticos, esto equivale a quedar expuesto sin red de contención, una situación que suele anticipar desenlaces rápidos en la dinámica oficial.
Los factores que lo pusieron en la cuerda floja
La situación de Adorni se deterioró a partir de una serie de episodios que generaron malestar tanto en la opinión pública como en sectores del oficialismo:
El viaje a Nueva York con su esposa en el marco de una comitiva oficial.
El uso de un avión privado para trasladarse a Punta del Este junto a su familia.
Señalamientos por posibles conflictos de interés vinculados a la actividad profesional de su entorno cercano.
La aparición de denuncias e investigaciones que incrementaron la presión política.
Estos elementos, sumados a un contexto económico delicado, potenciaron el costo político de su permanencia. En un escenario de aumento de la mora y caída del poder adquisitivo, este tipo de situaciones suele amplificar el descontento social.
Un problema sin reemplazo claro
A pesar de que su salida gana fuerza, el Gobierno enfrenta una dificultad adicional: la falta de un reemplazo definido. En los pasillos oficiales circulan algunos nombres, como Martín Menem, Diego Santilli y Pablo Quirno, aunque ninguno termina de consolidarse como opción firme.
Esta indefinición complica la toma de decisiones, ya que desplazar a un funcionario sin una alternativa clara puede generar más inestabilidad en un momento sensible.
Definición inminente
Fuentes oficiales coinciden en que la situación se resolvería en los próximos días. El desenlace dependerá de dos variables centrales: la evolución del escándalo y la capacidad del Gobierno para ordenar su esquema interno.
Por ahora, Adorni continúa en funciones. Sin embargo, puertas adentro, el margen político se achica y la señal más contundente ya habría sido enviada: la pérdida de apoyo en el núcleo más cercano al poder.
En la lógica de la política argentina, cuando eso ocurre, el tiempo suele empezar a correr más rápido.