Con polémica, el Gobierno traslada el sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos
Pese al pedido expreso de los herederos del Libertador, el presidente Javier Milei firmará un decreto para retirar el sable corvo del Museo Histórico Nacional y entregarlo al Regimiento de Granaderos, en una ceremonia prevista para este sábado en Santa Fe. La decisión genera controversia por el cambio de ámbito del bien patrimonial y el acceso público a la reliquia.

El Gobierno nacional resolvió avanzar con el traslado del sable corvo del general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional (MHN) al Regimiento de Granaderos a Caballo, una medida que será formalizada mediante un decreto presidencial firmado por Javier Milei y que se concretará con una ceremonia oficial el próximo sábado en la provincia de Santa Fe. La decisión se adoptó pese al pedido expreso de los herederos del Libertador, que habían solicitado que la reliquia permaneciera en el ámbito civil del museo.

Según confirmaron fuentes oficiales y provinciales, el traspaso se realizará en el marco de una actividad presentada públicamente como una "teatralización", aunque en los hechos implicará un cambio definitivo de destino del arma histórica. De este modo, el sable corvo dejará el espacio museístico, donde es visitado por miles de personas cada año, para pasar a un ámbito militar, sin garantías explícitas de que continúe siendo accesible al público en general.

La controversia se intensificó a lo largo de la jornada, luego de que trascendiera que el intendente de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, había solicitado inicialmente el sable para una recreación histórica vinculada al Combate de San Lorenzo. Sin embargo, con el correr de las horas se aclaró que el jefe comunal no había pedido formalmente el traslado del arma, sino que su municipio oficiará como sede de la ceremonia en la que se concretará el traspaso al Regimiento de Granaderos.

La batalla de San Lorenzo, librada el 3 de febrero de 1813 junto al Convento de San Carlos Borromeo, fue el único combate del Regimiento de Granaderos a Caballo en territorio argentino. No obstante, fuentes históricas coinciden en que el sable corvo no fue utilizado en ese enfrentamiento, ya que nunca fue blandido en suelo argentino. Aun así, el arma se convirtió en uno de los símbolos más potentes de la gesta sanmartiniana y de la lucha por la Independencia.

El decreto presidencial, según indicaron fuentes de la Casa Rosada, se fundamenta en la necesidad de garantizar la correcta administración, preservación y seguridad del sable. "Será devolverle a los suyos lo que es propio", señalaron desde el entorno presidencial. Sin embargo, esa argumentación despierta cuestionamientos, ya que desde 2015, cuando un decreto presidencial dispuso su restitución al MHN, el sable ha permanecido bajo custodia permanente de granaderos, con estrictas medidas de seguridad y conservación.

La historia del sable corvo está marcada por episodios de alta tensión. Tras ser adquirido por el propio San Martín en Gran Bretaña, el arma fue legada en su testamento a Juan Manuel de Rosas. Luego, por voluntad de Manuelita Rosas de Terrero, fue donada al Museo Histórico Nacional en 1898, donde se consolidó como uno de los principales tesoros patrimoniales del país. Sin embargo, entre 1963 y 1965, fue robado en dos oportunidades por comandos vinculados a la Juventud Peronista, lo que derivó en un largo período de custodia militar.

 

Tras esos episodios, el sable permaneció durante décadas bajo la órbita del Regimiento de Granaderos, hasta que en 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, un decreto dispuso su regreso definitivo al MHN. Desde entonces, la pieza solo podía salir del museo mediante un decreto presidencial, bajo condiciones de préstamo extremadamente restrictivas, algo que ahora volverá a ocurrir, aunque con un cambio sustancial de destino.

Desde el Gobierno argumentan que el cuartel de Granaderos es monumento histórico nacional y que no se trata de un espacio ajeno al patrimonio cultural. No obstante, la medida reabre un debate profundo sobre la seguridad jurídica, el respeto a la voluntad testamentaria y el rol de los museos públicos como garantes del acceso ciudadano a los bienes históricos.

La pregunta que queda abierta es si, una vez concretado el traslado, el sable corvo seguirá siendo accesible para la sociedad argentina, o si quedará restringido a un ámbito institucional de acceso limitado. Lo cierto es que, de avanzar la decisión oficial, el sable del Libertador saldrá del ámbito civil del Museo Histórico Nacional para quedar bajo custodia de una institución militar, en una medida que promete seguir generando polémica.