Crisis en Nucleoeléctrica: Demián Reidel renuncia a la presidencia bajo sospechas de corrupción
El físico y economista dejó la conducción de la empresa estatal tras quedar bajo la lupa por presuntos sobreprecios en contrataciones. El Gobierno designó a Juan Martín Campos al frente de un directorio de perfil técnico para garantizar la operatividad.

La estabilidad de una de las piezas fundamentales del sistema energético nacional se vio sacudida este lunes. Demián Reidel, hasta hoy presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), presentó su renuncia indeclinable al cargo. La dimisión, oficializada pasado el mediodía, no responde a una rotación programada de cuadros, sino que surge en un clima de extrema tensión interna por sospechas de corrupción vinculadas a presuntos sobreprecios en contrataciones de servicios dentro de la empresa estatal.

El impacto de la noticia trasciende la salida de un funcionario de alto rango, ya que Reidel, quien posee una sólida formación académica como físico y economista, es un allegado personal del presidente Javier Milei. Sin embargo, la gravedad de las presuntas irregularidades detectadas en servicios de limpieza y prestaciones tecnológicas contratadas por la compañía derivó en cuestionamientos que hicieron insostenible su continuidad. Fuentes oficiales confirmaron a la Agencia Noticias Argentinas que la salida se produjo en el marco de una revisión profunda de la conducción de la firma, considerada estratégica para el país.

La renuncia de Reidel dio paso a un proceso de renovación de autoridades impulsado por el Gobierno Nacional, en el cual se mantuvo en funciones únicamente a Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas. Chaher es una figura central en el esquema político oficial, ya que forma parte del entorno directo del asesor presidencial Santiago Caputo y lidera los avances en el proceso de privatización de empresas estatales. Su permanencia en el directorio asegura la sintonía de la compañía con los objetivos económicos del Ejecutivo.

Tras la asamblea de accionistas convocada de urgencia, se designó a Juan Martín Campos como el nuevo presidente del directorio de Nucleoeléctrica. Campos es un bioquímico especializado en seguridad nuclear y reactores, cuya llegada busca aportar un perfil técnico a una empresa que atraviesa una crisis de transparencia. Lo acompañará en la vicepresidencia el ingeniero químico Martín Porro, quien actualmente preside la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), fortaleciendo el vínculo institucional entre ambos organismos.

El nuevo esquema de conducción se completa con figuras de trayectoria académica y profesional en el área. Entre ellos destaca el ingeniero químico Diego Garde, especialista en tecnología nuclear formado en el prestigioso Instituto Balseiro, y Javier Grinspun, designado como representante por la CNEA. Este recambio apunta a blindar la continuidad operativa de la empresa y avanzar en metas críticas para el año 2026, tales como sostener los más altos estándares de seguridad y operación, completar la incorporación de capital privado y, fundamentalmente, culminar la extensión de vida de la central Atucha I.

Los cambios fueron oficializados por el secretario de Asuntos Nucleares del Ministerio de Economía, Federico Ramos Napoli, quien a través de su cuenta de X respaldó la decisión y agradeció al directorio saliente. Ramos Napoli explicó que la asamblea se celebró debido al traspaso de las acciones desde la Secretaría de Energía hacia la de Asuntos Nucleares, un movimiento administrativo que permitió la intervención directa sobre la cúpula de NA-SA en un momento de vulnerabilidad ética.

A pesar de las acusaciones de corrupción, Demián Reidel podría continuar vinculado al Gobierno en calidad de asesor, cargo al que había renunciado en julio de 2025 para incorporarse a Nucleoeléctrica. No obstante, su figura arrastra una fuerte controversia pública desde marzo de 2025, cuando afirmó en el Latam Forum que el único problema de Argentina era estar poblada de argentinos. Aquel comentario, realizado frente a inversores extranjeros en el hotel Four Seasons, generó un repudio generalizado que incluyó a sectores del oficialismo y a referentes como el influencer conocido como "Gordo Dan".

En aquella ocasión, Reidel sostenía que el país era un destino ideal para centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, pero que la población era el obstáculo que su gestión había comenzado a "arreglar". Si bien esa polémica le costó su puesto como jefe del Consejo de Asesores Económicos meses después, logró mantenerse en la función pública hasta el estallido de este nuevo escándalo. Ahora, su salida se produce en un contexto mucho más delicado, donde la sospecha de irregularidades en el manejo de fondos públicos marca un quiebre definitivo en la gestión de una de las empresas más sensibles del sector energético argentino.