La Fiesta Nacional de la Vendimia se desarrolló este año bajo un clima particular. La tradicional celebración mendocina, que durante 90 años de historia se consolidó como una de las principales vidrieras políticas del país, tuvo en esta oportunidad un tono atípico, tranquilo y sin grandes sorpresas políticas.
El evento, además, estuvo atravesado por una crisis de la industria vitivinícola de alcance mundial, que aportó un contexto de preocupación entre productores y empresarios del sector. Sin embargo, el foco político terminó dominando buena parte de la escena.
Uno de los factores que marcó la jornada fue la ausencia del presidente Javier Milei, quien se encontraba de viaje en Estados Unidos. La falta de la principal figura del Gobierno nacional fue señalada durante la celebración, especialmente por el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, aliado político del mandatario libertario.
En ese contexto, la presencia que acaparó la atención fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien participó por segunda vez de la fiesta provincial. Su visita se produjo en medio de una semana particularmente tensa, tras un enfrentamiento público con sectores del oficialismo que la acusaron de "golpista", entre ellos el diputado nacional Luis Petri.
Un encuentro cargado de formalidad y gestos de distancia
Durante los actos oficiales se intentó, al menos en apariencia, bajar la intensidad del conflicto y priorizar la institucionalidad del evento. No obstante, los gestos y movimientos de los protagonistas dejaron en evidencia que los cortocircuitos políticos seguían presentes. Uno de los momentos centrales de la jornada fue el tradicional Desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). Allí, el gobernador Alfredo Cornejo ingresó al escenario acompañado por la vicepresidenta Villarruel, mientras Luis Petri observaba la escena desde el público.
A pesar del intento por mostrar normalidad institucional, el ambiente reflejaba una marcada falta de sintonía. Se percibieron pocas risas, varios gestos adustos y una interacción estrictamente formal entre los dirigentes presentes.

La tensión volvió a evidenciarse poco antes de que Cornejo y Villarruel tomaran la palabra frente a dirigentes políticos, empresarios y productores del sector vitivinícola. En ese momento, Petri se levantó del acto y se retiró de la escena.
Consultado sobre esa salida, el diputado explicó brevemente el motivo: "Había que continuar con los compromisos", señaló.
La respuesta de Villarruel: "Debe demostrarlo en la Justicia"
Previo al inicio del evento, tanto Villarruel como Petri realizaron declaraciones que dejaron entrever la persistencia del conflicto. Finalmente, la vicepresidenta se refirió con mayor claridad a la controversia. Sin profundizar en el enfrentamiento, pero marcando una posición firme, la titular del Senado lanzó un mensaje directo hacia el legislador mendocino. "No voy a hablar de esa persona. Lo que se dice debe ser luego demostrado en la Justicia", afirmó.

La declaración fue interpretada como una respuesta a las acusaciones que Petri y otros sectores del mileísmo formularon durante los días previos, cuando señalaron a Villarruel como parte de una supuesta maniobra con tintes golpistas.
A continuación, la vicepresidenta buscó reposicionar su presencia en la Vendimia en términos institucionales, remarcando su rol como máxima autoridad nacional presente en el evento. Según explicó, su participación tenía un objetivo específico dar relevancia institucional a la fiesta mendocina y evitar que las controversias políticas desplacen el foco del evento.
"Vengo solo a darle relevancia a esta fiesta, nada más. Es importante para los mendocinos. No quiero desviar esa atención", expresó. Villarruel también dejó en claro que no se sintió incómoda durante su visita, pese a que el viernes no fue recibida por autoridades cuando aterrizó en la IV Brigada Aérea.
Una agenda cargada y movimientos que alimentaron las interpretaciones
Tras su participación en el Desayuno de Coviar, la vicepresidenta se trasladó al Agasajo de Bodegas de Argentina (BA), otro de los encuentros tradicionales de la agenda vendimial. Allí volvió a saludar a dirigentes y representantes del sector vitivinícola. Sin embargo, su presencia volvió a generar interpretaciones políticas cuando decidió retirarse justo cuando el gobernador Alfredo Cornejo comenzaba su discurso.
Desde su entorno explicaron que la salida respondió a compromisos de agenda, ya que Villarruel debía asistir a un almuerzo en las instalaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Mientras tanto, durante su exposición, Cornejo volvió a mencionar la ausencia presidencial. "Acá la noticia es la ausencia del presidente Javier Milei", afirmó al iniciar su discurso.
El gobernador utilizó su intervención para abordar los problemas y desafíos de la vitivinicultura, aunque también expresó su confianza en que las condiciones macroeconómicas de la gestión libertaria puedan repuntar.
En esos minutos, Luis Petri llegó al evento para participar del encuentro con los bodegueros.
El trasfondo político
Posteriormente, volvió a consultar al diputado Petri sobre la polémica con Villarruel. El legislador optó por una postura prudente y se limitó a señalar que no había "nada más" que agregar sobre el accionar de la vicepresidenta dentro de la gestión de Milei.
También aclaró que no se pedirá la renuncia de la titular del Senado. Sin embargo, dentro del entorno violeta el malestar seguía siendo evidente. Desde ese sector señalaron que la vicepresidenta debería dar explicaciones ante la Justicia por un episodio puntual: su reunión con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.
El mandatario riojano está siendo investigado por el fiscal federal Carlos Stornelli por instigación a cometer delitos.
Las sospechas del oficialismo se vinculan con declaraciones públicas de Quintela, quien sostuvo que Javier Milei "no puede llegar hasta el 10 de diciembre de 2027" y agregó que "hay sacrificios que valen la pena", en referencia a la crisis de 2001. Para los sectores libertarios, esas afirmaciones fueron interpretadas como indicios de intenciones golpistas, lo que alimentó la controversia política que, incluso en un evento histórico como la Vendimia, volvió a quedar en el centro de la escena nacional.