Despidos y obra paralizada en la Línea 132 entre Tinogasta y Fiambalá
La empresa Montelectro despidió a su personal y frenó hace un mes la construcción de la nueva línea de energía financiada por la litífera ZIJIN-LIEX. Ex operarios denuncian deudas y falta de pago de la liquidación final.

La construcción de la Línea 132 entre Tinogasta y Fiambalá atraviesa una crisis que combina despidos, paralización de obra y conflicto económico. La empresa Montelectro tenía a su cargo la ejecución de la nueva línea de energía, financiada por la litífera ZIJIN-LIEX, pero los trabajos se encuentran detenidos desde hace un mes.

Según informó FM Tabaruco, la empresa despidió al personal y la obra permanece paralizada. Fuentes de este medio señalaron que "no se logra un acuerdo económico y nos vimos obligados a parar la obra. El personal ya recibió las notificaciones de baja", confirmando así la interrupción formal de las tareas y el cese de los trabajadores.

La paralización no solo representa un freno en materia de infraestructura energética, sino también un impacto directo en el empleo local, en un contexto que ya muestra señales de dificultades económicas en la provincia.

Despidos y deudas salariales

Aunque no se conoce el número exacto de personas que quedaron sin trabajo, la situación dejó a ex operarios fuera del proyecto y, según indicaron algunos de ellos, con deudas pendientes por parte de la empresa.

Los trabajadores desvinculados sostienen que:

La empresa mantiene deuda con el personal.

De la liquidación final aún no hay novedades de pago.

Estas declaraciones agregan un nuevo componente de tensión a un escenario ya complejo. La interrupción de los trabajos no solo cortó la continuidad laboral, sino que además abrió un frente de reclamos vinculados a obligaciones económicas pendientes.

El impacto es doble: por un lado, la suspensión de una obra estratégica; por otro, la incertidumbre de quienes dependían de ese empleo y que ahora pasan a engrosar la estadística de desocupados en la localidad.

Expectativas energéticas en suspenso

La nueva línea de 132 no era una obra menor. Se trataba de un proyecto anunciado y requerido para el distrito Fiambalá, en el marco de inversiones en materia energética promovidas por el Ejecutivo provincial.

La paralización implica, en términos concretos:

El freno de una infraestructura clave para el desarrollo energético.

La interrupción de expectativas vinculadas a inversión.

Un golpe a la dinámica económica local asociada a la obra.

En ese sentido, el proyecto representaba una apuesta estratégica para fortalecer el sistema energético de la región. Su detención deja en suspenso esas proyecciones y traslada la incertidumbre tanto al plano laboral como al de la planificación energética.

Conflicto por tierras usurpadas

El escenario se complejiza aún más con un antecedente judicial. La nueva línea de 132 ingresó por terrenos que, según denunció Pedro Saleme, no contaban con su autorización como propietario.

Esa situación derivó en una denuncia presentada en fiscalía de la justicia de Tinogasta, abriendo un frente de conflicto por presunta usurpación de tierras. El conflicto territorial se suma así a los problemas económicos que atraviesa la obra. La combinación de dificultades financieras y cuestionamientos legales profundiza el cuadro de incertidumbre en torno a la continuidad del proyecto.

En un momento de cierre de empresas en Catamarca, los ceses laborales derivados de la paralización de la Línea 132 se incorporan a una estadística creciente de desocupación. La obra, hoy detenida, no solo dejó personal sin trabajo, sino que también afectó expectativas de estabilidad económica vinculadas a la inversión energética.