La Cámara de Diputados se prepara para una sesión especial en la que la oposición buscará avanzar sobre dos problemáticas sociales de fuerte impacto: el endeudamiento de las familias y la prórroga de la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Hasta último momento, La Libertad Avanza había trabajado para impedir que la oposición reuniera los votos necesarios para abrir el recinto. Sin embargo, el escenario cambió durante la tarde y el oficialismo resolvió acompañar la apertura de la sesión prevista para este miércoles a las 12.
La decisión respondió, según explicaron en la Casa Rosada, a que la oposición estaba cada vez más cerca de reunir los 129 diputados necesarios para conseguir el quórum. Ante esa posibilidad, el oficialismo optó por modificar su estrategia: en lugar de intentar impedir la sesión, decidió garantizar su presencia, participar del debate y defender directamente su propia propuesta.
La alternativa también buscó evitar que una eventual apertura del recinto sin la participación de La Libertad Avanza quedara interpretada como una derrota política, en una semana atravesada por la agenda de Javier Milei en torno al reclamo por las Malvinas.
En el Gobierno admitían, además, que la diferencia podía reducirse a apenas uno o dos diputados y que algunos bloques cercanos al oficialismo estaban dispuestos a bajar al recinto de todas maneras. El jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, había pasado buena parte de la jornada en las oficinas de Martín Menem, donde mantuvo negociaciones con bloques aliados para intentar restarle apoyos a la oposición y evitar que alcanzara el número requerido.
El giro modificó el escenario parlamentario y trasladó el eje de la disputa: la discusión ya no estará centrada solamente en si la oposición consigue abrir la sesión, sino en qué contenido tendrá una eventual ley sobre el endeudamiento familiar y cuál será la posición que logre imponerse durante el debate.
Los números que manejaba la oposición
Antes del cambio de postura del oficialismo, la oposición aseguraba contar con los votos suficientes para alcanzar el quórum. Sus cálculos incluían a distintos bloques y legisladores que habían anticipado su presencia.
La composición prevista era la siguiente:
- Unión por la Patria, conducido por Germán Martínez: 93 diputados.
- Frente de Izquierda: 4 legisladores.
- Provincias Unidas, encabezado por Gisela Scaglia: 18 integrantes.
- Coalición Cívica: 2 diputados.
- Encuentro Federal: Nicolás Massot y Miguel Pichetto.
- Marcela Pagano, de Coherencia.
- Natalia de la Sota, de Defendamos Córdoba.
- Jorge Fernández, de Primero San Luis.
Incluso dentro de los espacios más cercanos al oficialismo había legisladores dispuestos a dar quórum. Entre ellos se encontraban los nueve diputados de Misiones y Salta que integran Argentina Federal. También había anticipado su posición el desarrollista Eduardo Falcone, del MID, quien aseguró que votaría a favor de la prórroga de la Emergencia en Discapacidad si la oposición conseguía abrir la sesión. El presidente de ese espacio, Oscar Zago, no estaría en Buenos Aires por motivos personales.
A ese grupo se sumaba Karina Maureira, de La Neuquinidad, la fuerza del gobernador Rolando Figueroa, quien había confirmado su presencia en el recinto.
"No alcanza con prorrogar la Emergencia en Discapacidad", sostuvo Maureira. Por su parte, Karina Banfi, de Adelante Buenos Aires, no asistiría debido a un problema de salud. Sin embargo, había dejado en claro que, de haber podido estar presente, habría dado quórum.
Una sesión impulsada por la oposición
La convocatoria había sido impulsada por el radical crítico Pablo Juliano y quedó estructurada alrededor de dos problemáticas sociales de peso: el endeudamiento familiar y la situación de emergencia en discapacidad.
"El Congreso no puede mirar para otro lado", planteó Juliano. La cuestión del endeudamiento ocupa un lugar central debido a la cantidad de iniciativas existentes. Hay cerca de 50 proyectos distintos vinculados con el tema, lo que anticipa una discusión amplia y con diferentes alternativas sobre la mesa.
El diputado cordobés Juan Fernando Brügge, de Provincias Unidas, destacó la importancia de la sesión por el impacto que el endeudamiento tiene sobre los hogares argentinos. "La sesión es importante para la economía de las familias que se encuentran gravemente golpeadas por el nivel de endeudamiento histórico, que lo ha sido para afrontar las necesidades básicas de alimentación y servicios. No se puede condenar a millones de argentinos a la marginalidad financiera, al quedar inhabilitados para acceder a financiación para las compras básicas", sostuvo.
Brügge agregó: "El humanismo cristiano tiene como eje central la dignidad de la familia, por lo que la vulnerabilidad económica en que hoy se encuentran las familias argentinas no puede pasar inadvertido para los diputados nacionales que los representan".
El proyecto de desendeudamiento y la estrategia oficial
El cambio de postura del Gobierno se produjo después de una serie de movimientos vinculados con el proyecto de desendeudamiento familiar. Durante la continuidad de su tratamiento en la Comisión de Finanzas, presidida por el libertario Santiago Pauli, La Libertad Avanza amplió el giro de la iniciativa a otras dos comisiones.
Se trata de:
- Comisión de Defensa del Consumidor, encabezada por el peronista Hugo Yasky.
- Comisión de Presupuesto y Hacienda, conducida por el libertario Bertie Benegas Lynch.
El cronograma que había impulsado el oficialismo contemplaba una reunión informativa y dos encuentros entre legisladores, previstos para el 23 y el 30 de septiembre. La intención era firmar los dictámenes hacia fin de mes y llevar el proyecto al recinto recién en octubre.
La oposición cuestionó ese esquema porque consideraba que podía demorar el tratamiento de la problemática del endeudamiento familiar. Por esa razón decidió avanzar con la sesión especial de este miércoles. Con la determinación de La Libertad Avanza de dar quórum, ese cronograma perdió centralidad. El oficialismo buscará ahora trasladar la discusión al recinto y defender allí su propia propuesta.
Bancos, fintech y tarjetas
El problema ya había sido analizado en una reunión informativa de la Comisión de Finanzas, donde participaron representantes de bancos, empresas fintech y de la Cámara de Tarjetas de Crédito.
El gerente general de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Francisco Gismondi, sostuvo que no resulta necesaria una nueva ley para abordar la situación. "No hace falta una ley porque los bancos ya resolvieron 500.000 refinanciaciones. Venimos analizando caso por caso y de forma privada", afirmó.
Y agregó: "El que no tiene voluntad de pago, tiene sobre la mesa distintas formas de refinanciación". Desde el sector fintech, el director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, Mariano Biocca, advirtió sobre la dimensión del fenómeno.
"Atravesamos una situación sensible y es un fenómeno que afecta al conjunto. Hay casi 21 millones de personas que acceden a un crédito formal, tenemos cinco millones que tienen nivel de irregularidad y los créditos fintech representan el 16% de la mora. Estamos buscando desarmar la bola de nieve que se está armando", señaló.
También se refirió a la situación Luciana Ríos Benso, de la Cámara de Medios de Pago, quien reconoció la gravedad del escenario pero remarcó que no existe una única respuesta.
"Es legítima la preocupación por la morosidad, merece atención porque tiene un impacto en el consumo de las familias, pero no tiene solución única", señaló.