• Dólar
  • BNA $1360 ~ $1410
  • BLUE $1420 ~ $1440
  • TURISTA $1768 ~ $1768

25 C ° ST 26.45 °

Unión Radio 91.3 en vivo

Conflicto gremial y reforma laboral

Dura embestida oficial: el Gobierno tildó de "perverso" el paro de los gremios

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, calificó la medida de fuerza como "extorsiva" y cuestionó la legitimidad de los sindicalistas, asegurando que su accionar genera pérdidas millonarias y afecta a los sectores más vulnerables.

19 Febrero de 2026 13.27

En una jornada marcada por una profunda división y alta conflictividad social, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se pronunció de manera tajante respecto al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La medida, impulsada en rechazo a la reforma laboral que se debate en el ámbito legislativo, fue recibida por el Ejecutivo con una retórica de confrontación directa. El funcionario no ahorró calificativos para describir la huelga, tildándola de "extorsiva" y asegurando que existe un rechazo social generalizado hacia la dirigencia gremial, al punto de afirmar que "por algo la gente los odia".

Desde la perspectiva del Gobierno, el objetivo subyacente de esta huelga no es la legítima defensa de los derechos de los trabajadores, sino un intento deliberado de "hacerle daño a la Argentina". Adorni enfatizó que las acciones de los sindicalistas representan un ataque frontal a los valores fundamentales de la gestión, señalando que no existe nada más contrario a la libertad que la metodología empleada por los gremios en la actualidad.

Una crítica a la legitimidad y los métodos sindicales

Para el jefe de Gabinete, el carácter del paro reviste una naturaleza "perversa", fundamentando esta visión en la idea de que la medida impide que aquellos ciudadanos con voluntad de trabajar puedan hacerlo con normalidad. En este sentido, sostuvo que el sindicalismo enfrenta una crisis de representación severa, citando que los dirigentes arrastran un 80% de imagen negativa debido a que su actividad principal, según su visión, consiste exclusivamente en complicarle la vida cotidiana al trabajador.

Uno de los puntos más incisivos del discurso oficial fue la comparación con el pasado inmediato y la conducta de los gremios frente a la anterior administración. El funcionario calificó de "extraño" el hecho de que gestiones previas no hayan enfrentado una resistencia de esta magnitud, recordando específicamente el mandato de Alberto Fernández. Según Adorni, durante ese periodo el país registró una inflación del 200% y alcanzó casi un 60% de pobres sin que se llevaran a cabo medidas de fuerza de esta escala, lo que lleva al Gobierno a cuestionar la transparencia de las motivaciones gremiales actuales.

El impacto social y el costo económico de la parálisis

Adorni puso especial énfasis en el daño colateral que la huelga genera en los sectores más vulnerables y desprotegidos del mercado laboral. El foco de su preocupación se centró en aquellos trabajadores que no cuentan con la protección de un salario formal y dependen del ingreso diario para subsistir. En este punto, cuestionó cómo los sindicatos pretenden explicar la medida a un vendedor ambulante que hoy se ve impedido de llegar a su puesto habitual y que, como consecuencia directa de la inactividad forzada, no tendrá recursos para poner sobre su mesa.

En términos macroeconómicos, el balance presentado por el jefe de Gabinete es alarmante y refuerza la postura gubernamental de que la huelga es un obstáculo para el desarrollo nacional. De acuerdo con las proyecciones y estimaciones oficiales, el paro general podría representar una pérdida de 600 millones de dólares para la República Argentina. Para el Ejecutivo, estas cifras son la prueba fehaciente de que el camino de la protesta no es la vía adecuada para sacar al país adelante.

Finalmente, el Gobierno ratificó su postura de confrontación con la cúpula de la CGT, sosteniendo que la reforma laboral es un paso necesario para la modernización económica. Bajo esta mirada, la medida de fuerza es interpretada no solo como un perjuicio financiero, sino como una herramienta política que profundiza las dificultades de los ciudadanos en lugar de resolverlas.