En medio del escenario de tensión en el Medio Oriente, el Gobierno nacional salió a desmentir de manera categórica las versiones que indicaban un supuesto pedido de Estados Unidos para que la Argentina enviara unidades navales al estratégico estrecho de Ormuz. Desde el Ejecutivo fueron contundentes: "no hubo ningún contacto" para una eventual participación en ese tipo de operación.
La versión se instaló a partir de publicaciones difundidas en redes sociales, particularmente por el abogado Marc Zell, vicepresidente de Republicans Overseas y titular de su filial en Israel. Sin citar fuentes, Zell afirmó que la Argentina enviaría buques para colaborar con Estados Unidos en la protección del tráfico marítimo internacional en esa zona clave del comercio global.
El mensaje incluyó además referencias geopolíticas sensibles, al mencionar la postura del Reino Unido y vincularla con la histórica disputa por las Islas Malvinas. Sin embargo, pese al impacto de sus declaraciones, desde el oficialismo relativizaron su alcance institucional al remarcar que no ocupa ningún cargo formal en la administración estadounidense, aunque lo consideran cercano al entorno político de Donald Trump.
La respuesta oficial
Desde la Casa Rosada y el Ministerio de Defensa coincidieron en rechazar la posibilidad de un despliegue militar argentino en el Golfo Pérsico, no solo por la inexistencia de un pedido formal sino también por las limitaciones estructurales de las Fuerzas Armadas.
Fuentes oficiales señalaron con crudeza: "No tenemos nada para mandar", en referencia a la capacidad actual de la flota naval. En esa línea, detallaron una serie de restricciones concretas:
Cantidad de unidades disponibles:
3 destructores
6 corbetas de combate
Limitaciones operativas:
Imposibilidad de afrontar viajes de larga distancia sin riesgos logísticos
Dificultades para sostener operaciones lejos del apostadero
Falta de capacidad frente a amenazas modernas, como ataques con drones
Desde el Ministerio de Defensa subrayaron que los buques de la Armada no están en condiciones técnicas ni logísticas para una misión de esa magnitud, especialmente en un teatro de operaciones complejo como el Medio Oriente.
El trasfondo político
A pesar del desmentido, el episodio se da en un contexto de fuerte alineamiento del Gobierno con Estados Unidos, que se refleja en decisiones estratégicas en materia de defensa.
En Balcarce 50 confirmaron que avanzarán con el envío al Congreso del acuerdo de cooperación militar firmado entre el presidente Javier Milei y Donald Trump en Miami. El objetivo es otorgarle marco legal a la participación argentina en una alianza de seguridad internacional impulsada por Washington frente a lo que define como "amenazas externas".
Este acuerdo ya había tenido un paso previo en una conferencia de defensa realizada en la sede del Comando Sur de Estados Unidos, en Florida. Allí, el ministro de Defensa, Carlos Presti, firmó una declaración conjunta junto a representantes de otros países del continente.
Sin embargo, uno de los puntos que generó mayor debate interno es la proclama firmada por Trump el 7 de marzo, particularmente el apartado que establece que Estados Unidos "entrenará y movilizará a los ejércitos de las naciones aliadas" para desmantelar carteles.
En el Gobierno argentino consideran que cualquier esquema de cooperación que implique acciones operativas de fuerzas militares debe contar con la autorización del Congreso, lo que introduce un límite institucional clave.
Malvinas en el centro del discurso
Más allá del rechazo a las versiones sobre el envío de buques, en el oficialismo sí destacaron otro aspecto del mensaje de Zell: la mención a la causa Malvinas. Según interpretaron, este tipo de pronunciamientos se inscribe en el nuevo esquema de alianzas internacionales que busca consolidar la actual administración.
El abogado había sugerido que, ante la negativa del Reino Unido de apoyar a Estados Unidos en el Golfo Pérsico, la administración Trump debería reconsiderar su política y respaldar el reclamo argentino sobre las islas.
En el Ejecutivo valoraron esa referencia, aunque sin otorgarle carácter oficial, y la vincularon con la estrategia diplomática en curso.
Sin vínculo con el conflicto en Medio Oriente
Finalmente, desde el Gobierno insistieron en que no existe ninguna relación entre la Argentina y el conflicto en Medio Oriente, ni en términos operativos ni diplomáticos en este caso puntual.
Reiteraron que no hubo gestiones formales ni informales, ni pedidos de colaboración militar, y buscaron llevar tranquilidad ante una versión que, aunque sin sustento oficial, logró generar repercusión internacional.
En ese marco, el foco de la política de defensa argentina parece orientarse no a intervenciones externas inmediatas, sino a la construcción de alianzas estratégicas con respaldo legislativo, en un escenario global cada vez más tensionado.