El Gobierno evalúa posibles reemplazos para Adorni
Mientras crecen las presiones cruzadas, el Congreso, la Justicia y el propio Gabinete empujan definiciones que aún no están cerradas.

Las declaraciones de Javier Milei sobre Manuel Adorni tuvieron un fuerte impacto dentro del Gabinete y reabrieron las conversaciones sobre el futuro del jefe de Gabinete. Aunque el Presidente volvió a respaldarlo y sostuvo que cree en su honestidad, también introdujo una condición inédita: afirmó que lo apartaría si la Justicia lo considera culpable.

En distintos sectores de la Casa Rosada interpretaron ese planteo como un cambio de tono significativo frente a un caso que ya condiciona la agenda legislativa y la comunicación oficial. Incluso, en el propio entorno gubernamental circularon lecturas más duras: hay quienes esperan que Milei "lo eche de una vez por todas" y sostienen que el Gobierno no podrá frenar durante mucho más tiempo la avanzada opositora en el Congreso.

El impacto político se concentra especialmente en el Senado, donde el caso Adorni provocó la caída de una sesión y dejó en suspenso proyectos considerados clave por el Ejecutivo, entre ellos:

  • la ley de inviolabilidad de la propiedad privada
  • pliegos judiciales
  • ascensos diplomáticos

El Congreso como epicentro del desgaste

"En Diputados se pudo avanzar con leyes porque hay otro orden de fuerzas y composición que en el Senado", expresan en Nación. La lectura interna del Gobierno es que la Cámara baja permite mayor margen de negociación con aliados, mientras que el Senado se transformó en un terreno mucho más hostil.

En ese ámbito, la defensa de Adorni obliga a maniobras reglamentarias que desgastan a la bancada libertaria, tensionan a los bloques dialoguistas y paralizan parte de la agenda de reformas.

El resultado, según admiten en despachos oficiales, es un clima legislativo cada vez más difícil de administrar, con impacto directo en la estrategia política del oficialismo.

Tensiones internas y desgaste en la figura de Adorni

Tanto en sectores vinculados a Karina Milei como en el entorno de Santiago Caputo reconocen un "desgaste muy fuerte" en la relación interna con Adorni. En ambos espacios señalan que el funcionario quedó debilitado por una serie de factores acumulados:

  • explicaciones patrimoniales cuestionadas
  • rectificaciones de declaraciones juradas
  • investigación judicial en curso
  • pedidos de interpelación impulsados por la oposición y algunos aliados

En la evaluación interna, el conjunto de episodios deterioró su posición dentro del Gabinete y aceleró las conversaciones sobre posibles reemplazos.

Los nombres en danza para una eventual sucesión

En despachos oficiales comenzaron a circular dos nombres con fuerza para un eventual reemplazo: el ministro del Interior, Diego Santilli, y el canciller Pablo Quirno.

En la Casa Rosada insisten en que no hay decisión tomada y que cualquier definición dependerá exclusivamente de Javier Milei. Sin embargo, ambos perfiles aparecen como las alternativas más discutidas, aunque responden a lógicas distintas.

Santilli es visto como una opción más política. Una fuente oficial lo ubica como un posible punto de equilibrio entre Karina Milei y Santiago Caputo, con capacidad de articulación en el Congreso. Su relación personal con el Presidente y su rol en la negociación con gobernadores y bloques aliados son considerados activos relevantes, aunque su salida del Ministerio del Interior implicaría un rediseño importante del esquema parlamentario.

Quirno, en cambio, es mencionado por su perfil técnico, su bajo nivel de conflicto interno y su vínculo directo con el Presidente. Además, en sectores del oficialismo destacan su creciente exposición internacional, como ocurrió en la reunión con empresarios e inversores españoles en Madrid.

En Balcarce 50 también se descarta que el reemplazante sea Martín Menem, mientras que Sandra Pettovello fue mencionada en conversaciones internas, aunque su eventual salida de Capital Humano es considerada demasiado sensible. Por eso, las opciones más concretas siguen siendo Santilli y Quirno.

Estrategia presidencial y lectura judicial

En otras áreas del Gobierno consideran que Milei aún busca ganar tiempo y que no tiene un sucesor definido. Según esa interpretación, el Presidente pretende atar cualquier decisión a la evolución de la causa judicial y evitar que el Congreso u otros actores políticos impongan una salida.

Cerca de Adorni rechazan las versiones de renuncia y aseguran que las palabras del Presidente constituyen un "nuevo respaldo". "El Presidente mantiene el discurso de que se atienen a la Justicia", plantean en su entorno, donde además minimizan la posibilidad de avances judiciales en el corto plazo, en contraste con otras lecturas del Gabinete.

La investigación y las nuevas alertas internas

Sin embargo, en otros sectores del Gobierno advierten que el margen para sostener a Adorni se reduce cada vez que surge una nueva derivación del expediente. En ese sentido, generó preocupación la aparición de registros de compras realizadas desde su cuenta de Mercado Libre con tarjetas de crédito de dos funcionarios dependientes de la Vocería Presidencial.

A esto se suma la actividad del fiscal Gerardo Pollicita, quien ordenó nuevas medidas de prueba. En el oficialismo reconocen que cada novedad judicial complica la situación interna: "Si siguen apareciendo novedades judiciales, se va a complicar más su sostén", resumen en Nación.

Declaraciones desde España y condición pública inédita

Desde España, el propio Milei afirmó que si la Justicia considera culpable a Adorni lo "eyecta de una patada", aunque al mismo tiempo reiteró que cree en su honestidad y calificó como plausible su explicación patrimonial.

Esa frase introdujo por primera vez una condición pública explícita para su continuidad, marcando un punto de inflexión en la posición presidencial.

Congreso, interpelaciones y clima político

El malestar también se refleja en la dinámica parlamentaria. La oposición busca transformar la presentación del informe de gestión del 2 de julio en una interpelación, mientras el oficialismo intenta derivar el tema a la comisión de Asuntos Constitucionales para evitar una votación en el recinto.

En paralelo, se registró incomodidad por el episodio entre Adorni y Patricia Bullrich, luego de que la senadora anunciara que no asistiría al Congreso y el funcionario respondiera que estaba disponible. En el Gobierno admiten que este tipo de contradicciones "no cae bien" y alimenta la tensión interna.

Cambios en la comunicación oficial

En este contexto, también se observan movimientos en el área de comunicación. La llegada de Adrián Ravier como vocero presidencial y de Fabián Fernández a Prensa es interpretada en distintos despachos como parte de una transición más amplia.

En la Casa Rosada sintetizan el proceso como un cambio de etapa: una reducción de la exposición directa de Adorni y un relanzamiento de la comunicación oficial hacia un perfil más técnico y menos condicionado por la situación judicial.