El Gobierno mide costos políticos mientras crece el malestar en todo el país, también en Catamarca
Mientras la Casa Rosada observa el colapso de la conducción de la AFA y evalúa sus próximos pasos, crecen las disputas políticas y judiciales alrededor del escándalo por el campeonato otorgado a Rosario Central. La polémica impacta en todo el país, incluidas provincias futboleras como Catamarca.

"Yo llego hasta la camiseta de Verón", dijo hace dos días el Presidente en una reunión de su círculo chico para graficar el paso a paso de la posición oficial respecto a un tema que explotó en la agenda nacional. Se refería al posteo en el que colocó una camiseta de Estudiantes sobre el sillón de Rivadavia en apoyo al club, que se rebeló frente a la presión de la AFA y realizó un pasillo de espaldas al Rosario Central campeón por decreto. Un episodio que generó repercusión en todo el país, incluida Catamarca, donde el debate sobre las decisiones dirigenciales también cobró fuerza entre los hinchas.

La Casa Rosada observa con cierto disfrute el colapso público del titular de la AFA, pero avanza con cautela en una encrucijada compleja. Horas después, anunció que se bajaba del viaje a Estados Unidos donde iba a participar, junto a Donald Trump, Gianni Infantino y Claudio Tapia, del sorteo del Mundial 2026, al que Argentina llega como campeona y favorita. Pese a un período reciente de confrontación con Tapia, el Gobierno ahora ataca pero no muerde. La decisión responde a un trasfondo más profundo.

En los despachos oficiales se monitorea con minuciosidad la temperatura social, que continúa marcada por la conmoción frente a un escándalo sin matices. El repaso es conocido: una reunión del Consejo supuestamente convocada para reconocer la campaña de Central y homenajear a Ángel Di María, que terminó en un campeonato por decreto y un festejo de cumpleaños; la instrucción a Estudiantes para armar un cordón al campeón, que el club cumplió en rebeldía poniéndose de espaldas; la publicación de una reglamentación con fecha apócrifa sobre cómo deben ser esos pasillos, y la sanción de un Tribunal de Disciplina compuesto por jueces y exjueces de peso.

El vicepresidente de esa comisión, que sancionó al club, a los jugadores y a Juan Sebastián Verón, es Sergio Fernández, del fuero contencioso administrativo, hermano de Javier Fernández: una dupla con influencia decisiva en la Justicia federal. También la integran figuras como Néstor Barral, camarista federal de San Martín; Esteban Mahiques, de la reconocida familia judicial y funcionario de Cancillería; y el excamarista federal Pati Ballestero, quien firmó la resolución. La legalidad del fallo es ampliamente cuestionada.

Que fútbol y política se entrecruzan en todos los niveles es una obviedad. El Gobierno sabe que Tapia cuenta con apoyos judiciales, políticos y, sobre todo, el de los campeones del mundo. Un funcionario con trayectoria en el ambiente futbolero se preguntaba si el impacto de la decisión de Tapia sobre Di María no será un giro decisivo en el liderazgo del presidente de la AFA: "Construyó poder cuidando a los ídolos y oscureció a uno de los más queridos. Los ídolos necesitan el cariño de la gente, y ahora el Chiqui los puso en una situación incómoda y politizada". La Casa Rosada prefiere no acelerar movimientos contra Tapia y observa la escena con prudencia.

En este contexto, la única voz oficial autorizada es la de Patricia Bullrich, quien en la jura del Senado propuso investigar las reglamentaciones de la AFA desde su nueva posición. Su postura abre un nuevo capítulo en el enfrentamiento interno del Gobierno.

El episodio en el Senado dejó al descubierto otra tensión: Karina Milei, acompañada por Manuel Adorni y Diego Santilli, intentó ingresar a los palcos sin autorización de Victoria Villarruel. La seguridad del Senado los frenó, pero la custodia de la Policía Federal —que responde a Karina Milei— avanzó. Hubo cruces y empujones. Fue una primera postal del conflicto latente entre Bullrich y Villarruel.

Rumores en la AFA

En los premios Alumni, donde participaron importantes dirigentes del fútbol aunque implicara respaldar a Tapia, muchos se preguntaban si el presidente de la AFA no está llevando demasiado lejos a las instituciones en medio del malestar social. Según referentes de clubes influyentes, la movida por Central fue completamente personal de Tapia y Pablo Toviggino. El motivo sigue siendo un enigma.

Ese mismo miércoles, mientras el escándalo crecía, Tapia —que logró premios para su club y el Platino para él mismo— destacó en su discurso que ya había visto pasar tres Presidentes. Su audacia no pasó inadvertida. Ayer, además, la CONMEBOL lo designó referente ante la FIFA. "Felicitaciones, Comandante. En silencio, no interrumpa al enemigo cuando está cometiendo un error. Que 2026 nos espera", publicó Toviggino en X.

La saga de estos días tiene antecedentes. Tapia y Toviggino construyeron en la última década una estructura que marcó la dinámica del fútbol argentino, con arbitrajes —como señaló Verón— que se volvieron protagonistas decisivos. San Lorenzo lo vivió hace poco en el partido de octavos contra Central Córdoba de Santiago del Estero, equipo de Toviggino: penal dudoso, expulsión polémica. El club, acéfalo y endeudado, no reaccionó. Una semana antes, Tapia y Toviggino habían conseguido los sueldos que los jugadores no cobraban hacía meses.

A esto se suma el crecimiento patrimonial de ambos dirigentes, los vuelos privados y el principal sponsor de Barracas Central, Sur Finanzas, una empresa investigada por lavado de dinero y propiedad de Ariel Vallejo, cercano a Tapia. Vallejo, por estos días, busca especialistas en comunicación de crisis para afrontar el avance judicial. El dictamen de la fiscal Incardona —a partir de una denuncia de la DGI— incluye a los clubes en la investigación.

La política también entra en la cancha

Mauricio Macri, tras la presentación íntima del libro sobre su padre Franco, habló sobre el escándalo en una entrevista con TN: "Algo tan apasionante como es el fútbol, tan lindo como es el fútbol, hoy está sumergido en la oscuridad". Sobre por qué prosperan estos dirigentes, sostuvo: "El Chiqui Tapia es un producto de una decadencia, del final de Grondona y todo el despelote de la FIFA".

Queda abierto el interrogante sobre si semejante concentración de poder podrá sostenerse. Un dirigente político con experiencia en ascensos y caídas resumió la situación: "Está entrando agua a un dique que indefectiblemente se romperá, salvo que Argentina salga campeón". Más allá del célebre "todo pasa" de Julio Grondona, otra frase podría describir este momento. La tenía en su escritorio el juez federal Claudio Bonadio: "Todo pasa, todo vuelve".