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Presupuesto 2027

En plena tensión por Malvinas, el Gobierno proyecta invertir USD 3.500 millones en submarinos y fragatas

El proyecto contempla operaciones de crédito público para incorporar tres submarinos convencionales y dos fragatas multimisión. La iniciativa se inscribe en el plan de reequipamiento de las Fuerzas Armadas y llega en un contexto marcado por la pérdida de la capacidad submarina y el envejecimiento de la flota de combate.

16 Septiembre de 2026 22.52

Con uno de sus principales focos puestos en la política de reequipamiento de las Fuerzas Armadas, el Gobierno incluyó en su proyecto de Presupuesto 2027 una habilitación para tomar créditos por hasta US$3500 millones destinados a la adquisición de equipamiento para la Armada Argentina.

La decisión quedó establecida en la planilla anexa al artículo 42 del proyecto presupuestario, donde se autoriza al Poder Ejecutivo a negociar operaciones de crédito público. Dentro de esa autorización aparecen dos partidas específicamente destinadas a la Armada, vinculadas con la renovación de sus capacidades submarinas y de superficie.

La primera contempla un monto de hasta US$2300 millones, con un plazo mínimo de amortización de tres años, para la "adquisición de tres submarinos convencionales", que tendrían como destino la Base Naval Mar del Plata.

La segunda partida asciende a US$1200 millones, también con un plazo mínimo de amortización de tres años, y está destinada a la "incorporación de dos Fragatas Multimisión" para la Base Naval Puerto Belgrano.

En términos presupuestarios, existe una diferencia central que atraviesa ambas iniciativas: no se trata de créditos ya asignados, sino de una habilitación para que el Ejecutivo pueda avanzar con las operaciones de financiamiento. Por lo tanto, si el proyecto de Presupuesto 2027 es aprobado por el Congreso, será el Gobierno el que deberá negociar las condiciones del financiamiento necesario para concretar esas adquisiciones.

Una capacidad submarina perdida en 2017

La iniciativa aparece sobre el trasfondo de un reclamo histórico de la Armada nacional por la renovación de su flota. La situación de la capacidad submarina adquirió una dimensión particularmente significativa desde 2017, cuando la Argentina perdió esa capacidad tras el trágico hundimiento del ARA San Juan, en el que murieron sus 44 tripulantes.

La posibilidad de incorporar tres submarinos convencionales representa, dentro de las partidas previstas, uno de los componentes centrales del esquema de reequipamiento planteado en el proyecto presupuestario. El destino previsto para esas unidades es la Base Naval Mar del Plata, vinculada a la capacidad submarina de la Armada.

En paralelo, la situación de los buques de combate también forma parte del diagnóstico que acompaña el planteo de renovación. El país cuenta con la misma flota desde antes del conflicto por las Malvinas de 1982, un dato que permite dimensionar el horizonte temporal sobre el cual se plantea la incorporación de nuevas unidades.

Así, las dos partidas de crédito público apuntan a áreas diferentes pero relacionadas de la estructura naval: por un lado, la recuperación de la capacidad submarina; por otro, la incorporación de nuevos buques de combate mediante fragatas multimisión.

Conversaciones avanzadas y ofertas concretas

En el Ministerio de Defensa aseguraron a TN que las conversaciones vinculadas con el reequipamiento de submarinos se encuentran avanzadas. Otras fuentes del sector ratificaron que durante el año se trabajó sobre ofertas concretas para esas unidades.

Entre las alternativas analizadas aparecen los Scorpene, submarinos producidos por la empresa francesa Naval Group. La firma cuenta además con un antecedente regional relacionado con este modelo: fue la misma empresa que le vendió a Brasil cuatro unidades de ese tipo en el marco de su programa PROSUB, a partir de un acuerdo firmado en 2008.

La referencia a esas conversaciones permite ubicar la autorización presupuestaria dentro de un proceso que, según las fuentes mencionadas, ya tuvo trabajo previo durante el año. Sin embargo, la inclusión de los montos en el proyecto de Presupuesto no equivale por sí misma a la concreción de las compras: la habilitación deberá ser acompañada, en caso de aprobarse el proyecto, por las correspondientes negociaciones de financiamiento y por el avance de las adquisiciones.

Helicópteros: una partida ya asignada

El capítulo de reequipamiento naval incluido en el Presupuesto 2027 no se limita a los créditos cuya autorización deberá ser negociada.

El proyecto contempla además una partida con crédito asignado y ejecutable para la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos destinados a Puerto Belgrano. El monto previsto para esta adquisición asciende a $37.616 millones.

Los helicópteros están incluidos dentro del programa de mantenimiento de medios e infraestructura para el alistamiento operacional, lo que diferencia esta previsión de las dos autorizaciones de crédito público destinadas a submarinos y fragatas.

Los principales datos de las previsiones para la Armada son:

US$2300 millones: habilitación para financiar la adquisición de tres submarinos convencionales.

Base Naval Mar del Plata: destino previsto para los submarinos.

US$1200 millones: habilitación para financiar la incorporación de dos Fragatas Multimisión.

Base Naval Puerto Belgrano: destino previsto para las fragatas.

Tres años: plazo mínimo de amortización previsto para ambas operaciones de crédito.

$37.616 millones: crédito asignado y ejecutable para cuatro helicópteros navales livianos.

Puerto Belgrano: destino de los helicópteros.

Una renovación planteada en distintos niveles

El esquema presentado en el proyecto de Presupuesto 2027 combina, de este modo, autorizaciones de endeudamiento futuro con recursos que ya cuentan con crédito asignado y ejecutable. La diferencia es relevante: mientras los US$3500 millones representan una autorización para negociar el financiamiento de submarinos y fragatas, los $37.616 millones destinados a los helicópteros forman parte de una partida ya disponible para su ejecución.

La propuesta se inserta en un escenario en el que la Armada reclama históricamente la renovación de sus medios, después de haber perdido su capacidad submarina en 2017 y mientras mantiene una flota de buques de combate que, según los datos incluidos en el proyecto, permanece sin renovación desde antes de la guerra de Malvinas de 1982.

La eventual aprobación del Presupuesto en el Congreso abriría así la instancia posterior de negociación del financiamiento para los nuevos submarinos y las fragatas. En el caso de los submarinos, las conversaciones ya son descriptas como avanzadas por el Ministerio de Defensa y otras fuentes del sector, con ofertas concretas trabajadas durante el año, entre ellas la correspondiente a los Scorpene de Naval Group.

El proyecto presupuestario coloca finalmente esas necesidades de reequipamiento dentro de una misma arquitectura: recuperar una capacidad submarina perdida, renovar los buques de combate y sumar helicópteros navales livianos para el alistamiento operacional. La materialización de las primeras dos iniciativas, sin embargo, quedará condicionada a la aprobación legislativa y a las negociaciones de crédito que eventualmente emprenda el Gobierno.