Fuerte respaldo de EE.UU. al Gobierno por la expulsión del diplomático iraní
El Departamento de Estado elogió la decisión de la Casa Rosada de expulsar al representante iraní Mohsen Soltani Tehrani y de avanzar con la designación del CGRI como organización terrorista. El gesto fue interpretado como un fuerte aval en medio de la creciente tensión diplomática con Teherán.

La decisión del Gobierno argentino de expulsar al máximo representante diplomático de Irán en el país y profundizar su política de confrontación con Teherán recibió en las últimas horas un respaldo explícito de los Estados Unidos, que destacó la postura adoptada por la administración de Javier Milei en un contexto de alta sensibilidad internacional marcado por la guerra en Medio Oriente.

El pronunciamiento llegó a través de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, dependiente del Departamento de Estado, que mediante un mensaje oficial difundido en la red social X valoró la firmeza de la Argentina frente a lo que definió como amenazas provenientes de Irán.

El mensaje de Washington 

En su publicación, el organismo estadounidense expresó una definición política contundente: "Sabemos quiénes son nuestros amigos", una frase que funcionó como señal de alineamiento con la posición adoptada por Buenos Aires.

El mensaje añadió que, "en un momento crucial del conflicto, Argentina dio el valiente paso de designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y expulsar a Mohsen Soltani Tehrani, representante de Irán en Argentina". La declaración oficial continuó con un reconocimiento directo al accionar del Gobierno nacional: "Agradecemos la firmeza de Argentina contra el terrorismo y las amenazas de Irán, así como su postura clara e inequívoca a lo largo de este conflicto".

De este modo, Washington no solo avaló la expulsión del diplomático, sino también la decisión estratégica de incorporar al CGRI al registro de organizaciones terroristas, una medida de fuerte peso geopolítico y con derivaciones concretas en materia financiera y operativa.

La expulsión

El respaldo estadounidense se conoció luego de que el Gobierno argentino declarara "persona non grata" al diplomático iraní Mohsen Soltani Tehrani, quien se desempeñaba como encargado de negocios en Buenos Aires. La medida implicó que el funcionario debía abandonar el país en un plazo de 48 horas, decisión que posteriormente fue confirmada por el canciller Pablo Quirno, quien informó públicamente que la salida ya se había concretado.

"En cumplimiento de lo dispuesto por el Gobierno argentino el ex encargado de negocios de la República Islámica de Irán ya ha abandonado el territorio nacional", comunicó el ministro a través de su cuenta en X.

La respuesta y la cuestión de la soberanía

Según explicó la Cancillería, la determinación fue adoptada como respuesta a un pronunciamiento previo del gobierno iraní, considerado por la Argentina como "falso, ofensivo e improcedente".

Ese comunicado de Teherán había cuestionado la decisión del presidente Milei de incluir al CGRI dentro del registro de organizaciones terroristas, lo que escaló rápidamente el conflicto diplomático.

Frente a ello, el Palacio San Martín remarcó que la Argentina "no tolerará agravios ni injerencias indebidas en sus asuntos internos" y dejó en claro que responderá "con firmeza ante cualquier acción que afecte su soberanía".

En el mismo posicionamiento, la Cancillería recordó además la falta de cooperación de Irán con la Justicia argentina en las investigaciones vinculadas a:

  • El atentado contra la Embajada de Israel en 1992
  • El atentado contra la AMIA en 1994
  • El incumplimiento de órdenes internacionales de detención

El comunicado oficial subrayó además que "el Gobierno argentino reafirma su compromiso indeclinable con la memoria de las víctimas, la búsqueda de la verdad y el acceso a la justicia", reafirmando así la línea histórica del país frente a ambos ataques.

Las consecuencias de la designación del CGRI

La decisión de avanzar sobre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se inscribe dentro de un escenario de creciente tensión diplomática entre Buenos Aires y Teherán. Desde el punto de vista operativo, la medida habilita una serie de herramientas concretas, entre ellas:

  • Sanciones financieras
  • Congelamiento de activos
  • Restricciones operativas para personas y entidades vinculadas
  • Mayor control sobre eventuales nexos económicos o institucionales

Se trata de una determinación con fuerte impacto político, jurídico y diplomático, que endurece el vínculo bilateral y redefine el posicionamiento argentino en el escenario internacional.

La dura reacción de Irán y el apoyo previo de Israel

La reacción iraní no se hizo esperar. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán calificó la decisión argentina como una "acción ilegal" e "inapropiada", al tiempo que sostuvo que la medida perjudica las relaciones bilaterales.

Además, advirtió que "establece un precedente peligroso" y atribuyó la resolución a la influencia de Estados Unidos e Israel. En el mismo comunicado, Teherán definió la declaración como un "error estratégico" y un "insulto injustificable al pueblo iraní", y afirmó que tanto Milei como Quirno "se convirtieron en cómplices" al alinearse con Washington y Tel Aviv.

Frente a esas acusaciones, la Cancillería argentina respondió que las expresiones del gobierno iraní constituyen una "inaceptable injerencia en los asuntos internos" y una "tergiversación deliberada" de decisiones adoptadas conforme al derecho internacional.

A la vez, el respaldo de Estados Unidos se sumó al ya expresado por Israel. El canciller Gideon Sa'ar definió la postura argentina como "valiente e inspiradora" y aseguró que el país "se erige como un modelo en la defensa de los valores de la libertad y en el liderazgo de la lucha contra el terrorismo".

Con estos apoyos internacionales, la decisión del Gobierno argentino adquiere una dimensión diplomática mayor y profundiza el alineamiento político de Buenos Aires con Washington y Tel Aviv en uno de los frentes más sensibles del escenario global actual.