La Cámara de Diputados inició su primera sesión ordinaria con la presencia de 36 legisladores, en un clima marcado por un fuerte cruce político y acusaciones cruzadas. El eje del conflicto estuvo centrado en la situación del diputado provincial Javier Galán (MID), quien aprovechó el inicio del período legislativo para defenderse públicamente de las denuncias en su contra y rechazar el pedido de apartamiento.
El debate se encendió a partir de una cuestión de privilegio impulsada por la diputada Sonia Nabarro (Fuerza Catamarca), quien solicitó formalmente el tratamiento del caso en relación a las denuncias de abuso sexual que pesan sobre Galán. El planteo fue finalmente derivado a la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde se analizará el pedido.
Este episodio marcó el tono de una sesión que, lejos de centrarse exclusivamente en la agenda legislativa, expuso tensiones internas y confrontaciones directas entre los miembros del cuerpo.
La defensa de Galán y su desafío al cuerpo
Durante su intervención, Javier Galán adoptó una postura confrontativa y rechazó de manera enfática las acusaciones en su contra. "Piden mi apartamiento, pero cuántos acá deberían estar presos. Tengo fueros para que gente como yo no vaya preso por gente como ustedes", expresó el legislador, en un mensaje dirigido directamente a sus pares.
El diputado sostuvo que existe una jugada política para desplazarlo de su cargo, y en ese sentido defendió el uso de sus fueros como una herramienta de protección frente a lo que considera intentos de silenciamiento. En su exposición, también lanzó cuestionamientos generales hacia otros legisladores, a quienes desafió a someterse a la justicia por causas pendientes.
Entre sus principales afirmaciones, Galán remarcó que sus fueros le garantizan no ser detenido por decisiones políticas, que no pueden silenciarlo ni comprarlo y que continuará con su actividad política y social como lo viene haciendo "desde hace muchísimo tiempo". Y reafirmó: "No me van a silenciar, después haganse responsables los que voten que me aparten de este lugar, haganse responsables".
Además, el legislador vinculó su situación con una serie de denuncias en su contra, cuestionando su acumulación y sugiriendo una intencionalidad detrás de ellas.
El cruce con Sonia Nabarro
Uno de los momentos más tensos de la sesión se produjo en el intercambio entre Galán y la diputada Sonia Nabarro, quien no solo impulsó la cuestión de privilegio, sino que también respondió públicamente a las acusaciones del legislador.
En su descargo, Nabarro sostuvo que la Cámara de Diputados es un ámbito institucional donde se debe actuar con responsabilidad, y remarcó que "todo el pueblo está pendiente de lo que nosotros hacemos y es honorable". En ese marco, solicitó a la presidencia que acepte el tratamiento de su planteo.
La diputada también rechazó las declaraciones de Galán en su contra y lo instó a someterse a la justicia. En su intervención, expresó que no permitirá ser cuestionada por el legislador, sostuvo que no tiene arreglos con otros dirigentes y que su participación en política responde a un compromiso con las necesidades del pueblo catamarqueño.
Asimismo, cuestionó las expresiones de Galán y su accionar dentro del recinto, marcando un claro contrapunto en el debate.
Acusaciones cruzadas
El conflicto escaló aún más cuando Galán apuntó directamente contra Nabarro, a quien acusó de tener designado en su oficina a "un abusador de menores". Esta declaración profundizó el nivel de confrontación dentro del recinto y evidenció la gravedad de las acusaciones cruzadas.
En paralelo, el legislador también hizo referencia a la falta de avances en el caso del asesinato del ministro Rojas, incorporando este tema en su crítica general al funcionamiento del sistema judicial y político.
En otro tramo de su intervención, Galán expresó: "¿Saben por qué tengo fueros? Porque tengo garantía de que gente como ustedes no metan preso a gente como yo, que no me pueden silenciar, que no me pueden comprar". A su vez, cuestionó a una persona que, según relató, habría cambiado su postura política, sugiriendo la existencia de acuerdos o contraprestaciones.