El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el Gobierno espera que la inflación retome su tendencia a la baja tras el dato de 2,9% registrado en febrero, y atribuyó la desaceleración del proceso de desinflación a factores económicos y al "ruido político" generado durante el último año.
Caputo realizó estas declaraciones este viernes en TN, luego de participar del cierre de la "Argentina Week" en Nueva York, donde analizó la situación económica del país y las perspectivas para los próximos meses.
"Nos preocupa y nos ocupa el dato de inflación", afirmó el funcionario, aunque señaló que el índice no lo sorprendió debido al impacto de los aumentos en el precio de la carne y en las tarifas.
"Retrocedimos unos casilleros"
El ministro sostuvo que el proceso de desaceleración inflacionaria se vio afectado por la volatilidad generada antes de las elecciones legislativas del año pasado.
"El año pasado, antes de las elecciones, se generó una especie de psicosis de que el presidente Javier Milei podría perder. Eso derivó en una dolarización de portafolios muy grande que impactó en tres variables: riesgo país, crecimiento e inflación", explicó.
Según Caputo, esa situación provocó que el proceso de desinflación "retrocediera unos casilleros", aunque aseguró que el Gobierno trabaja para retomar la tendencia descendente.
En ese sentido, destacó que el Banco Central mantiene una política monetaria restrictiva, lo que —según indicó— debería contribuir a una inflación más baja en los próximos meses.
Inflación por debajo del 1%
Consultado sobre la posibilidad de que la inflación mensual caiga por debajo del 1% en agosto, como anticipó el presidente Milei, Caputo consideró que es un escenario posible.
"Podría ser tranquilamente. Es muy difícil predecir el momento exacto. Si no es en agosto, será en septiembre o en octubre", señaló.
El ministro también destacó que, pese a lo que definió como un "shock externo realmente brutal", el Banco Central continuó comprando dólares y los principales indicadores financieros se mantuvieron relativamente estables.
Formalización y crecimiento económico
Respecto de la actividad económica, Caputo sostuvo que el crecimiento dependerá en gran medida de una mayor formalización de la economía.
"En la medida en que el país crece, aumenta la recaudación. Si mantenemos el gasto constante, tenemos más superávit", afirmó.
Además, señaló que los argentinos mantienen unos US$170.000 millones fuera del sistema financiero, lo que equivale a tres veces los depósitos en pesos actuales.
"Si la gente tuviera la confianza para volcarlos al sistema habría más crédito e inversión, y con eso más crecimiento", indicó.
Jubilaciones y reformas
En relación con el sistema previsional, el ministro descartó aumentos adicionales en las jubilaciones en el corto plazo, al señalar que las decisiones están condicionadas por la situación fiscal.
"Es un tema de caja. No podemos darnos el lujo de hacer cosas que nos encantaría hacer, como subir jubilaciones o bajar más impuestos, porque de algún lado tiene que salir esa plata", explicó.
Según afirmó, la única forma de ampliar esos márgenes será a través del crecimiento económico y el aumento de la recaudación.
La brecha con el costo de vida
En paralelo, un relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad indicó que la canasta básica de los jubilados en Argentina alcanza los $1.824.682, lo que refleja una amplia brecha entre el costo real de vida de los adultos mayores y los ingresos que perciben del sistema previsional.
El informe señala que el indicador aumentó $310.608 respecto de octubre, lo que representa una suba del 20,51%, y refleja el gasto mínimo necesario para cubrir las necesidades esenciales de las personas mayores.