En el marco de las actividades organizadas en honor al fraile franciscano catamarqueño, el gobernador Raúl Jalil estuvo presente en la Misa Solemne celebrada en Piedra Blanca. Previo a la celebración religiosa destacó la vigencia política, institucional y social del pensamiento de Esquiú y sostuvo que su figura continúa siendo una referencia central para la provincia y para el país.
"El pensamiento de Esquiú está más vigente que nunca. Hay que obedecer la ley porque, si no hay ley, hay caos", afirmó el mandatario provincial antes del inicio de la celebración litúrgica.
El primer mandatario estuvo acompañado por el ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia, Alberto Natella; la intendenta de la jurisdicción anfitriona, Alejandra Benavides; la directora nacional de Culto, Martina Godoy; y la diputada Paola Fedeli. Este arco de representantes, sumado a legisladores provinciales y referentes de diversas instituciones civiles y religiosas, subrayó el carácter transversal de un hombre que, a dos siglos de su nacimiento, continúa uniendo a distintos sectores de la sociedad argentina.
El pensamiento de Esquiú
En la antesala de la celebración litúrgica, el análisis político y social sobre la figura del beato cobró especial protagonismo. El gobernador Raúl Jalil fue contundente al expresar que el pensamiento de Esquiú se mantiene más vigente que nunca. Para el mandatario provincial, el mensaje del fraile no es un mero recuerdo del pasado, sino una herramienta necesaria para afrontar los desafíos del presente, especialmente en lo que respecta al fortalecimiento del respeto institucional y la promoción de una convivencia social armoniosa.
El jefe del Ejecutivo provincial, en diálogo con Radio Valle Viejo hizo una conexión directa entre los retos actuales y el histórico Sermón de la Constitución que Esquiú pronunció en el año 1853. Al evocar aquel momento clave de la organización nacional, Jalil rescató una premisa fundamental que definió la retórica del fraile y que sigue siendo un pilar para la República:
El Imperio de la Ley: La necesidad imperiosa de obedecer las normas establecidas.
Prevención del Conflicto: La advertencia de que, ante la ausencia de la ley, el destino inevitable de una sociedad es el caos.
Convivencia Democrática: El llamado a la paz como sustento para el desarrollo de la comunidad.
Esta referencia al compromiso civil de Esquiú resalta su rol como un arquitecto de la unidad nacional, cuya palabra fue capaz de pacificar ánimos en momentos de profunda división política durante el siglo XIX.
El catamarqueño más importante de la historia
La valoración del mandatario provincial sobre Fray Mamerto Esquiú fue alta al calificarlo como "el catamarqueño más importante de la historia". Esta afirmación no solo se sustenta en su camino hacia la santidad reconocido por la Iglesia, sino en la profundidad de sus valores humanos y su impacto en la construcción del país. Según detalló Jalil, existen pilares específicos que sostienen este legado y que deben ser tomados como guía por las generaciones actuales:
Apuesta a la Educación: Esquiú comprendió que la formación de los ciudadanos era el cimiento de cualquier progreso real.
Tranquilidad y Paciencia: Valores centrales que el gobernador destacó como ejes de su construcción religiosa y política.
Integridad Personal: Una vida dedicada al servicio que lo posiciona como la referencia máxima de la identidad catamarqueña.
En así que las celebraciones en Piedra Blanca, que aún no han culminado, dejan claro que el Bicentenario del natalicio del Beato no es solo una fecha en el calendario litúrgico, sino una oportunidad para reafirmar los valores de paz, orden constitucional y educación que el fraile defendió con su palabra y su vida. La jornada concluyó con el reconocimiento de que su mensaje sigue siendo un faro en el contexto actual del país, llamando a la reflexión sobre la importancia de la ley y el respeto mutuo.