La Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca concretó la cesión en comodato de un terreno ubicado en el Alto Fariñango, una de las zonas de mayor proyección urbana de la ciudad, a la Asociación de Empleados de Fiscales e Ingresos Públicos (AEFIP). La medida fue formalizada por el intendente Gustavo Saadi y tendrá una vigencia de veinte años, en el marco de una política orientada a fortalecer la articulación entre el Estado local y las instituciones intermedias.
El acuerdo no solo implica la transferencia de uso de un predio, sino que proyecta la creación de un nuevo polo social, recreativo y de capacitación, con impacto tanto en los afiliados del gremio como en el entramado comunitario más amplio.
Actores institucionales y respaldo gremial
El acto de formalización contó con la participación de autoridades municipales y representantes gremiales de distintos niveles, lo que da cuenta de la relevancia institucional del convenio. Estuvieron presentes el secretario de Gabinete y Modernización, Mariano Rosales; el secretario general de AEFIP a nivel nacional, Pablo Flores; el secretario general de la seccional Noroeste, Ramiro García Salado; y el delegado gremial en Catamarca, Alexis Rizo.
Durante el encuentro, los referentes sindicales destacaron el carácter largamente esperado de la iniciativa, así como su potencial para consolidar espacios de encuentro y formación.
Un proyecto esperado por años
El delegado gremial Alexis Rizo puso en valor el impacto social de la iniciativa y su dimensión comunitaria. En ese sentido, subrayó que se trata de un objetivo sostenido en el tiempo por los afiliados:
"Este logro de la mano de Gustavo Saadi cumple un anhelo de los afiliados y vecinos. El espacio servirá para fines recreativos y capacitación, pero fundamentalmente estará abierto a toda la comunidad", expresó. La declaración no solo resalta el beneficio directo para los trabajadores del sector fiscal, sino que introduce un elemento central del proyecto: su apertura e integración con la comunidad, ampliando su alcance más allá del ámbito gremial.
Integración regional y expansión en el NOA
Por su parte, Ramiro García Salado contextualizó la iniciativa dentro de una estrategia más amplia impulsada por AEFIP en el norte argentino. Según explicó, el convenio alcanzado en Catamarca se suma a una red de espacios similares ya existentes en otras provincias.
"Ya contamos con terrenos en Salta, Tucumán y Santiago. Este paso en Catamarca es fundamental para desarrollar un lugar de esparcimiento y formación para los compañeros y sus familias", afirmó.
De este modo, el proyecto local se inserta en un plan regional de beneficios sociales, consolidando una estructura que apunta a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y sus entornos familiares en todo el NOA.
Inicio inmediato de obras y planificación técnica
Uno de los aspectos destacados del acuerdo es el grado de avance en la planificación del proyecto. Según informaron las autoridades gremiales, los planos y el proyecto técnico ya se encuentran finalizados, lo que permitirá dar inicio a las obras de manera inmediata. En una primera etapa, se avanzará con el cerramiento perimetral del predio, paso inicial para la posterior construcción de las instalaciones previstas.
Esta planificación anticipada permite proyectar una ejecución ordenada y sostenida en el tiempo, con una base técnica ya consolidada.
Política de articulación y desarrollo comunitario
La cesión del terreno se enmarca en una línea de gestión impulsada por la Municipalidad de la Capital, orientada a fortalecer la colaboración con instituciones intermedias. Bajo la administración de Gustavo Saadi, este tipo de iniciativas busca promover el desarrollo de infraestructura urbana con impacto social.
El enfoque apunta a generar espacios de integración, formación y recreación, entendidos como herramientas clave para el bienestar colectivo. En ese sentido, el nuevo polo proyectado en el Alto Fariñango se inscribe en una estrategia más amplia de consolidación urbana y cohesión social.
La articulación entre el Estado municipal y organizaciones como AEFIP permite canalizar demandas históricas y transformarlas en proyectos concretos, con capacidad de incidir en la vida cotidiana de los ciudadanos.
En este contexto, la iniciativa no solo responde a una necesidad sectorial, sino que se proyecta como un nuevo punto de encuentro comunitario, ampliando la infraestructura disponible en una de las áreas de mayor crecimiento de la ciudad y reforzando el entramado social en Catamarca.