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La Rioja retoma los "chachos": el regreso de la cuasimoneda ante la crisis salarial

El gobernador Ricardo Quintela anuncia la reintroducción del BOCADE para el pago de sueldos provinciales. La medida busca preservar el poder adquisitivo en medio de cuentas públicas complicadas.

3 Junio de 2026 23.28

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó el regreso de la cuasimoneda conocida como "chachos", formalmente denominada Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), como parte del esquema previsto para el pago de salarios en la provincia.

En una reciente entrevista transmitida vía streaming, Quintela detalló que los bonos tenían un plazo de vencimiento previsto para el 31 de diciembre de 2024, pero que ahora serán reintroducidos. La justificación, según el mandatario, es que la medida busca que los bonos "pierdan lo menos posible el poder adquisitivo", asegurando que los trabajadores no se vean excesivamente afectados por la inflación y la delicada situación fiscal.

Según explicó, los BOCADE podrían comenzar a utilizarse para el pago de los sueldos correspondientes a julio, que se percibirían en agosto. Sin embargo, el gobernador aclaró que el aguinaldo no formará parte de la cuasimoneda, diferenciando así las obligaciones salariales que sí serán cubiertas con estos bonos.

Quintela enfatizó: "Tengo dificultades, pero vamos a abonar igual. Vuelven los chachos", subrayando el carácter obligatorio de la medida frente a la situación económica adversa de la provincia.

Origen y contexto del BOCADE

El BOCADE, apodado "El Chacho" en homenaje al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, fue aprobado por la legislatura riojana en enero de 2024. Según el gobernador, la iniciativa se trató de una "medida obligada", en respuesta a lo que describió como "la crueldad del ajuste" impuesto por el gobierno nacional de Javier Milei.

Esta explicación contextualiza la medida dentro de un marco de restricción fiscal y tensión económica, donde el Estado provincial busca alternativas para cumplir con sus compromisos salariales sin recurrir únicamente a dinero en efectivo.

Tensiones políticas y declaraciones cruzadas

Durante la misma entrevista, Quintela lanzó críticas hacia Luis Caputo, asegurando que su gestión también sería investigada una vez que él vuelva a tener poder. Declaró:

"Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder nosotros. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado".

La respuesta no tardó en llegar: el ministro de Economía calificó al gobernador riojano de "matón de barrio" y lo instó a adherir al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) como estrategia para mejorar la situación provincial. En sus palabras:

"Ya estuvieron y lo hicieron gobernador, porque para eso ustedes utilizan el poder del Estado. Tuvieron que inventar entonces que mi familia había atentado contra la vicepresidenta. Mejor que amenazar cual matón de barrio, dedíquese a gobernar bien su provincia que, por su culpa, es un verdadero desastre".

Estas declaraciones evidencian una alta tensión política en torno a la gestión provincial, en un contexto donde las decisiones económicas impactan directamente en los trabajadores y en la percepción de los inversores.

Implicancias económicas y sociales

El retorno del BOCADE subraya una realidad crítica: la fragilidad de las finanzas provinciales y la búsqueda de mecanismos alternativos para garantizar el pago de salarios. Entre los puntos clave del anuncio se destacan:

  • Uso principal: pago de sueldos provinciales, con excepción del aguinaldo.
  • Fecha de posible implementación: julio (sueldos pagaderos en agosto).
  • Plazo original de vencimiento: 31 de diciembre de 2024.
  • Motivación: preservar el poder adquisitivo en un contexto de ajuste nacional.

Esta medida, además de sus implicancias económicas, refleja un clima político polarizado en la provincia, marcado por acusaciones cruzadas y advertencias sobre futuras investigaciones a funcionarios de la administración anterior.

El regreso de los "chachos" no solo es un instrumento financiero, sino también un síntoma de la tensión social y política que atraviesa La Rioja, donde los gobiernos locales buscan equilibrar las cuentas sin comprometer en exceso a los trabajadores.