Los libertarios ponen en pausa su agenda en Diputados para evitar que el caso Adorni
El oficialismo analiza si mantiene la sesión prevista para el miércoles próximo, mientras crece la presión opositora para impulsar una interpelación y una eventual moción de censura contra el Jefe de Gabinete. La discusión dejó en suspenso dos proyectos centrales de la agenda económica del Gobierno.

La estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza atraviesa horas de revisión. Lo que hasta hace pocos días aparecía como una semana destinada a avanzar con iniciativas económicas consideradas prioritarias para el Gobierno, hoy se encuentra condicionado por la situación política que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

El oficialismo tenía previsto sesionar el miércoles próximo en la Cámara de Diputados para impulsar dos proyectos que forman parte de su hoja de ruta legislativa. Sin embargo, el temor a que el debate quede monopolizado por la situación de Adorni abrió una discusión interna sobre la conveniencia de habilitar el funcionamiento del recinto en medio de la creciente presión opositora.

La preocupación radica en que cualquier sesión podría transformarse en una plataforma para que la oposición avance con iniciativas destinadas a exigir explicaciones al funcionario e incluso promover mecanismos institucionales más severos.

Los proyectos que quedaron en espera

La planificación original contemplaba el tratamiento de dos iniciativas consideradas estratégicas para el Gobierno nacional. Los proyectos incluidos en la agenda eran:

• El acuerdo para pagar 171 millones de dólares a los holdouts Bainbridge y Attestor.

• El denominado "Súper RIGI", un régimen de incentivos destinado a inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares.

Ambas propuestas aparecían como objetivos legislativos prioritarios para el oficialismo. Sin embargo, la evolución de la situación política vinculada a Adorni modificó sustancialmente el escenario previsto.

Como consecuencia, la continuidad de la sesión programada para el miércoles quedó bajo análisis y dependerá de las definiciones que adopte la conducción política del espacio gobernante.

La ofensiva opositora y la sesión especial

El cambio de escenario se produjo después de la entrevista en la que Adorni intentó explicar el crecimiento de su patrimonio, atribuyéndolo a dinero encontrado e inversiones en Bitcoin.

A partir de ese episodio, sectores de la oposición convocaron para el martes 23 una sesión especial con el objetivo de debatir una interpelación al jefe de Gabinete y una eventual moción de censura. La convocatoria fue fijada apenas un día antes de la sesión que La Libertad Avanza pretendía utilizar para impulsar sus propios proyectos legislativos.

La principal incógnita gira en torno a la posibilidad de que los bloques opositores logren reunir el número necesario para habilitar el debate.

Para alcanzar el quorum se requieren:

• 129 diputados presentes.

Hasta el momento, esos votos no aparecen asegurados.

El papel clave del PRO y la UCR

La posibilidad de que prospere la estrategia opositora depende en gran medida de la posición que adopten los habituales aliados parlamentarios del Gobierno.

Tanto el PRO como la Unión Cívica Radical mantienen una actitud cautelosa frente a la discusión. En ambos espacios existe resistencia a asumir el costo político de convertirse en los sectores que definan el futuro inmediato del jefe de Gabinete.

Las diferencias internas también aparecen atravesadas por la relación entre Diputados y el Senado. En el caso del PRO, el partido ya dio señales en la Cámara alta de que está dispuesto a avanzar con pedidos de explicaciones dirigidos a Adorni.

Según se detalla, en el Senado Mauricio Macri mantiene una influencia directa a través de Martín Goerling, jefe del bloque PRO.

En Diputados, en cambio, Cristian Ritondo evita asumir el rol de dirigente que termine definiendo la suerte política del funcionario y concentra las críticas más duras en Fernando de Andreis, uno de los dirigentes más cercanos al expresidente dentro del ámbito legislativo macrista.

Las diferencias dentro del radicalismo

Una situación similar se observa dentro de la Unión Cívica Radical. Mientras que en el Senado una mayoría de los legisladores radicales se muestra inclinada a acompañar el avance contra Adorni, en la Cámara baja predominan posiciones más moderadas.

En ese esquema adquiere especial relevancia la influencia del gobernador mendocino Alfredo Cornejo, identificado como uno de los principales interlocutores del oficialismo entre los mandatarios provinciales.

Estas diferencias internas contribuyen a mantener la incertidumbre sobre la posibilidad de que la oposición alcance el quorum necesario para avanzar con su iniciativa.

El Senado y la postergación del debate

La situación se volvió aún más compleja para los bloques dialoguistas luego de una decisión adoptada en la Cámara alta. El Senado resolvió postergar por una semana la discusión relacionada con Adorni.

Durante una reunión de jefes de bloque, la oposición acordó junto a la senadora Patricia Bullrich diferir el tratamiento y avanzar recién el jueves 25 con la aprobación de una interpelación para el 2 de julio. La decisión tuvo un efecto político inmediato: trasladó toda la presión hacia la Cámara de Diputados.

A partir de entonces comenzó a fortalecerse entre diversos sectores la idea de evitar cualquier movimiento que obligue a los diputados a asumir el costo político de activar el proceso y permitir que sea el Senado quien tome la iniciativa.

El debate reglamentario que preocupa al oficialismo

Además de la disputa política, existe una discusión jurídica y reglamentaria que genera inquietud dentro del oficialismo. Algunos sectores opositores sostienen que una interpelación seguida de una eventual moción de censura no necesita pasar por el recorrido habitual de comisiones ni requiere una mayoría especial de dos tercios para ser tratada sobre tablas.

Según esa interpretación, el artículo 101 de la Constitución establece un procedimiento específico que solamente exige mayoría absoluta de cada Cámara.

La postura fue planteada en el Senado por el jefe del bloque peronista, José Mayans, y terminó siendo aceptada por las demás bancadas, incluido el oficialismo.

Tras la reunión de labor parlamentaria, Patricia Bullrich reconoció ese escenario al señalar que una mayoría suficiente podría habilitar una interpelación que eventualmente derivara en una moción de censura.

La estrategia inmediata de La Libertad Avanza

Ante este panorama, la prioridad del oficialismo pasa por impedir que prospere la sesión solicitada por la oposición para el martes. Paralelamente, dentro del espacio crecen las voces que consideran inconveniente realizar la sesión del miércoles para tratar el acuerdo con los holdouts y el denominado "Súper RIGI".

La evaluación es que cualquier apertura del recinto podría convertirse en una oportunidad para que la oposición avance sobre el caso Adorni.

Mientras tanto, la definición permanece abierta. Consultado sobre la continuidad de la sesión prevista, un referente libertario respondió a LA NACION que la decisión será tomada por "la mesa política".

Hasta que eso ocurra, los dos proyectos que el Gobierno esperaba exhibir como próximos triunfos legislativos permanecen en suspenso, condicionados por una crisis política que modificó por completo las prioridades parlamentarias de la semana.