Mauricio Macri ratificó su identidad liberal y fue tajante: del kirchnerismo "no rescata nada"
El expresidente de la Nación defendió el rol del sector privado como único generador de riqueza y criticó duramente las últimas dos décadas de gestión. En un mensaje de respaldo a la estabilidad, instó a la sociedad y a las pymes a defender la competitividad y la eficiencia.

En una extensa entrevista brindada a La Fábrica del Podcast, el expresidente de la Nación, Mauricio Macri, realizó una profunda revisión de su ideario político y económico, reafirmando los principios que guían su visión de país. Durante la conversación, el exmandatario se definió sin ambigüedades como "un liberal que cree en la capacidad de la gente", posicionándose en las antípodas de la intervención estatal y subrayando que la prosperidad de una nación depende exclusivamente de la iniciativa individual. Para Macri, la arquitectura del desarrollo nacional debe cimentarse sobre la libertad de mercado, ya que asegura que la riqueza la genera el sector privado o el emprendedor y bajo ningún concepto el Estado.

Al ser consultado sobre el legado del kirchnerismo, el expresidente fue lapidario, afirmando que de dicho espacio político "no rescata nada". Su crítica se basó en lo que considera un manejo ineficiente de condiciones macroeconómicas excepcionales que el país no supo capitalizar adecuadamente. En este sentido, Macri sostuvo que las gestiones kirchneristas no hicieron nada bien y puntualizó que se produjo un despilfarro del mejor momento de la soja, una oportunidad histórica de ingreso de divisas que fue desperdiciada. Asimismo, lamentó que se haya diluido el superávit gemelo increíble que fue heredado de la gestión del exministro de Economía, Jorge Remes Lenicov.

La crítica del exmandatario también se extendió a la crisis energética, denunciando que se detuvo la exportación de gas y petróleo por la política de regalar los recursos internamente mediante subsidios, lo que degradó los servicios públicos. Bajo esta mirada, Macri sentenció que la Argentina atravesó dos décadas perdidas, un período en el cual, teniendo todos los elementos necesarios para crecer, se evitó realizar una mejora impresionante que hubiera beneficiado a toda la sociedad de manera integral.

La administración del Estado y la reforma tributaria

En cuanto al rol institucional, el expresidente remarcó que el Estado tiene que saber administrar, pero limitando sus funciones a brindar seguridad al sistema para que el privado pueda operar. Para el dirigente, esto implica garantizar el derecho a la propiedad, la seguridad individual, la salud y la educación. Dentro de su propuesta económica, Macri lanzó una idea disruptiva en materia de impuestos al sostener que el único tributo debería ser el Impuesto a las Ganancias. Según su visión, este gravamen, pagado por el empresario, sirve para otorgar una segunda oportunidad al resto de la sociedad, eliminando el resto de la carga impositiva que asfixia la inversión, bajo la premisa de que si el sector privado no crece, el país no tiene salida.

Estabilidad, pymes y el llamado a la competitividad

Sobre la coyuntura actual y la baja de la inflación que se adjudica el Gobierno Nacional, el líder del PRO manifestó que, aunque lamenta mucho la imprevisibilidad que históricamente afecta a la Argentina, ve con buenos ojos el proceso de ordenamiento. Su mensaje fue directo al señalar que si la estabilidad vino para quedarse, los responsables no deben abandonar el rumbo. Incluso, instó a la ciudadanía a asumir un rol activo, sugiriendo que la sociedad debe convocarse si hace falta para sostener este camino económico.

Finalmente, Macri dedicó un apartado especial al sector de las pequeñas y medianas empresas, a quienes pidió poner garra y encarar procesos de reestructuración para adaptarse a los nuevos tiempos. Instó a las pymes a utilizar todas las herramientas posibles para defender su capacidad de creación, su trabajo y su fuerza laboral. En su arenga final, el expresidente alentó a que la gremial empresaria combata para que se baje definitivamente la regulación estúpida de los impuestos abusivos, apostando siempre a la eficiencia operativa. Aunque reconoció que habrá cosas muy difíciles tras décadas de desventaja, concluyó con un enfático llamado a ser competitivos para volver a producir y construir cosas dentro de la Argentina.