Nahuel Gallo confesó que pensó quitarse la vida durante su detención en Venezuela
El gendarme catamarqueño relató por primera vez los hechos que derivaron en su detención en Venezuela y los 448 días que permaneció en cautiverio.

El 8 de diciembre de 2024, el gendarme catamarqueño Nahuel Gallo tenía previsto cruzar la frontera entre Colombia y Venezuela. Sin embargo, su recorrido había comenzado dos días antes, el 6 de diciembre, cuando salió de la Argentina.

Según su propio relato, voló primero de Chile a Bogotá, luego se trasladó a Cúcuta y desde allí emprendió el cruce terrestre hacia Venezuela. Era un trayecto que, en apariencia, se desarrollaba con normalidad hasta llegar al punto decisivo.

Gallo reconstruyó este itinerario en diálogo con la periodista Carolina Amoroso, en una entrevista exclusiva de TN Internacional que será transmitida este sábado a las 14:00, donde por primera vez expone su versión completa de los hechos.

El cruce fronterizo y la entrevista en Migraciones

Al llegar a Migraciones, alrededor de las 8 de la mañana del 8 de diciembre, la situación cambió de manera abrupta. Le informaron que, antes de sellar su pasaporte, debía someterse a una entrevista.

"Cuando vino el agente a entrevistarme, yo no sabía quién era. No sabía si era el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia), la Policía, no entendía la diferencia entre una fuerza y la otra. Estaban de civil. Tenían arma, pero no tenían placa identificatoria", relató Gallo.

En ese momento, el gendarme presentó toda la documentación requerida para ingresar. Llevaba consigo dólares en efectivo, aunque, según recuerda, ese aspecto no generó mayor interés. El foco de la inspección estaba en otro elemento: su teléfono celular.

"Tenía dólares en efectivo, pero no le dio mucha importancia. Lo que le importaba era ver mi celular", afirmó.

El contenido de su dispositivo era, en principio, cotidiano. "No soy de sacar muchas fotos, ni posando con las armas, nada. Tenía fotos del bebé, de las carreras, paisajes", explicó, dejando en claro que no había material que lo vinculara a una exposición militar o institucional.

El celular como detonante del conflicto

El punto de quiebre llegó cuando el agente comenzó a revisar sus conversaciones. Ingresó a WhatsApp y realizó una búsqueda específica.

"Entró a WhatsApp. Le pregunté qué hacía y me dijo que quería ver si hablaba mal de su presidente. Puso 'Chávez', no salió nada. Puso 'Maduro' y ese fue el detonante", relató Gallo.

En ese chat con su esposa, María Alexandra Gómez, había conversaciones sobre la realidad del país. Ese contenido fue interpretado por los agentes como un elemento de tensión.

"Me dijo que yo hablaba mal de su presidente, que quién era yo para decir eso. Le dije que era una conversación vieja, que no tenía nada que ver, que era una conversación privada con mi mujer", recordó.

En paralelo, al salir un momento del lugar, también recibió respuestas de los agentes apostados afuera: "Me dijeron 'todo el mundo habla mal de Maduro'", aunque, según su relato, el agente que lo interrogaba no reaccionó de la misma manera.

La identidad oculta y el giro en el trato

Durante la primera instancia del procedimiento, Gallo decidió no revelar su pertenencia a la Gendarmería Nacional.

"Dije que era aduanero, que trabajaba en la Aduana en el área de Seguridad. Nunca dije que era gendarme", explicó.

Sin embargo, el curso del interrogatorio cambió cuando revisaron su teléfono con mayor profundidad y encontraron una fotografía que lo identificaba como integrante de una fuerza de seguridad.

A partir de ese hallazgo, su situación se modificó de inmediato:

  • Fue esposado de manos y pies
  • Se intensificó el trato hostil
  • Le reprocharon haber mentido sobre su identidad laboral

"Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos. Y también se enojaron porque les había mentido, porque no era aduanero sino personal de una fuerza", relató.

También le atribuyeron una falta vinculada a expresiones contra el presidente venezolano:
"Su delito, aparentemente, fue enviar un mensaje en el que mencioné a Maduro. 'Acá en Venezuela nadie habla mal del presidente porque si no la pasa mal', me dijeron".

Antes de ser completamente inmovilizado, ya había sufrido agresiones. "Estaban enojados por lo de Maduro. Entonces me taparon la cabeza por primera vez. Yo decía, ¿por qué me tapan la cabeza?", recordó.

Golpes, encierro y los primeros signos de violencia

El testimonio de Gallo también describe los primeros momentos de violencia física y psicológica. Antes de la confirmación de su identidad como gendarme, ya había recibido golpes.

El relato muestra una escalada progresiva: primero la revisión del celular, luego la confrontación verbal, más tarde las agresiones físicas y finalmente el encierro.

Ese mismo día quedó detenido, iniciando un período de 448 días en cautiverio en Venezuela, sin posibilidad de comunicación con su familia.

448 días de cautiverio: el impacto psicológico

El período de detención estuvo marcado por el aislamiento total. Gallo aseguró que no pudo comunicarse con su familia durante todo ese tiempo.

Uno de los momentos más difíciles fue el inicio del cautiverio. "Para mí lo peor es diciembre. No saber qué iba a pasar conmigo, no saber de María, de mi bebé. Los golpes que te pegan por ser gendarme o por ser argentino. Estar 24 horas los siete días en la celda... uno piensa muchas cosas", expresó.

En ese contexto de encierro extremo, reconoció haber atravesado pensamientos de desesperación:
"Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado".

El testimonio de Nahuel Gallo, que se conocerá en profundidad en la entrevista con TN Internacional, reconstruye una secuencia de hechos atravesados por la tensión fronteriza, la revisión de su identidad y un encierro prolongado que se extendió por 448 días, marcando un antes y un después en su vida personal y profesional.