La polémica por la supuesta quita de los stickers de las Islas Malvinas en colectivos y trenes generó este viernes un fuerte cruce político y sindical, luego de que circularan versiones sobre una presunta decisión oficial para retirar las insignias. Frente a la repercusión que alcanzó el tema, el Gobierno salió a negar de manera categórica haber impartido una orden en ese sentido y respondió con una definición contundente: "Falso, falso, falso".
La controversia involucró a choferes de distintas líneas, representantes del sector del transporte, funcionarios y dirigentes sindicales. Mientras desde algunos sectores se expresó un fuerte rechazo a la supuesta decisión, el Gobierno sostuvo que no existió ninguna instrucción oficial para eliminar la imagen o la leyenda vinculada con Malvinas de los medios de transporte público.
El Gobierno negó una orden para retirar
La Oficina de Respuesta Oficial fue una de las principales voces que salió a desmentir la versión. A través de su cuenta en la red social X, calificó el hecho de "falso" en tres oportunidades y aseguró que no existió ninguna orden emitida por el Gobierno Nacional ni por la Secretaría de Transporte para retirar la insignia de Malvinas de los colectivos.
En su publicación, el organismo sostuvo que la normativa vigente establece la obligatoriedad de que los medios de transporte público lleven inscripta una leyenda sobre las Islas Malvinas. La referencia central es la Ley 27.023, aprobada durante el mandato del expresidente Alberto Fernández, que continúa vigente.
La posición oficial fue expresada en los siguientes términos:
- No existe ninguna orden del Gobierno Nacional para eliminar la insignia de Malvinas de los colectivos.
- Tampoco existe una instrucción de la Secretaría de Transporte en ese sentido.
- La Ley 27.023 continúa vigente.
- La normativa establece la obligatoriedad de llevar una leyenda sobre Malvinas en los medios de transporte público.
- El reclamo soberano sobre las islas es considerado irrenunciable.
"Literalmente NADA cambió", sostuvo la Oficina de Respuesta Oficial al rechazar la versión sobre una supuesta decisión oficial para retirar los stickers.
La explicación de DOTA
En medio de la controversia, el titular de DOTA, Marcelo Pasciuto, respondió a las críticas generadas por la situación. Los choferes de distintas líneas habían repudiado la decisión que se atribuía a las autoridades, pero Pasciuto argumentó que no se trataba de una eliminación de la referencia a las Islas Malvinas.
Según explicó, la situación correspondía a "una renovación de los calcos antiguos".
Sin embargo, el titular de DOTA también sostuvo que la incorporación de la figura del archipiélago en los internos de los colectivos, los ferrocarriles y los aviones es obligatoria. Para fundamentar esa afirmación, señaló la vigencia de la Ley 27.023, sancionada durante la presidencia de Alberto Fernández.
De esta manera, el debate quedó atravesado por dos interpretaciones diferentes sobre lo ocurrido: por un lado, el rechazo expresado ante la posibilidad de retirar los stickers; por el otro, la explicación de que se trataba de una renovación de calcos antiguos y la aclaración oficial de que no existió una orden del Gobierno para eliminar la insignia.
El fuerte cruce con Tomás Méndez
La Oficina de Respuesta Oficial también apuntó contra el periodista Tomás Méndez, a quien definió como un "miserable operador kirchnerista sin escrúpulos". El organismo cuestionó específicamente una publicación del periodista y sostuvo que Méndez "se jacta en su propio tuit de haber sido el inventor de esta repugnante fake new, y lo dice con orgullo".
En ese marco, la Oficina de Respuesta Oficial afirmó que la información que generó la controversia fue replicada por distintos medios de comunicación antes de ser verificada.
"La operación falsa fue replicada por decenas de medios como si fuera un hecho consumado, sin haber chequeado en absoluto que se trata de un invento de un trastornado con peligrosos delirios sobre el Gobierno", agregó el organismo.
La respuesta oficial, de este modo, no se limitó a negar la existencia de una orden para retirar los stickers, sino que también cuestionó el origen de la versión y el tratamiento que tuvo en distintos medios.
El rechazo sindical
La controversia también provocó la reacción del delegado de la Unión Ferroviaria Oeste, Rubén "Pollo" Sobrero, quien contestó el posteo del Gobierno y cuestionó lo que definió como "gestos de desmalvinización".
El dirigente sostuvo que esos gestos se producen en un contexto en el que, según su interpretación, algunos sectores "miran con simpatía" a la exprimera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher.
"Ante las versiones sobre el retiro de los stickers de Malvinas en colectivos y trenes, expresamos nuestra preocupación y repudio. La noticia generó inquietud entre trabajadores, tuvo amplia repercusión en medios y provocó un rechazo generalizado", expresó Sobrero.
El delegado señaló que "tomará nota" del anuncio realizado por el Gobierno, aunque aclaró que "no confía" en una administración que, según afirmó, "permite que los ingleses avancen sobre el petróleo de las islas y cuestiona hasta la bandera de Malvinas que mostraron los jugadores de la Selección".
"En el Sarmiento y en toda la Argentina, las Malvinas no se tocan"
La respuesta de Sobrero mantuvo abierto el conflicto pese al desmentido oficial. El dirigente planteó que, si la decisión fue revertida como consecuencia del rechazo generado, la situación sería positiva, aunque advirtió que el movimiento sindical permanecerá atento ante cualquier intento futuro de retirar las insignias.
"Si recularon por la masividad del rechazo, mejor. Si vuelven a intentarlo, nos van a encontrar enfrente", afirmó.
Finalmente, el dirigente de la Unión Ferroviaria Oeste cerró su mensaje con una definición que sintetizó su postura frente a la polémica: "En el Sarmiento y en toda la Argentina, las Malvinas no se tocan".
Así, la controversia por los stickers de Malvinas quedó instalada a partir de una versión que el Gobierno negó de manera categórica, una explicación empresarial que atribuyó el cambio a la renovación de calcos antiguos y un fuerte rechazo sindical que puso el foco en la defensa de los símbolos vinculados con el archipiélago. En el centro del debate permanece la Ley 27.023, cuya vigencia fue invocada tanto para sostener la obligatoriedad de la presencia de la referencia a Malvinas en el transporte público como para negar que pudiera existir una orden oficial destinada a eliminarla.