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Ponferrada vinculó el femicidio de Agostina con el desmantelamiento de las políticas de género

La diputada provincial protagonizó una de las intervenciones más contundentes de la sesión ordinaria en la Cámara de Diputados. Con fuertes críticas al Gobierno Nacional, relacionó el crimen de una adolescente de 14 años con el abandono de las políticas públicas destinadas a prevenir la violencia de género.

3 Junio de 2026 19.27

En una de las exposiciones más enérgicas y emotivas de la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados, la legisladora catamarqueña Natalia Ponferrada expresó su profunda indignación tras el brutal femicidio de Agostina, una adolescente de apenas 14 años, y dirigió duras críticas al Gobierno Nacional por lo que definió como el abandono deliberado de las políticas públicas de protección destinadas a mujeres y niñas.

Con un discurso atravesado por el dolor, la impotencia y el reclamo político, la diputada sostuvo que el crimen no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un contexto más amplio marcado por el retiro de recursos estatales, la eliminación de estructuras de asistencia y la deslegitimación de herramientas legales creadas para proteger a las víctimas de violencia.

"Me bulle la sangre de impotencia y dolor"

Desde el inicio de su intervención, Ponferrada dejó en claro la gravedad con la que interpreta el hecho. "Me bulle la sangre de impotencia y dolor frente al femicidio de Agostina. Sí, femicidio, aunque muchos quieran llamarlo de otra manera", expresó ante el recinto.

La legisladora definió el crimen como una consecuencia directa del "desamparo y el desecho por parte del Gobierno Nacional de las políticas públicas de protección a las mujeres". En esa línea, sostuvo que las decisiones adoptadas por la administración nacional no constituyen medidas aisladas ni meramente administrativas, sino una orientación política concreta que impacta sobre la capacidad del Estado para prevenir situaciones de violencia.

La crítica al desmantelamiento de las políticas de género

Uno de los principales ejes de la exposición estuvo centrado en la eliminación del Ministerio de las Mujeres y en la interrupción de programas de asistencia y cuidado.

Según Ponferrada, estas medidas responden a una "decisión ideológica y deliberada" ejecutada bajo la lógica de la denominada "motosierra", concepto con el que identificó los recortes impulsados por el Gobierno Nacional.

La diputada cuestionó que las herramientas estatales destinadas a la protección de mujeres en situación de vulnerabilidad hayan sido consideradas prescindibles dentro del esquema de ajuste, advirtiendo sobre las consecuencias concretas que estas decisiones tienen en la vida cotidiana de quienes requieren asistencia.

Negacionismo institucional y debate sobre el femicidio

Durante su alocución, la legisladora también recordó las declaraciones vinculadas a posibles modificaciones del marco legal vigente.

"Tan deliberado es este abandono que el entonces Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, anunció que buscarían eliminar el femicidio como figura del Código Penal bajo la excusa de la igualdad ante la ley", señaló.

Frente a esa posibilidad, defendió la existencia de la figura penal y afirmó que el femicidio no constituye una construcción ideológica ni un concepto partidario, sino una categoría técnica destinada a describir una realidad específica vinculada a la violencia extrema contra las mujeres.

Entre los conceptos centrales desarrollados por la diputada se destacaron:

  • La defensa de las políticas públicas de protección.
  • La continuidad de los programas de asistencia y cuidado.
  • La preservación de la figura del femicidio en el Código Penal.
  • El rol activo del Estado frente a la violencia de género.
  • La necesidad de sostener espacios de acompañamiento psicológico y social.

"Las políticas sociales no son mercancía"

En uno de los pasajes más contundentes de su discurso, Ponferrada cuestionó la mirada economicista aplicada a las políticas de asistencia social.

"Las políticas sociales no son mercancía. Una mujer que huye de su agresor no es un cliente, una adolescente víctima de violencia no es un rubro deficitario y un centro de asistencia psicológica no es un gasto que se ajusta en una planilla de cálculos", afirmó.

La legisladora planteó que la evaluación de estas herramientas no puede reducirse a criterios presupuestarios y sostuvo que detrás de cada programa existen personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad extrema y requieren acompañamiento institucional.

La defensa de la vida más allá del nacimiento

Otro de los momentos centrales de la intervención estuvo vinculado a la discusión sobre el concepto de defensa de la vida.

Ponferrada contrastó la retórica oficial que promueve la "defensa de la vida desde la concepción" con la situación de quienes enfrentan distintas formas de desprotección una vez nacidos.

"¿Dónde está la defensa de la vida de esa niña Agostina? La vida no termina en el vientre. La vida continúa, crece, se enferma, trabaja, envejece y sufre violencia", manifestó.

A partir de esa reflexión, amplió el reclamo hacia otros sectores sociales que, según indicó, también padecen las consecuencias de las políticas de ajuste:

  • Jubilados sin medicamentos.
  • Personas con discapacidad.
  • Niños que asisten a las escuelas sin desayunar.

De la violencia verbal a la violencia física

La diputada dedicó una parte significativa de su discurso a analizar el impacto que los mensajes emitidos desde los espacios de poder tienen sobre la convivencia social.

Advirtió que la naturalización del insulto, la humillación y el lenguaje agresivo desde los niveles más altos del Estado contribuye a consolidar una "cultura del agravio".

"Los ámbitos donde se normaliza la violencia verbal se vuelven tóxicos. Y de los ámbitos tóxicos a la violencia física hay menos pasos de lo que creemos", alertó.

Desde esta perspectiva, vinculó la deslegitimación discursiva de las políticas de protección y el retiro de recursos estatales con la persistencia de los femicidios en el país, señalando que ambas dimensiones forman parte de un mismo problema social.

Los "silencios ensordecedores" de la dirigencia

En el tramo final de su intervención, Ponferrada amplió sus cuestionamientos hacia sectores de la dirigencia política local y regional que decidieron alinearse con el oficialismo nacional.

La diputada consideró "inaceptable" la falta de pronunciamientos de referentes que anteriormente habían acompañado agendas vinculadas a la igualdad de género y la protección de las mujeres.

"Resulta inaceptable el silencio de quienes, habiendo pertenecido a otros espacios políticos con agendas de género, hoy eligen la complicidad del silencio para no incomodar al poder central", expresó.

Y reforzó su planteo con una definición categórica: "El silencio no es neutralidad, es complicidad".

El deber de hablar cuando otros callan

Como cierre de una exposición marcada por la denuncia política y el reclamo institucional, la legisladora fundamentó la necesidad de mantener una postura activa frente a las medidas de ajuste y frente a los hechos de violencia que conmocionan a la sociedad.

"Cuando el sistema falla, nosotros tenemos la responsabilidad de hablar cuando el poder nacional calla. De recordar cuando el poder nacional olvida. De incomodar cuando el poder nacional le da la espalda a las argentinas que sufren en silencio. Hoy hablamos por una niña que ya no puede hacerlo", concluyó.

La intervención de Natalia Ponferrada convirtió el femicidio de Agostina en el eje de un debate más amplio sobre el rol del Estado, la continuidad de las políticas públicas de protección, el alcance de los discursos políticos y la responsabilidad institucional frente a la violencia de género. Con un mensaje atravesado por el dolor y la crítica, la diputada situó el caso en el centro de una discusión que excede el hecho puntual y que interpela directamente a las decisiones políticas, los silencios y las prioridades del presente.