La Cámara de Diputados de la Nación aprobó en general el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, en una votación ajustada que dejó en evidencia un mapa político fragmentado y atravesado por tensiones internas. La iniciativa consiguió 135 votos afirmativos frente a 115 negativos, resultado que permite desmenuzar con claridad qué sectores respaldaron al oficialismo y cuáles se alinearon en la oposición.
Entre los bloques que acompañaron la propuesta se destacó el oficialismo de La Libertad Avanza, junto a Fuerzas del Cambio —espacio integrado por la UCR, el MID y el PRO—, Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia, un sector minoritario de Provincias Unidas, el MID y un puñado de diputados monobloquistas que votaron en sintonía con la Casa Rosada.
Del lado contrario se ubicó la totalidad del bloque de Unión por la Patria, la amplia mayoría de Provincias Unidas, los cuatro integrantes del Frente de Izquierda y los tres representantes de Elijo Catamarca, quienes habían dado quórum al inicio de la sesión pero finalmente rechazaron el proyecto en la votación en general. También votaron en contra los monobloques de Marcela Pagano, la cordobesa Natalia de la Sota y el puntano peronista Jorge Fernández.
El rol de Elijo Catamarca
La postura del bloque catamarqueño, integrado por Fernanda Ávila, Fernando Monguillot y Sebastián Noblega, generó especial atención política. Sus tres integrantes contribuyeron a habilitar el tratamiento del proyecto al dar quórum, una decisión que en la previa estuvo rodeada de presiones y especulaciones. Sin embargo, al momento de la votación en general, optaron por rechazar la reforma laboral, alineándose con el grueso del arco opositor.
Ese doble movimiento —dar quórum pero votar en contra— refleja la complejidad del escenario parlamentario, donde los equilibrios provinciales, las negociaciones previas y las presiones cruzadas juegan un papel determinante.
La fractura en Provincias Unidas
Uno de los focos más llamativos de la jornada estuvo en el bloque de Provincias Unidas, que exhibió una marcada división interna. Seis de sus integrantes terminaron respaldando al oficialismo, desmarcándose de la posición mayoritaria del espacio.
Entre ellos se contó la jefa del bloque, la santafesina Gisela Scaglia, ex dirigente del PRO, además del rionegrino Sergio Capozzi y el santafesino José Núñez, también con pasado en ese partido. A ellos se sumaron el radical jujeño Jorge "Colo" Rizzotti y los cordobeses peronistas Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo, configurando una heterogénea alianza que aportó votos clave para la aprobación en general.
La fractura interna dejó en evidencia las tensiones dentro de un espacio que nuclea representantes de distintas provincias y tradiciones partidarias, y que volvió a mostrar la dificultad de sostener una postura unificada en debates de alto voltaje político.
Ausencias estratégicas
Otro capítulo relevante fue el de los ausentes al momento de votar, un recurso habitual en el Congreso cuando algunos legisladores buscan evitar quedar expuestos en una definición ajustada, facilitando indirectamente el resultado mayoritario.
Entre los ausentes se encontraron los cordobeses Juan Schiaretti, Ignacio García Aresca y Alejandra Torres, integrantes de Provincias Unidas. Cabe señalar que los otros dos representantes de esa provincia dentro del mismo bloque votaron en contra del proyecto. También estuvo ausente el tucumano Javier Noguera, del bloque Independencia, quien en la previa había recibido presiones en torno a su posicionamiento.
En Unión por la Patria no participaron de la votación el riojano Sergio Casas ni el fueguino Paulo Tita, aunque el bloque mantuvo una postura unificada de rechazo.
Un escenario abierto
Con la aprobación en general, el oficialismo dio un paso clave en su agenda legislativa, aunque la votación dejó en claro que el respaldo parlamentario no es homogéneo ni estable. La reforma laboral avanza en un contexto de negociaciones permanentes, fracturas internas y estrategias que van desde el acompañamiento explícito hasta la abstención táctica.
El resultado, además, expuso el delicado equilibrio que atraviesan varios bloques provinciales, entre la presión del Gobierno nacional, las demandas territoriales y la necesidad de sostener coherencia política frente a sus electores. En ese marco, el rol de Elijo Catamarca quedó en el centro de la escena: dio quórum para habilitar el debate, pero finalmente votó en contra, en una jugada que sintetiza la complejidad del actual tablero legislativo.