En el marco del programa "Senado Accesible", se concretó el segundo encuentro de capacitación dirigido al personal de la Cámara Alta, en una iniciativa impulsada por la Vicegobernación que conduce Rubén Dusso. La propuesta se inscribe en una estrategia institucional más amplia que busca promover la inclusión y garantizar condiciones de igualdad en el ámbito legislativo, abordando de manera directa las barreras que aún persisten en la interacción cotidiana.
La jornada tuvo como objetivo central generar instancias de reflexión en torno a neurodiversidad, accesibilidad y sistemas aumentativos de comunicación, conceptos que, lejos de limitarse al plano teórico, apuntan a modificar prácticas concretas dentro del funcionamiento del Senado. En ese sentido, la capacitación se presenta como una herramienta clave para avanzar hacia una transformación cultural sostenida en el tiempo.
Formación, atención e integración
La apertura estuvo a cargo del subsecretario de Coordinación y Técnica del Senado, Julio Macedo, quien subrayó la relevancia de este tipo de espacios formativos como parte de una política institucional orientada a mejorar tanto la atención al público como la integración en las distintas áreas legislativas.
Durante su intervención, destacó que la capacitación del personal constituye un paso indispensable para garantizar que el Senado pueda responder de manera adecuada a las necesidades de todas las personas, sin distinción. En la actividad también participó José Bonaterra, referente del área de Discapacidad de la Cámara Alta, cuya presencia reforzó el enfoque específico en materia de inclusión y accesibilidad.
Accesibilidad: una decisión más que un recurso
Uno de los ejes centrales de la jornada estuvo a cargo de la licenciada Lucía Natalia Sosa, quien aportó una mirada integral sobre el concepto de accesibilidad. En su exposición, remarcó que no siempre se requieren grandes recursos económicos para implementar cambios significativos, sino que el punto de partida radica en una decisión política y humana.
La especialista puso el foco en la necesidad de promover un cambio de actitud dentro del personal, entendiendo que la empatía y la disposición a adaptar prácticas son elementos fundamentales para avanzar hacia entornos más inclusivos. En sus palabras, el objetivo es que quienes trabajan en el Senado comprendan que la accesibilidad implica, ante todo, una transformación en la forma de vincularse con los demás.
En este marco, señaló que es posible comenzar a derribar barreras y construir puentes, permitiendo que el funcionamiento del Senado contemple efectivamente a las personas con discapacidad.
Herramientas prácticas para la inclusión
El ciclo de capacitaciones apunta a dotar a los trabajadores de herramientas concretas que faciliten la implementación de prácticas inclusivas en su labor diaria. Entre los aspectos abordados se destacan:
- Comprensión de la neurodivergencia y sus implicancias en la comunicación.
- Uso de sistemas aumentativos de comunicación para facilitar la interacción.
- Eliminación de obstáculos comunicacionales en el ámbito laboral.
- Promoción del trato digno como base de la inclusión.
Estos contenidos buscan trascender el plano conceptual para impactar directamente en la calidad del servicio que brinda la institución, fortaleciendo una perspectiva de derechos en cada una de sus acciones.
Hacia un Senado inclusivo
La realización de este segundo encuentro reafirma el compromiso institucional de avanzar hacia un Senado que funcione como un espacio accesible para todas las personas. En ese camino, la formación continua del personal aparece como un componente estratégico para consolidar prácticas inclusivas y sostenibles.
El enfoque adoptado por el programa "Senado Accesible" pone en evidencia que la construcción de una sociedad más justa e igualitaria no depende exclusivamente de grandes inversiones, sino también de la capacidad de las instituciones de revisar sus propias dinámicas y asumir el desafío de transformarlas.
En definitiva, la capacitación no solo busca transmitir conocimientos, sino también generar un cambio profundo en la cultura organizacional, entendiendo que la inclusión comienza en cada interacción cotidiana y se consolida a partir del compromiso colectivo.