La situación política del Gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión. El escándalo derivado de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, no solo provocó un fuerte malestar dentro del oficialismo, sino que además generó un reordenamiento de posiciones en el Congreso que amenaza con complicar seriamente la estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza.
La presentación de la declaración jurada del funcionario y las explicaciones brindadas en apariciones televisivas estuvieron lejos de calmar las críticas. Por el contrario, según las distintas expresiones políticas que se manifestaron en los últimos días, la situación profundizó las demandas para que Adorni abandone el cargo.
La presión ya no proviene únicamente de los bloques opositores tradicionales. En las últimas jornadas comenzaron a sumarse sectores que hasta ahora habían acompañado en distintas votaciones al Gobierno nacional. Entre ellos aparecen dirigentes y espacios que funcionaron como aliados parlamentarios clave para la administración libertaria.
Los aliados comienzan a marcar distancia
Uno de los movimientos más significativos se produjo dentro de la Unión Cívica Radical. El bloque radical, que en numerosas oportunidades acompañó iniciativas impulsadas por el oficialismo, ahora se inclina por respaldar el pedido de interpelación promovido por los sectores más duros de la oposición, encabezados por el peronismo y la izquierda.
La postura de la UCR representa una señal de alerta para el Gobierno, ya que podría contribuir a reunir el quórum necesario para habilitar una sesión destinada a debatir la situación del jefe de Gabinete.
En paralelo, el PRO también atraviesa una etapa de discusión interna. Aunque el partido emitió comunicados críticos y reclamó que el Presidente deje de respaldar a Adorni, todavía no existe una posición unificada respecto de acompañar formalmente los pedidos de la oposición en el Congreso.
La definición dentro de la bancada que conduce Cristian Ritondo continúa abierta. Fuentes del espacio señalaron que la posibilidad de acompañar una eventual interpelación se encuentra en revisión. Si bien existe una inclinación mayoritaria a no avanzar para evitar "hacerle el juego al kirchnerismo", esa postura no es compartida por todos los integrantes del bloque.
El MID se suma a las críticas
Otro de los espacios que tomó distancia del Gobierno fue el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), encabezado en Diputados por Oscar Zago.
El legislador fue particularmente duro al referirse a la situación del funcionario nacional. "Está acabado, no da para más", afirmó al referirse a Adorni. Además, sostuvo que el jefe de Gabinete enfrenta un escenario judicial complejo y que esa situación genera preocupación dentro del oficialismo.
"Adorni termina procesado, tiene un quilombo tremendo y ese es el miedo que tienen en el Gobierno", manifestó Zago. El diputado también expresó sospechas respecto del cronograma parlamentario previsto para abordar el tema. Según planteó, la convocatoria a sesión para el día 23 podría estar otorgando tiempo adicional al oficialismo para intentar administrar políticamente la crisis.
"Hay alguna trampa, por eso nos tienen hasta el 23. Le están dando tiempo, ¿por qué no la hicieron la semana que viene?", cuestionó.
La estrategia opositora
Mientras tanto, los sectores opositores continúan evaluando los pasos a seguir. Una de las hipótesis que circula entre varios referentes parlamentarios es que el Gobierno buscaría evitar tomar directamente la decisión de apartar a Adorni y dejar que el conflicto derive hacia una definición institucional dentro del Congreso.
Según esa interpretación, el oficialismo intentaría que el costo político de una eventual salida del funcionario recaiga sobre el Parlamento y no sobre el Poder Ejecutivo. Sin embargo, distintos dirigentes consideran difícil que prospere una destitución. Un referente de un espacio político que alternó coincidencias y diferencias con La Libertad Avanza sostuvo que el Congreso no cuenta con las condiciones necesarias para avanzar en esa dirección, especialmente porque los 94 diputados libertarios no acompañarían una iniciativa de ese tipo.
Frente a ese panorama, la oposición apunta a mecanismos alternativos. Legisladores opositores señalaron que insistirán con el pedido de interpelación y con el emplazamiento de las comisiones correspondientes.
Al mismo tiempo, reconocen que una eventual moción de censura aparece como una alternativa de concreción más compleja debido a posibles controversias vinculadas con la interpretación del reglamento parlamentario.
La interna oficialista como telón de fondo
Para Oscar Zago, el trasfondo de la crisis está directamente relacionado con disputas internas dentro del propio Gobierno. "Muchos no ven la interna feroz que tiene el Gobierno. Hay muchos intereses entre ellos que tienen que resolver", afirmó.
El jefe del bloque MID sostuvo además que la definición sobre el futuro de Adorni debe surgir desde el propio oficialismo y no desde la oposición.
"Son ellos los que lo tienen que definir, se tiene que ir por propia voluntad Adorni", reclamó.
En la misma línea, aseguró que el Gobierno intenta trasladar sus conflictos internos al Congreso. "Tienen una interna profunda, no la pueden dirimir y pretenden que lo hagamos nosotros. Le trasladaron su interna a los K. Pero tienen muchas internas y no las van a poder parar. Se les va a explotar todo", sentenció.
El PRO endurece su discurso
Las críticas también se multiplicaron desde sectores vinculados al PRO. Un referente del espacio calificó la conducta del jefe de Gabinete como "muy burda" y aseguró que no existe justificación posible para los hechos cuestionados.
"Es muy burdo lo que hizo el jefe de Gabinete. Es una falta de respeto y una tomada de pelo", expresó. Desde el entorno del expresidente Mauricio Macri también cuestionaron con dureza a Adorni. Allí sostienen que el funcionario contradice los principios de cambio que el oficialismo pregonó durante la campaña.
"Adorni demostró que no es el cambio. De manera muy clara y contundente", señalaron. Además, agregaron que "actúa como lo que siempre criticaron: la vieja política".
Pese a estas críticas, Macri no tiene previsto involucrarse directamente en el conflicto. Aunque respalda los comunicados emitidos por el partido, no mantendrá contactos con el Gobierno ni con el Presidente para abordar esta situación.
Con la oposición decidida a volver a la carga con el pedido de interpelación y con los aliados del oficialismo exhibiendo diferencias cada vez más visibles, el Congreso se prepara para una semana decisiva. La continuidad política de Manuel Adorni aparece cada vez más condicionada por una combinación de presión opositora, cuestionamientos internos y el progresivo distanciamiento de quienes hasta hace poco funcionaban como socios legislativos del Gobierno.