El conflicto en las universidades públicas vuelve a ocupar el centro de la escena esta semana con la reanudación de las medidas de fuerza impulsadas por sectores docentes que reclaman la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento. La Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires (AGD-UBA) y la Conadu Histórica anunciaron un nuevo paro universitario que comenzará el martes 16 de junio y se extenderá hasta el sábado 20.
La convocatoria se produce en un contexto de fuerte discusión dentro del sistema universitario nacional, luego de que se conociera la propuesta presentada por el Gobierno nacional a las autoridades universitarias y a las federaciones docentes y nodocentes con el objetivo de intentar cerrar el conflicto que atraviesa a las universidades nacionales.
Sin embargo, lejos de alcanzar un consenso generalizado, la iniciativa derivó en nuevos cuestionamientos y profundizó las diferencias entre distintos sectores vinculados al ámbito universitario.
El acuerdo que desencadenó el rechazo
Según trascendió, la propuesta presentada por el Gobierno nacional fue formalizada mediante un acta firmada junto al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y otras federaciones representativas del sector.
El documento contempla una serie de medidas que incluyen:
• Un aumento salarial del 21,3% en junio.
• Un incremento adicional del 3% en septiembre.
• Partidas presupuestarias adicionales.
• Fondos destinados a los hospitales universitarios.
Pese a estos puntos, la propuesta fue rechazada por la AGD-UBA y la Conadu Histórica, que consideran insuficientes los términos planteados y sostienen que no responden a las demandas que vienen impulsando desde el inicio del conflicto.
La decisión de convocar a un nuevo paro se inscribe en ese escenario de desacuerdo respecto de los alcances del entendimiento firmado entre el oficialismo, las autoridades universitarias y otras organizaciones del ámbito educativo.
La postura de los gremios docentes
La secretaria general de AGD-UBA, Laura Carboni, explicó los fundamentos del rechazo a la propuesta acordada entre los rectores y la gestión del presidente Javier Milei. Según expresó, "se impuso el rechazo" al acuerdo que fue avalado por el resto de las federaciones docentes y nodocentes debido a que generó "un repudio entre las y los trabajadores".
Carboni señaló además que la oposición al acta firmada no se limitó únicamente a las organizaciones gremiales convocantes, sino que también se manifestó a través de la conformación de espacios de coordinación impulsados por trabajadores autoconvocados.
"Esto se expresó también en el surgimiento de coordinaciones de miles de autoconvocados contra el pacto", sostuvo la dirigente sindical al referirse a la reacción que generó la propuesta.
El reclamo por el cumplimiento de la ley
Uno de los principales ejes del conflicto gira en torno a la aplicación de la Ley de Financiamiento, cuyo cumplimiento es exigido por los sectores que impulsan la medida de fuerza.
En ese sentido, Carboni afirmó que el reclamo central apunta a que se respete lo establecido en dicha normativa. "Lo que pedimos es que se cumpla la ley, que establece un aumento por encima del 50% para nuestros salarios", manifestó.
La dirigente también cuestionó la forma en que se desarrollaron las negociaciones que derivaron en el acuerdo actualmente rechazado.
Según sus declaraciones, "este acuerdo, tejido a espaldas de las y los trabajadores, intenta cerrar el conflicto universitario atentando contra nuestros bolsillos y contra las becas de los estudiantes". Estas expresiones reflejan la posición de los sectores que consideran que la propuesta oficial no responde a las necesidades planteadas por docentes y trabajadores universitarios.
Protestas en distintas ciudades universitarias
La convocatoria al paro se produce luego de una semana marcada por diversas acciones de protesta realizadas en las principales ciudades universitarias del país. Las actividades fueron organizadas por sectores autoconvocados que manifestaron su rechazo al acuerdo firmado y ratificaron su exigencia de que se aplique la Ley de Financiamiento.
Durante los últimos días, esos espacios volvieron a reunirse con el objetivo de coordinar nuevas acciones y consolidar una estrategia común frente al escenario abierto tras la firma del acta.
Las movilizaciones y reuniones desarrolladas en distintos puntos del país constituyen una muestra de la continuidad del conflicto y de la persistencia de las demandas impulsadas por parte de la comunidad universitaria.
Una semana clave
El paro convocado por AGD-UBA y Conadu Histórica se extenderá desde el martes 16 hasta el sábado 20 de junio y marcará una nueva etapa dentro del conflicto universitario.
Además de la medida de fuerza, los sindicatos prevén evaluar durante los próximos días cómo continuará el plan de lucha una vez finalizada la semana de paro. La definición de futuras acciones dependerá del análisis que realicen las organizaciones gremiales sobre la evolución del conflicto y sobre las respuestas que puedan surgir en torno al reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento.
Mientras tanto, las universidades públicas volverán a estar atravesadas por un escenario de protestas y cese de actividades, en una disputa que mantiene abiertas las diferencias entre sectores docentes, autoridades universitarias y el Gobierno nacional respecto de los recursos destinados al sistema universitario y las condiciones salariales de sus trabajadores.