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Alarma nutricional: casi la mitad de los niños argentinos no consume el calcio necesario

Un informe revela déficits persistentes en la dieta infantil y señala que incorporar un yogur diario podría reducir el problema hasta en un 40%. Especialistas advierten sobre patrones alimentarios desequilibrados y la necesidad de intervenciones accesibles.

29 Abril de 2026 07.52

Un relevamiento del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) encendió una señal de alerta sobre la nutrición infantil en Argentina: casi la mitad de los niños presenta una ingesta insuficiente de calcio. El dato surge de un estudio que, además de cuantificar el problema, propone una alternativa concreta y accesible para mitigarlo: la incorporación de un yogur diario en la alimentación.

El informe, titulado "Calidad de dieta en niños/as entre 4 y 9 años y en mujeres adultas en 4 ciudades de Argentina y modelización de los efectos de un consumo regular de yogur sobre la ingesta de nutrientes críticos", incluyó a 315 niños y niñas de entre cuatro y nueve años y 375 mujeres adultas de Rosario, Tucumán, Gualeguaychú y Ciudad de Buenos Aires. La investigación se basó en una encuesta de frecuencia de consumo alimentario aplicada por nutricionistas, que evaluó 67 alimentos organizados en diferentes categorías.

Calidad de dieta

El estudio no solo detectó deficiencias en la ingesta de calcio, sino que también reveló un panorama más amplio sobre la calidad de la alimentación infantil. Los resultados muestran que apenas un 12% de los niños alcanza una calidad de dieta alta, mientras que el 61% se ubica en un nivel medio y el 26% en un nivel bajo.

Este escenario se explica por un patrón alimentario caracterizado por un bajo consumo de alimentos protectores, especialmente verduras, frutas y legumbres, con niveles de inadecuación cercanos al 90%. En contraste, se observa una mayor presencia de alimentos de origen animal.

El profesor Sergio Britos, director del CEPEA e integrante de PROFENI, subrayó que uno de los hallazgos centrales es la alta prevalencia de ingesta insuficiente de calcio, que afecta al 49% de los niños, en coexistencia con estos hábitos alimentarios desequilibrados.

El impacto potencial de una intervención simple

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la modelización del efecto de sumar un yogur diario a la dieta. Para esta simulación se seleccionaron yogures naturales o de sabor natural, sin octógonos de advertencia y con probióticos.

Los resultados fueron definidos como "contundentes":

  • La incorporación de un yogur por día puede reducir la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio hasta en un 40%.
  • Este impacto se logra sin modificar significativamente el resto del patrón alimentario.

Este hallazgo pone en evidencia la posibilidad de implementar intervenciones simples y concretas, incluso en contextos donde existen limitaciones estructurales que dificultan cambios más profundos en los hábitos alimentarios.

Beneficios adicionales del yogur

El informe también destaca que el yogur no solo aporta calcio, sino que incorpora microorganismos vivos que fortalecen la microbiota intestinal, un factor clave para la salud general. Además, existe evidencia científica que indica que el calcio proveniente del yogur se absorbe con mayor eficacia que el de otras fuentes, debido a su proceso de fermentación.

A esto se suma una característica estratégica: se trata de un alimento accesible y ampliamente incorporado en la cultura alimentaria nacional, lo que facilita su inclusión en la dieta cotidiana de niños y niñas.

El problema de fondo

La investigación del CEPEA concluye que la baja calidad de la dieta infantil no se explica principalmente por un exceso de productos ocasionales, sino por la insuficiencia de alimentos protectores.

La licenciada en nutrición Sandra Blasi, especialista en nutrición pediátrica de la Universidad de Buenos Aires e integrante de PROFENI, explicó que un patrón saludable requiere una variedad equilibrada de alimentos. Entre los principales componentes se incluyen:

  • Verduras y frutas.
  • Legumbres y cereales integrales.
  • Granos y frutos secos.
  • Lácteos, huevos y pescado.
  • Carnes (pollo y rojas).
  • Aceites vegetales.

Este esquema, acompañado por un consumo limitado de alimentos ocasionales ricos en azúcares, sodio y grasas saturadas, resulta clave para mejorar la calidad nutricional.

Desafíos y oportunidades para la salud pública

Desde el ámbito médico, los especialistas coinciden en que los resultados del estudio ofrecen insumos relevantes para el diseño de políticas nutricionales. La médica Romina Lambert, jerarquizada en pediatría y nutrición del Hospital Italiano Regional del Sur de Bahía Blanca e integrante de PROFENI, destacó que mejorar el aporte de calcio a través de un alimento cotidiano representa una oportunidad significativa para acompañar el crecimiento y desarrollo infantil.

La experta también señaló que estas deficiencias se dan en un contexto donde conviven múltiples desafíos, como la alta prevalencia de niños con selectividad alimentaria severa, lo que complejiza aún más el escenario.

No obstante, el estudio también advierte sobre las limitaciones de esta intervención. Si bien el yogur mejora el consumo de calcio, no genera impactos equivalentes en otros nutrientes críticos, como la vitamina D. Esto refuerza la necesidad de implementar estrategias complementarias que aborden de manera integral las demandas nutricionales.