Albóndigas tiernas y jugosas: la receta casera con dos tipos de carne y parmesano
La preparación combina 350 gramos de carne vacuna, 100 gramos de cerdo y 30 gramos de queso parmesano. El secreto está en hidratar el pan con leche, dejar reposar la mezcla y acompañar las albóndigas con una salsa de cebolla, ajo, vino y caldo.

Las albóndigas caseras son un clásico de la cocina familiar, pero conseguir que queden tiernas, jugosas y bien cocidas por dentro requiere prestar atención a algunos detalles. La cocinera española Paula Casado propone una receta que combina carne vacuna y de cerdo con queso parmesano, pan remojado en leche y una salsa que potencia el sabor de la preparación.

La receta rinde cuatro porciones y demanda aproximadamente una hora y 45 minutos entre la preparación y la cocción.

Uno de los puntos clave es combinar 350 gramos de carne vacuna picada con 100 gramos de carne de cerdo. La mezcla aporta sabor y ayuda a conservar la humedad. A esto se suma el pan hidratado en leche, que contribuye a lograr una textura más suave.

Qué ingredientes se necesitan

Para las albóndigas

  • 350 gramos de carne vacuna picada.
  • 100 gramos de carne de cerdo picada, preferentemente panceta fresca.
  • 30 gramos de queso parmesano rallado.
  • 30 gramos de miga de pan.
  • 50 mililitros de leche.
  • 1 yema de huevo.
  • 1 cucharadita de concentrado de tomate.
  • 1 cucharadita de salsa de soja.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.
  • Sal y pimienta a gusto.
  • Harina de trigo, cantidad necesaria.

Para la salsa

  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 cucharada de concentrado de tomate.
  • 100 mililitros de vino tinto.
  • 50 mililitros de vino de Jerez.
  • 400 mililitros de caldo de carne o pollo.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva.

Para espesar la salsa

  • 20 gramos de avellanas tostadas.
  • 1 diente de ajo.
  • 15 gramos de pan rallado.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.

Cómo preparar las albóndigas paso a paso

1. Hidratar el pan. Colocar la miga en un recipiente con la leche y dejarla reposar durante 10 minutos. Luego, pisarla con un tenedor hasta obtener una pasta.

2. Mezclar los ingredientes. En un recipiente amplio, integrar las carnes vacuna y de cerdo con el pan hidratado, el parmesano, la yema, el concentrado de tomate, la salsa de soja y el aceite de oliva. Condimentar con sal y pimienta.

3. Dejar reposar. Mezclar sin amasar en exceso, tapar el recipiente y llevarlo a la heladera durante 30 minutos. Esto permitirá que la preparación tome consistencia y resulte más fácil de manipular.

4. Formar las albóndigas. Armar bolitas de aproximadamente 30 gramos y pasarlas ligeramente por harina.

5. Dorar la carne. Calentar aceite de oliva en una olla y dorar las albóndigas durante dos o tres minutos por tanda, girándolas para que tomen color de manera uniforme. Retirarlas y reservarlas.

6. Cocinar las verduras. En la misma olla, incorporar la cebolla y los dos dientes de ajo picados. Cocinar a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que estén tiernos.

7. Preparar la salsa. Agregar el concentrado de tomate, el vino tinto y el vino de Jerez. Dejar reducir unos minutos y sumar el caldo. Cocinar a fuego medio-bajo durante 15 minutos.

8. Espesar la preparación. Dorar el diente de ajo restante junto con el pan rallado. Machacar ambos ingredientes con las avellanas tostadas e incorporar la mezcla a la salsa. Procesar hasta conseguir una textura homogénea.

9. Terminar la cocción. Volver a colocar las albóndigas en la olla y cocinar durante unos 10 minutos más a fuego suave, hasta que estén completamente cocidas en el centro. Si la salsa queda demasiado espesa, agregar un poco más de caldo.

Los trucos para que queden tiernas y jugosas

La elección de la carne es uno de los factores que influyen en el resultado. Una mezcla con algo de grasa, como la combinación de carne vacuna y cerdo propuesta en esta receta, ayuda a evitar que las albóndigas queden secas.

También es importante no amasar demasiado la preparación, ya que una manipulación excesiva puede dar lugar a una textura más compacta. El reposo en la heladera facilita el armado y ayuda a que las piezas conserven su forma.

Otro consejo es dorarlas por tandas, sin amontonarlas en la olla. Así se consigue un dorado más uniforme antes de incorporarlas a la salsa.

Por último, la cocción final debe ser suficiente para que la carne esté completamente cocida en el centro, pero sin prolongarla innecesariamente. De esta manera, las albóndigas absorben los sabores de la salsa y mantienen una textura tierna.