El sistema sanitario argentino se encuentra en un estado de alta sensibilidad tras la emisión de una alerta epidemiológica en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esta medida, impulsada por el Ministerio de Salud de la Nación, surge como respuesta directa a la detección de nuevos casos de influenza aviar H5, un fenómeno que ha obligado a las autoridades a reforzar de manera drástica los mecanismos de vigilancia. El objetivo central de esta movilización de recursos es prevenir las infecciones humanas que suelen estar asociadas al contacto estrecho con animales enfermos, asegurando al mismo tiempo una capacidad de respuesta sanitaria inmediata para evitar cualquier posibilidad de incremento en los contagios.
La cronología de los eventos marca una aceleración en la detección del virus durante la última semana de febrero. La decisión de elevar el nivel de alerta se consolidó luego de que, el pasado 25 de febrero, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) verificara la existencia de dos nuevos casos de gripe aviar de gran relevancia geográfica. Uno de los focos fue localizado en la localidad de Lobos, mientras que el segundo hallazgo se registró en Cisnes Coscoroba de la Reserva Ecológica Costanera Sur, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este escenario se suma a una serie de notificaciones previas, ya que apenas dos días antes se habían confirmado casos en aves de corral en la ciudad de Ranchos, sumado a la detección del virus el día 21 en aves silvestres en General Madariaga, al sur del territorio bonaerense.
Coordinación técnica y protocolos de vigilancia
Para enfrentar esta contingencia, el SENASA ha asumido la responsabilidad de coordinar las acciones destinadas a evitar la diseminación del virus. Este trabajo se realiza de forma mancomunada con las autoridades sanitarias tanto provinciales como nacionales, en una articulación que prioriza la identificación de personas expuestas, la investigación epidemiológica exhaustiva de cada evento detectado y la implementación inmediata de medidas de control en territorio. En el marco de esta vigilancia reforzada, los equipos sanitarios deben notificar todos los casos de personas que hayan estado expuestas a animales enfermos o entornos contaminados a través del Sistema Nacional de Vigilancia de Salud (SNVS 2.0), estableciendo además un monitoreo clínico que se extiende durante diez días.
Los criterios para los profesionales de la salud son estrictos y requieren una vigilancia constante de la aparición de síntomas como tos, dolor de garganta, dificultad respiratoria, conjuntivitis y fiebre. Se debe prestar especial atención si estos signos se manifiestan en el intervalo de diez días posteriores a la exposición al foco sospechoso. Ante la presencia de esta sintomatología, los especialistas deben indicar tratamiento antiviral con oseltamivir tras la evaluación clínica pertinente. Asimismo, tienen la obligación de informar el caso como una sospecha de virus emergente de forma nominal e inmediata al SNVS 2.0, procediendo a la toma de muestras de laboratorio dentro de los cuatro días posteriores a la aparición de los síntomas para identificar el agente etiológico con precisión.
Prevención, mitos y recomendaciones a la población
Desde la cartera de Salud se ha buscado llevar un mensaje de equilibrio y responsabilidad. Si bien se reconoce la importancia de la situación, se ha enfatizado que hasta el momento no se han confirmado casos en humanos dentro del territorio nacional. No obstante, la advertencia ministerial es clara al señalar que las infecciones en personas se vinculan directamente al contacto con animales enfermos o muertos, así como con entornos contaminados. Por este motivo, se ha instado a la ciudadanía a evitar cualquier contacto con superficies que pudiesen estar impregnadas de saliva, mucosa o heces de aves, ya sean estas silvestres o de corral, y a notificar de inmediato al SENASA en caso de detectar animales afectados.
En un esfuerzo por transmitir calma y evitar desinformación, las autoridades han ratificado que la enfermedad no se transmite por el consumo de carne aviar ni de sus subproductos derivados. Además, remarcaron que hasta la fecha no se ha registrado una transmisión sostenida de persona a persona a nivel local. Como parte de las medidas generales de prevención, se solicita a la población seguir las recomendaciones oficiales y evitar asistir a lugares de trabajo o de estudio mientras se presenten síntomas compatibles. El esfuerzo conjunto entre el Ministerio de Salud de la Nación, el SENASA y las administraciones de la Provincia de Buenos Aires y la CABA mantiene activa la vigilancia epidemiológica para contener la circulación del virus y asegurar la detección precoz de cualquier eventualidad sanitaria.