Alerta en Paraguay: abrieron las compuertas de la represa más grande de Sudamérica
La central hidroeléctrica comenzó a liberar agua el 13 de septiembre y proyecta mantener el vertedero en funcionamiento de manera continua o intermitente hasta febrero. El antecedente de 2015-2016 y el tiempo que demora el caudal en llegar a Yacyretá mantienen la atención sobre la evolución de los ríos aguas abajo y sus posibles efectos en Argentina.

La represa binacional de Itaipú, compartida por Paraguay y Brasil y considerada la más grande de Sudamérica, abrió sus compuertas ante el incremento del volumen de agua que llega al embalse. La decisión responde a una crecida que se adelantó respecto del comportamiento estacional habitual y que, en el contexto del fenómeno de El Niño, encendió las alertas por las posibles consecuencias sobre los ríos ubicados aguas abajo.

De acuerdo con las proyecciones actuales, el vertedero podría permanecer en funcionamiento de manera continua o intermitente hasta febrero. La duración de las descargas dependerá de la cantidad de agua que ingrese a la central, de las condiciones meteorológicas e hidrológicas y de la evolución de los niveles del embalse durante las próximas semanas.

En diálogo con el equipo de TN desde la central hidroeléctrica, Rodrigo García, gerente de Operaciones de Itaipú del lado paraguayo, explicó que las compuertas comenzaron a abrirse el 13 de septiembre, como respuesta al aumento del caudal afluente.

La magnitud del volumen de agua que está llegando a la represa también quedó reflejada en el antecedente histórico mencionado por el funcionario. "Hace muchísimo tiempo que no tenemos esta cantidad de agua. La última vez que llegó más o menos esta cantidad fue alrededor de 2015-2016", señaló García.

La referencia a ese período permite dimensionar la situación actual desde la perspectiva operativa de la central. El ingreso de un volumen importante de agua obliga a regular el nivel del embalse mediante la liberación gradual de parte del excedente, con el propósito de mantener el funcionamiento de la infraestructura frente a las variaciones del caudal.

Cómo funciona el vertedero y cuánto puede descargar

El vertedero de Itaipú cumple una función central en la regulación del embalse. Cuando el ingreso de agua aumenta y el nivel comienza a subir, la represa libera parte del volumen excedente a través de un sistema de descarga que se activa de acuerdo con las necesidades operativas.

La estructura cuenta con tres canaletas: izquierda, central y derecha. Según detalló García, la apertura comienza por la canaleta izquierda y avanza hacia las otras dos a medida que crece el volumen de agua que debe evacuarse. El funcionamiento de las canaletas responde a distintos umbrales de descarga:

Canaleta izquierda: permite liberar hasta 10.600 metros cúbicos de agua por segundo.

Canaleta central: se habilita cuando el caudal supera el umbral de la canaleta izquierda.

Operación conjunta: la apertura de las canaletas izquierda y central permite descargar entre 10.600 y aproximadamente 30.000 metros cúbicos por segundo.

La secuencia de apertura no es fija, sino que depende de las condiciones del embalse y de las previsiones meteorológicas e hidrológicas. Para determinar cómo operar, un equipo especializado analiza cuánto caudal podría ingresar durante los días siguientes y, sobre la base de esos cálculos, establece el plan de funcionamiento.

Este procedimiento resulta especialmente relevante en un escenario de incremento de los aportes de agua, porque las decisiones sobre las descargas deben ajustarse a la evolución de las condiciones naturales. La operación puede modificarse si cambian las previsiones sobre las lluvias, el caudal afluente o el nivel del embalse.

El Niño adelantó la crecida 

Uno de los aspectos que explican la situación actual es el adelanto del aumento estacional del caudal. García indicó que, habitualmente, el incremento del volumen de agua se produce entre noviembre y febrero. Sin embargo, este año el fenómeno de El Niño adelantó ese comportamiento, lo que llevó a comenzar las maniobras de apertura de las compuertas en septiembre.

El escenario se presenta, además, después de un período de sequía del río Paraná que se extendió durante aproximadamente cinco años. Este antecedente forma parte del contexto hidrológico en el que se registra el actual aumento de los aportes de agua a Itaipú.

Las proyecciones disponibles indican que el vertedero podría mantenerse abierto de forma continua o intermitente hasta febrero. No obstante, esa previsión está sujeta a cambios, ya que todavía existe incertidumbre sobre los volúmenes exactos que llegarán al embalse en el corto plazo.

El gerente de Operaciones advirtió que no es posible establecer con precisión cuánta agua ingresará durante los próximos cinco o diez días. Por ese motivo, la decisión de mantener las descargas, reducirlas o modificarlas dependerá de la evolución del clima y del caudal que reciba la represa.

La planificación se desarrolla, por lo tanto, bajo un esquema de seguimiento permanente de las condiciones meteorológicas e hidrológicas. Las previsiones permiten establecer una estrategia operativa, pero la respuesta de la central deberá ajustarse a los cambios que se produzcan durante las próximas semanas.

El agua de Itaipú ya llega a Yacyretá

Uno de los datos relevantes aportados por García durante la recorrida por la central es el tiempo que demora el agua liberada por Itaipú en llegar a la represa de Yacyretá: aproximadamente 24 horas. Este intervalo constituye una referencia importante para el seguimiento de la circulación del caudal por el sistema fluvial. En un escenario de crecida, conocer el tiempo de desplazamiento del agua permite prestar atención a la evolución de los niveles en los tramos ubicados aguas abajo y observar cómo se comporta el sistema después de las descargas.

El recorrido del agua no debe analizarse de manera aislada. El caudal que sale de Itaipú continúa por el sistema del río Paraná y se integra a una dinámica en la que también intervienen los aportes de otros afluentes, las lluvias y la operación de las distintas represas.

Por eso, la evolución de los niveles de los ríos en la región dependerá de la interacción de esos factores y de la cantidad de agua que circule por el sistema durante las próximas semanas. El tiempo de llegada a Yacyretá aporta una referencia para el seguimiento, aunque no determina por sí solo la magnitud que tendrá una eventual crecida en cada tramo.

Qué se sabe sobre el impacto en Argentina

La apertura de las compuertas de Itaipú y la previsión de mantener las descargas hasta febrero plantean la necesidad de seguir de cerca el comportamiento de los ríos aguas abajo, incluida la evolución del sistema del Paraná en territorio argentino. Sin embargo, la información disponible no establece una magnitud concreta para el impacto en Argentina ni permite determinar qué niveles alcanzarán los ríos. La situación dependerá de los caudales que ingresen a Itaipú, de las decisiones operativas que se adopten, de las condiciones meteorológicas y de los aportes de otros cursos de agua.

El dato de que el agua liberada por la central demora alrededor de 24 horas en llegar a Yacyretá permite dimensionar la rapidez con la que se transmite ese aporte dentro del sistema fluvial. Aun así, para evaluar la evolución de una crecida es necesario considerar el conjunto de las variables hidrológicas y no solamente el volumen descargado desde una represa.

La incertidumbre sobre los caudales que ingresarán durante los próximos cinco o diez días constituye uno de los principales factores que condicionan las previsiones inmediatas. Por esa razón, las decisiones de Itaipú seguirán sujetas a la evolución del clima y a los análisis del equipo especializado que determina el esquema de operación.

Con un antecedente de volúmenes similares registrado en 2015-2016, una crecida adelantada por el fenómeno de El Niño y un período previo de aproximadamente cinco años de sequía del Paraná, las próximas semanas serán determinantes para conocer la evolución de las descargas y su comportamiento aguas abajo. La posibilidad de mantener el vertedero abierto hasta febrero se mantiene como una proyección, mientras el seguimiento de los caudales permitirá ajustar las decisiones operativas de acuerdo con las condiciones que se presenten.