Un nuevo reto viral que circula a través de TikTok volvió a encender las alarmas entre especialistas en seguridad digital y familias. La propuesta consiste en desaparecer durante 48 horas y permanecer durante el mayor tiempo posible fuera del alcance de familiares y adultos responsables.
La preocupación tomó una dimensión concreta luego de que se conociera el caso de dos estudiantes de 9 y 10 años que se habrían ausentado de la escuela con la intención de intentar cumplir con el desafío. El episodio puso nuevamente bajo la mirada pública una clase de fenómenos que, según especialistas, no constituyen una novedad en las redes sociales y pueden generar riesgos que exceden ampliamente una simple travesura o el deseo de obtener popularidad.
Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, explicó que el reto que volvió a instalarse tiene antecedentes y que este tipo de fenómenos digitales no desaparecen definitivamente.
"Estamos muy preocupados, por supuesto, por la situación concreta de un reto que no es nuevo, data del año 2017, en paralelo con el nacimiento de otro reto, que era el de la Ballena Azul", explicó.
El especialista remarcó que los desafíos digitales pueden reaparecer con distintas características y en diferentes plataformas. "Lo que tenemos que saber en este punto particular tiene que ver con que los retos no nacen y mueren. No desaparecen nunca, sino que se van reciclando y van suscitándose en distintas plataformas digitales, por lo tanto la guardia tiene que estar permanentemente arriba", señaló.
El aislamiento como uno de los principales riesgos
Para Navarro, uno de los aspectos más preocupantes del desafío está relacionado con la lógica de aislamiento que plantea. La propuesta de permanecer fuera del alcance de los adultos responsables puede generar una situación de vulnerabilidad precisamente porque aleja a niñas, niños y adolescentes de quienes podrían advertir una situación de riesgo.
"Esa lógica perversa que plantea el reto, ¿por qué digo una lógica perversa? Porque pretende la misma lógica que nosotros estudiamos en el agresor sexual: el aislamiento, el silencio respecto de las niñas, niños y adolescentes y sus padres", sostuvo.
Desde esta perspectiva, el problema no está solamente en el desafío en sí mismo, sino también en las condiciones que puede generar alrededor de quienes intentan llevarlo adelante.
Una posible ventana para perfiles criminales
Desde Grooming Argentina también remarcaron que, hasta el momento, no existen personas identificadas concretamente como responsables detrás de la creación o difusión de cada uno de estos desafíos.
Por este motivo, Navarro pidió especial cuidado al momento de comunicar este tipo de fenómenos y planteó la necesidad de evitar que la información termine convirtiéndose en un manual para replicarlos. El especialista también advirtió sobre otra dimensión del riesgo: una situación de exposición o aislamiento podría ser aprovechada por perfiles criminales.
"El reto conlleva un riesgo en sí mismo, pero a la vez abre una ventana que nosotros planteamos taxativamente en la información que planteamos: una posible ventana con la explotación sexual", sostuvo. Y explicó: "Cuando algo explota, cuando algo se hace visible, eso podría ser aprovechado, en este caso, por un perfil criminal que va a aprovecharse o a valerse de esa situación para cometer algún otro tipo de delito".
Así, la preocupación planteada por los especialistas se concentra no solamente en la conducta que propone el reto, sino en las situaciones de vulnerabilidad que pueden generarse cuando un niño o adolescente queda aislado y fuera del alcance de sus adultos responsables.
El celular no significa que los adultos sepan qué hacen los chicos
La consultora de bienestar digital Lucía Fainboim puso el foco en una situación cotidiana que puede pasar inadvertida dentro de las familias: la presencia permanente de un niño o adolescente frente a un teléfono celular no implica que los adultos sepan necesariamente qué está haciendo en Internet.
"A veces los vemos con el celu y decimos 'bueno, está ahí tranquilito con el celu'. Y la verdad es que no tenemos idea de lo que están haciendo", señaló. A partir de esta realidad, Fainboim consideró fundamental incorporar las conversaciones sobre el mundo digital a la vida cotidiana y generar espacios de confianza. Para la especialista, no se trata de ingresar en cada conversación privada, sino de comenzar a hablar de manera habitual sobre las actividades que niñas, niños y adolescentes desarrollan en las redes sociales.
"Urge que podamos hablar concretamente y que ellos entiendan que estos entornos digitales son espacios cuidados también. No hace falta meterse en cada conversación, pero sí iniciar conversaciones que en general no tenemos respecto de en qué andan en las redes sociales", explicó.
Las noticias como una herramienta para abrir el diálogo
Fainboim también propuso aprovechar las noticias relacionadas con los fenómenos digitales como una herramienta para iniciar conversaciones, evitando que el acercamiento de los adultos se transforme en una acusación o un interrogatorio. La estrategia consiste en presentar una situación concreta y preguntar qué piensan los chicos sobre ella, en lugar de formular directamente una pregunta sobre si participarían del desafío.
"Creo que las noticias son una gran estrategia: traer un tema sin acusar, sin preguntarle '¿vos te vas a sumar a esto?', sino decir, bueno, '¿viste esta noticia? ¿Vos qué te parece? ¿Qué te imaginás? ¿Te imaginás que algún compañero tuyo podría hacerlo?'", ejemplificó.
El planteo busca generar un espacio en el que los chicos puedan hablar sobre lo que sucede en Internet y expresar sus opiniones sin sentir que necesariamente están siendo interrogados por los adultos.
Una nueva forma de pensar la seguridad
Para Navarro, la aparición y circulación de estos desafíos también obliga a modificar la manera tradicional de entender la seguridad de niñas, niños y adolescentes. "En realidad la violencia hoy es intangible, hoy es invisible, porque la violencia no solamente puede ser directa y física, sino que también puede ser indirecta y digital", afirmó.
La advertencia apunta a reconocer que los riesgos vinculados con la violencia y la exposición no se limitan a situaciones físicas o presenciales. También pueden desarrollarse en espacios digitales y adquirir formas menos visibles para los adultos.
Por eso, el presidente de Grooming Argentina consideró que la respuesta debe construirse fundamentalmente desde la prevención y el diálogo, con una actitud activa por parte de los adultos. "Es a partir de ahí donde debemos reconocernos para poder representar ese tipo de situaciones en clave de prevención, de manera proactiva, activando el diálogo", sostuvo.