Argentina enfrenta una caída drástica de la natalidad: 46% menos nacimientos en nueve años
Se pasó de registrar 770.040 nacidos vivos en 2015 a 413.135 en 2024, una reducción de aproximadamente 357 mil nacimientos anuales. El fenómeno abre además un debate sanitario sobre el retraso de la maternidad, el envejecimiento reproductivo y la necesidad de contar con información para planificar la vida reproductiva.

El mapa de la natalidad argentina experimentó una transformación significativa en menos de una década. Los datos muestran un descenso sostenido de los nacimientos desde 2015, cuando se registraron 770.040 nacidos vivos, hasta alcanzar los 413.135 en 2024.

Entre ambos extremos existe una diferencia de aproximadamente 357 mil nacimientos anuales menos. En términos porcentuales, la disminución alcanza el 46% en nueve años, según un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.

La evolución más reciente también muestra que la tendencia continúa. En 2023 se habían registrado 460.902 nacimientos, mientras que en 2024 la cifra descendió a 413.135. Esto representa una reducción de alrededor del 10% en apenas un año, un dato que refuerza la idea de un proceso sostenido y no de una fluctuación temporal. Los principales datos del período son:

  • 2015: 770.040 nacidos vivos.
  • 2023: 460.902 nacimientos.
  • 2024: 413.135 nacimientos.
  • Diferencia 2015-2024: aproximadamente 357 mil nacimientos anuales menos.
  • Caída acumulada: 46%.
  • Descenso entre 2023 y 2024: alrededor del 10%.

La magnitud del cambio coloca a la evolución de la natalidad como uno de los principales componentes de la transformación demográfica que atraviesa el país.

Menos hijos por mujer

El descenso de los nacimientos también se refleja en la tasa promedio de hijos por mujer. Los datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ubican actualmente la tasa de fecundidad de Argentina en aproximadamente 1,2 hijos por mujer, una cifra considerablemente inferior al nivel de reemplazo poblacional, establecido en 2,1 hijos por mujer.

La evolución reciente también permite observar la rapidez del cambio. En 2023, la tasa se ubicaba en 1,33 hijos por mujer, mientras que informes anteriores la situaban en 1,4.

La sucesión de esos valores muestra una reducción progresiva de la fecundidad y acompaña la caída registrada en la cantidad absoluta de nacimientos. El fenómeno no se limita a la Argentina. La revisión 2024 de World Population Prospects de la ONU ubica la fecundidad global actualmente en 2,25 hijos por mujer, frente a los 3,31 registrados en 1990.

Además, más de la mitad de los países del mundo ya presentan tasas inferiores a 2,1 hijos por mujer, mientras que cerca de uno de cada cinco países registra niveles de fecundidad considerados "ultra baja", es decir, inferiores a 1,4 hijos por mujer.

Entre los países mencionados en ese grupo se encuentran China, Italia, Corea del Sur y España.

La dimensión sanitaria

La caída de la natalidad será uno de los temas abordados durante el XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR 2026), que se desarrollará en Buenos Aires entre el 16 y el 18 de septiembre.

En ese encuentro se analizará la dimensión sanitaria asociada al fenómeno demográfico. La discusión estará vinculada con un escenario en el que las familias son cada vez más pequeñas y la maternidad se posterga hacia edades mayores.

En paralelo, se plantea que el conocimiento acerca del envejecimiento reproductivo y las herramientas disponibles para preservar la fertilidad no siempre son compartidos de manera anticipada.

"La caída de la natalidad no debería analizarse únicamente contando cuántos niños nacen, sino tratando de comprender cuándo las personas desean tenerlos y qué ocurre entre ese deseo y la posibilidad biológica de concretarlo", sostuvo el Dr. Agustín Pasqualini, médico especialista en Medicina Reproductiva y presidente de SAMeR.

La declaración introduce una perspectiva centrada no solamente en la cantidad de nacimientos, sino también en la relación entre los proyectos personales, el momento elegido para buscar un embarazo y las posibilidades biológicas existentes en cada etapa de la vida.

La maternidad y los nuevos proyectos familiares

Los cambios en los proyectos familiares constituyen otro de los elementos que aparecen vinculados con la transformación de la natalidad. Muchas mujeres eligen postergar la maternidad, una decisión que, según Pasqualini, debería estar acompañada por información.

"Es importante que esa decisión sea informada. Una mujer puede no saber a los 28 o 30 años si desea ser madre, pero debería ser consciente de que su fertilidad no se mantendrá igual indefinidamente", señaló el especialista.

La planificación de la vida reproductiva no implica, según los especialistas, promover la maternidad ni indicar tratamientos de fertilidad. El planteo consiste en incorporar la fertilidad a la conversación sanitaria, de manera similar a lo ocurrido durante décadas con la anticoncepción.

El objetivo señalado es brindar información para que cada persona pueda decidir de manera informada si quiere tener hijos, cuántos y cuándo.

La edad como factor determinante

Dentro de esa conversación, la edad aparece como uno de los principales determinantes de la fertilidad femenina. Con el paso del tiempo disminuyen tanto la cantidad de ovocitos disponibles como su calidad, especialmente a partir de los 35 años.

La reproducción asistida puede abordar distintas causas de infertilidad, pero los especialistas señalan que no puede revertir el efecto producido por el envejecimiento de los óvulos.

En ese contexto, la criopreservación ovocitaria mediante vitrificación aparece como una alternativa dentro de una estrategia de planificación reproductiva.

El procedimiento permite conservar óvulos a temperaturas extremadamente bajas y preservar su calidad. La American Society for Reproductive Medicine (ASRM) concluyó que las tasas de embarazo son superiores entre quienes congelaron sus óvulos a una edad más temprana.

Sin embargo, la guía de la ASRM también establece una precisión: no existe una edad "óptima" universal ni puede garantizarse una probabilidad específica de nacido vivo.

Por lo tanto, la preservación de la fertilidad se presenta como una herramienta disponible dentro de determinadas estrategias, pero no como una garantía de embarazo o de nacimiento.

Detrás de las estadísticas, historias diferentes

La caída de la natalidad también es analizada desde la perspectiva de quienes atraviesan decisiones concretas relacionadas con la maternidad y la búsqueda de un embarazo. Desde la asociación de pacientes Concebir, que cumple 30 años este año, se destaca que detrás de las cifras existen historias diversas y decisiones que no siempre se producen en condiciones completamente libres.

"Hay personas que desean tener hijos, pero postergan la búsqueda por diversas razones, incluyendo las condiciones económicas o personales. También hay quienes, después de tratar de concebir, deciden no buscar un segundo embarazo por el desgaste que implica", señaló Ana Claudia Ceballos García, presidenta de Concebir.

La declaración incorpora al debate elementos económicos, personales y emocionales vinculados con la decisión de tener hijos.

De este modo, la reducción de los nacimientos no puede observarse solamente a través de los registros estadísticos. También involucra cambios en los proyectos familiares, postergaciones y experiencias relacionadas con los intentos de concebir.

Cambiar el momento de la conversación sobre fertilidad

Los especialistas identifican otra dificultad: en muchos casos, la primera conversación sobre fertilidad ocurre cuando ya existen problemas para concebir.

Ese momento puede coincidir con una reducción significativa de la reserva ovárica y de la calidad de los ovocitos. Por ese motivo, se propone que el asesoramiento reproductivo forme parte de los controles ginecológicos de rutina. La idea es aprovechar esas consultas para revisar antecedentes y conversar anticipadamente sobre la planificación reproductiva.

"Debemos cambiar el momento de la conversación. Durante mucho tiempo, se abordó la fertilidad solo cuando surgían dificultades. Ahora tenemos la oportunidad de iniciar esa charla mucho antes", afirmó el Dr. Gonzalo Devoto, gerente Médico de Endocrinología y Fertilidad de Merck.

El especialista agregó: "Brindar información a tiempo permite que las personas tomen decisiones informadas sobre su fertilidad. No se trata de decirle a nadie cuándo tener hijos, sino de evitar que alguien descubra información crucial a los 40 que debió conocer a los 25".