La comunidad parroquial de San Nicolás de Bari, ubicada en el barrio La Viñita de la Capital, vivió durante la tarde del sábado 9 de mayo una celebración marcada por la devoción, la participación comunitaria y el homenaje al Beato Mamerto Esquiú, cuya figura ocupa este año un lugar central dentro de las actividades religiosas y pastorales impulsadas por la Diócesis.
La jornada estuvo atravesada por la entronización de una imagen del Beato, que quedó expuesta para la veneración de los fieles en la sede parroquial del sector sur capitalino. La ceremonia se desarrolló en el marco de la novena que se viene rezando desde el sábado 2 de mayo en honor a Esquiú y reunió a miembros de la comunidad de distintas edades en un clima de alegría y recogimiento espiritual.

Una celebración en el marco del Año Jubilar Diocesano
La entronización de la imagen se concretó al inicio de la Santa Misa presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, quien estuvo acompañado por el padre Daniel Pavón, párroco de la comunidad de San Nicolás de Bari.
La celebración formó parte de las actividades impulsadas durante este Año Jubilar Diocesano convocado con motivo del Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, una figura profundamente vinculada a la historia religiosa, política y social de Catamarca. Durante su homilía, Mons. Urbanc hizo especial referencia al lema que anima este tiempo jubilar: "Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la unidad".
La reflexión del Obispo estuvo centrada en el significado espiritual y comunitario de la figura de Esquiú, destacando especialmente su legado como hombre de fe y constructor de unidad.
La llegada de la imagen a la comunidad
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue precisamente la presentación de la nueva imagen del Beato, que desde ahora permanecerá en la parroquia para la veneración de los fieles.
La adquisición de la imagen fue posible gracias a la colaboración de integrantes de la comunidad parroquial, quienes realizaron distintos aportes para concretar el objetivo.
El padre Daniel Pavón explicó que la imagen fue adquirida en Córdoba y resaltó el esfuerzo colectivo que permitió incorporarla a la vida parroquial. "Es una imagen que logramos adquirir en Córdoba gracias a la colaboración de varios miembros de la comunidad, cada uno fue haciendo su pequeño aporte para lograrlo", señaló el sacerdote.

Además, expresó su agradecimiento a todas las personas que colaboraron con generosidad para hacer posible la llegada de la imagen a San Nicolás de Bari.
Un festejo comunitario atravesado por la fraternidad
Luego de la celebración eucarística, la comunidad compartió un brindis fraterno en el salón parroquial, donde continuaron las expresiones de alegría y homenaje en torno al natalicio del Beato Esquiú.
La celebración incluyó además una torta especialmente preparada para conmemorar el nacimiento de quien es considerado una de las figuras religiosas más representativas de Catamarca. Uno de los gestos simbólicos más destacados de la jornada estuvo protagonizado por miembros de la comunidad de distintas edades que, sumados entre sí, alcanzaban los 200 años, en alusión al Bicentenario del nacimiento del Beato.
Ellos fueron los encargados de soplar la velita mientras los presentes cantaban juntos el "Cumpleaños Feliz", en un momento cargado de emoción y sentido comunitario.
La figura del Beato Esquiú
La entronización de esta nueva imagen se suma a las distintas actividades religiosas, culturales y pastorales que vienen desarrollándose en el contexto del Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú.
La figura de Esquiú ocupa un lugar central dentro de la identidad religiosa catamarqueña y continúa convocando expresiones de fe y participación comunitaria en distintos puntos de la provincia. En la parroquia San Nicolás de Bari, la incorporación de esta imagen busca fortalecer precisamente ese vínculo espiritual y permitir que los fieles puedan acercarse a la figura del Beato a través de la oración y la veneración cotidiana.
La jornada vivida en el barrio La Viñita dejó además una fuerte señal de participación colectiva, reflejada tanto en la organización de la ceremonia como en la colaboración comunitaria que hizo posible la adquisición de la imagen.