El Parque Nacional Los Alerces, un santuario natural de valor incalculable en la provincia de Chubut, se encuentra nuevamente en una situación de emergencia extrema que desafía los esfuerzos de conservación. Apenas unas semanas después de que los equipos de combate lograran controlar un incendio devastador que se inició en diciembre pasado producto de una tormenta eléctrica, el territorio vuelve a ser escenario de columnas de humo y llamas. Sin embargo, la naturaleza de este nuevo evento es radicalmente distinta y alarmante. La administración de Parques Nacionales ha confirmado de manera categórica que, a diferencia del siniestro anterior, estos nuevos focos fueron provocados deliberadamente, señalando que la mano del hombre está detrás del desastre sin lugar a dudas.
La afirmación institucional tiene un sustento técnico sólido basado en la localización estratégica de los distintos puntos de inicio y la dispersión geográfica de los mismos. Según los expertos, la forma en que el fuego comenzó a avanzar y crecer, impulsado por el viento y las condiciones climáticas actuales, invalida cualquier especulación sobre factores naturales o accidentes fortuitos. Desde el organismo nacional insistieron en que no hay margen para conjeturas, ya que se trata de una situación clara de intencionalidad, a pesar de que los motivos detrás de este accionar criminal aún permanecen bajo investigación.
La localización del peligro y la evacuación de pobladores
Los nuevos incendios se concentran específicamente en la zona sur del área protegida, un sector que hoy concentra todos los esfuerzos de contención. El foco más crítico se mantiene activo en el paraje conocido como La Tapera, situado en la margen norte del río Futaleufú, en un área comprendida entre las poblaciones de Burgos y Toro. Esta ubicación es de vital importancia logística y soberana, ya que se encuentra en la portada sur del parque y en el límite fronterizo con Chile, lo que añade una capa de complejidad al despliegue de los brigadistas en el terreno.
El peligro alcanzó un punto de máxima tensión este lunes, cuando se activó un foco secundario que puso en riesgo inminente a una de las poblaciones rurales de la zona. La proximidad de las llamas, que llegaron a situarse a pocos metros de las viviendas, obligó a las autoridades a realizar la evacuación preventiva de unas 20 personas. Ariel Rodríguez, interventor del Parque Nacional Los Alerces, fue tajante al explicar que este fenómeno no debe ser interpretado como un rebrote o una reactivación del incendio anterior que consumió 40 mil hectáreas, sino como un evento nuevo y totalmente ajeno a las causas naturales o negligentes.
La investigación judicial y el despliegue de recursos operativos
Ante la evidencia de una intencionalidad manifiesta que genera un daño profundo al ecosistema de los bosques patagónicos, la actividad turística y los bienes personales, se han iniciado las acciones legales correspondientes. La causa ha quedado bajo la órbita de la Justicia Federal, que ya ha convocado a peritos especializados de la Policía Federal Argentina y a diversos recursos técnico-científicos para sumar información determinante a las investigaciones en curso. Mientras la justicia busca responsables, en el terreno permanece activo el comité de contingencia conformado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE), personal de Parques Nacionales y referentes del gobierno provincial.
La logística de combate para esta contingencia cuenta con siete medios aéreos a disposición para operar durante las jornadas de visibilidad, aunque su efectividad depende estrictamente de que las condiciones climáticas no presenten vientos fuertes y constantes como los registrados recientemente. Para prevenir futuros ataques, las autoridades anunciaron un refuerzo inmediato de los patrullajes preventivos en distintos sectores del parque y un endurecimiento de las medidas de fiscalización en toda la jurisdicción, buscando proteger lo que queda de este delicado ecosistema tras meses de asedio por el fuego.