La espinaca forma parte de la dieta cotidiana en muchos hogares de Catamarca y del país, tanto por su valor nutricional como por su versatilidad en la cocina. Sin embargo, uno de los problemas más frecuentes es que se marchita y pierde sabor y textura en pocos días si no se guarda de forma adecuada.
Aunque pueda parecer práctico, almacenar espinaca en bolsas plásticas o envolverla en papel film no es recomendable. Este tipo de conservación genera humedad excesiva, lo que favorece la aparición de bacterias y hongos y acelera la descomposición de las hojas.
Cómo se debe guardar la espinaca:
Usar un recipiente con tapa y papel absorbente: colocar la espinaca en un recipiente hermético con una hoja de papel absorbente en el fondo. Así se elimina el exceso de humedad y se conservan las hojas frescas.
Enjuagar solo antes de usar: lavarla antes de guardarla aumenta la humedad y acelera su deterioro. Lo ideal es higienizarla justo antes de consumirla.
Guardar en el cajón de verduras de la heladera: en este sector, la temperatura es más estable y permite conservar la espinaca por más tiempo.
Consejos extra:
Para maximizar la duración, es clave no amontonar las hojas en el recipiente. Debe quedar espacio suficiente para que no se aplasten ni marchiten. Siguiendo estas recomendaciones, la espinaca puede mantenerse fresca entre 5 y 7 días más.