La heladerita, también conocida como conservadora o hielera, se convirtió en un accesorio indispensable para los catamarqueños que disfrutan de picnics, paseos por el dique El Jumeal, excursiones a la Cuesta del Portezuelo o viajes a los Valles Calchaquíes. Gracias a su diseño hermético, mantiene la temperatura de alimentos y bebidas, aunque puede acumular malos olores si no se limpia correctamente después de cada uso.
Cómo limpiar la heladerita
El primer paso es lavarla con agua caliente y jabón neutro. Si el olor persiste, se puede preparar una mezcla de dos cucharadas de detergente, un litro de agua y seis cucharadas de vinagre blanco. Dejá actuar la solución al menos media hora, revolviendo ocasionalmente. Luego, con una esponja, retirá los restos de suciedad, enjuagá con agua caliente y dejá secar al aire libre.
Otra opción efectiva es llenar la heladerita con agua caliente y bicarbonato de sodio, dejar actuar una hora, enjuagar y secar en un lugar ventilado y a la sombra. También se puede usar jabón de coco y bicarbonato disuelto en agua para manchas y olores difíciles. Para casos más persistentes, se recomienda una mezcla de cloro y agua, y aromatizar con un paño húmedo con esencia de vainilla durante la noche.
Cómo guardarla correctamente
Una vez limpia, conviene almacenar la heladerita en una bolsa de consorcio, en un lugar oscuro, seco y ventilado. Evitá dejarla a la intemperie o bajo el sol, ya que el calor puede dañar el plástico y acortar su vida útil. Esto es especialmente importante en Catamarca, donde las altas temperaturas del verano pueden afectar el rendimiento de la conservadora.