Comunidad originaria sepultó restos óseos encontrados en una importante excavación arqueológica
La ceremonia vino a cerrar un ciclo y a poner en valor el hallazgo del año pasado. El Proyecto arqueológico Yokavil descubrió en esta zona de nuestra provincia la ocupación de mayor antigüedad en el valle santamariano.

Organizado por la comunidad originaria Cerro Pintao, el cacique Carlos Cruz y miembros de esta y otras comunidades de la Unión Diaguita, realizaron la devolución de restos humanos de pueblos originarios encontrados por los académicos del Proyecto arqueológico Yokavil en octubre del 2022, mientras realizaban trabajos de conservación e investigación para la revalorización del sitio arqueológico Rincón Chico.

Participaron de la ceremonia el secretario General, Prof. Antonio Camposano; el secretario de Turismo, César Mamaní y su equipo; Leonor Acuña, directora del Instituto Nacional de Antropologia y Pensamiento Latinoamericano; Lic. Cristian Mellian, director provincial de Antropologia; Licenciada Leticia Rafaele, directora del Proyecto del Parque Arqueológico Rincón Chico; Arnaldo Vargas, encargado del museo Eric Boman.

“Parte de la cultura ancestral, fue devuelta a la tierra donde pertenece. Es nuestra responsabilidad acompañar los rituales de nuestro acervo cultural”, informaron.

A fines de 2022, se había realizado el hallazgo y rescate de los restos humanos, luego de que una lluvia derrumbara una construcción en el poblado histórico Rincón Chico, sitio considerado sagrado por la comunidad indígena del lugar.

Los restos fueron entregados a la comunidad a los pocos días del hallazgo, luego de haberles realizado algunos estudios, y respondiendo al pedido de la comunidad originaria que había quedado asentado en un acuerdo firmado oportunamente entre el encargado del museo Eric Boman de Santa María, la investigadora Leticia Raffaele, a cargo del equipo interdisciplinario de gestión y conservación del sitio arqueológico, y el cacique, Carlos Cruz.

Leticia Raffaele, investigadora del sitio, destacó que “Rincón Chico es una localidad arqueológica en el Valle de Santa María, emblemática del periodo tardío, un pucará con sus chacras que tiene un valor arqueológico y patrimonial insondable, y que para la comunidad representa su lugar sagrado”, explicó 
Raffaele.
También comentó que la decisión acerca del reentierro fue tomada junto a la comunidad de Cerro Pintao de Las Mojarras, con la que trabajan hace 5 años en un plan que contempla la conservación y patrimonialización del sitio: “Este es un momento histórico, fruto de este trabajo en conjunto con la comunidad y esta continuidad en la línea de intercambio de saberes y horizontalidad para tomar en conjunto las decisiones en relación a este lugar sagrado”, destacó la investigadora.

Cabe mencionar que la ley 25.517, sancionada en 2001, establece que “deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen, los restos mortales de aborígenes, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas”.

De igual forma, para realizarse todo emprendimiento científico que tenga por objeto a las comunidades aborígenes, incluyendo su patrimonio histórico y cultural, deberá contar con el expreso consentimiento de las comunidades interesadas.

El reentierro se logró en base a la coordinación entre la dirección provincial de Antropología, el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) y la comunidad Indígena de Cerro Pintado - Las Mojarras.