La provincia de Catamarca atraviesa un período de profunda significación religiosa en el marco del Año Jubilar Diocesano por el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú, una conmemoración que se inició el 10 de enero de 2026 y se extenderá hasta el 11 de mayo de 2027. En ese contexto, marcado por la emoción y la participación, se multiplican las iniciativas que buscan rendir tributo a una de las figuras más representativas de la historia local.
A pocos días de la realización de los actos centrales, la comunidad de Piedra Blanca vuelve a ser protagonista con el inicio de un nuevo proyecto artístico que busca consolidar ese reconocimiento colectivo. Se trata de la realización de un mural que plasmará la figura del llamado Orador de la Constitución, en un espacio emblemático para los fieles y vecinos.
Una obra que se ejecuta contra reloj
El nuevo mural se desarrolla en los muros de la Parroquia de San José de Piedra Blanca, que se transforman en el lienzo elegido para dar forma a este homenaje. La iniciativa presenta una particularidad que la distingue de experiencias anteriores: su ejecución se realiza contra reloj, en un plazo acotado que exige precisión, dedicación y condiciones favorables.
El antecedente más cercano remite a la obra realizada en ocasión de la beatificación del ilustre fraile catamarqueño, aunque en esta oportunidad el desafío es mayor tanto por la magnitud del mural como por los tiempos de concreción. La intención es que el trabajo esté concluido antes de los actos principales, lo que imprime un ritmo intenso a las tareas.
El rol del artista y las características de la obra
El encargado de llevar adelante esta intervención artística es el artista plástico Luciano Reynoso, quien vuelve a asumir la responsabilidad de representar la figura de Mamerto Esquiú. Su trabajo anterior en el marco de la beatificación lo posiciona como una referencia en este tipo de expresiones, lo que refuerza el valor simbólico del proyecto actual.
En declaraciones a Radio Valle Viejo, Reynoso adelantó algunos detalles de la obra, destacando que en esta ocasión se optará por una representación de cuerpo entero, lo que supone un cambio significativo respecto de intervenciones previas. Además, confirmó que los trabajos comienzan este lunes y que la fecha límite de finalización está prevista, a más tardar, para el 9 de mayo.
El artista también expresó su expectativa en torno a las condiciones climáticas, un factor determinante para el avance de la obra en exteriores. En ese sentido, manifestó su deseo de que el clima acompañe el proceso y apeló, incluso, a la figura del propio homenajeado para que "interceda" y permita que los días de trabajo sean lo más productivos posibles.
Apoyo y participación en la realización
La concreción del mural cuenta con el respaldo de distintos actores vinculados a la comunidad. Reynoso fue contratado por el Grupo Mazzuco, que impulsa la iniciativa, mientras que los materiales necesarios para la ejecución también reflejan un compromiso colectivo.
En particular, la pintura fue donada por la profesora Daniela Mascareño, quien junto a su familia mantiene una relación histórica con la causa Esquiú. Este aporte no solo facilita la realización del mural, sino que también evidencia el involucramiento de distintos sectores en la construcción de este homenaje.
Un símbolo en vísperas de los actos centrales
El mural en proceso se inscribe en un clima de expectativa creciente ante la proximidad de las celebraciones centrales del Año Jubilar. En ese marco, la obra no solo cumple una función estética, sino que se proyecta como un símbolo de identidad y devoción, capaz de condensar en una imagen el legado del beato.
La elección de la Parroquia de San José de Piedra Blanca como escenario refuerza ese sentido, al tratarse de un espacio profundamente ligado a la historia y la espiritualidad de la comunidad. Allí, el trabajo de Reynoso buscará capturar la figura de Esquiú en una escala mayor, con una impronta que acompañe la magnitud de la conmemoración.