Este domingo 26 de octubre se llevaron a cabo las elecciones legislativas 2025, en las que se eligieron diputados nacionales en todas las provincias. Además, en Salta, Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego, Chaco, Santiago del Estero, Entre Ríos y Ciudad de Buenos Aires también se eligieron senadores nacionales.
Según datos oficiales, difundidos apenas terminó el escrutinio, la participación en el proceso electoral fue del 66%, uno de los valores más bajos a nivel nacional desde el retorno de la democracia. Con ese número, el ausentismo alcanzó el 34% y sobre las 35.987.634 del padrón, se puede concluir que 12.235.796 electores decidieron no votar.
Este mínimo histórico se suma a la tendencia descendente observada en los últimos procesos electorales que se registraron en las 10 provincias donde hubo elecciones desdobladas, donde en seis de ellas ni siquiera se alcanzó al 60% de participación. Es más, en las elecciones provinciales del 11 de mayo en Chaco la mitad del electorado no votó.
En Catamarca, al igual que en el resto del país, los electores participaron de este proceso que definiò la composición del Congreso Nacional y el futuro del equilibrio legislativo y los valores no fueron nos disìmiles a los nacionales. De hecho, el registro oficial de la Justicia Federal de Catamarca marcó 66.9% y para tener relación a la baja, se recuerda que en 2.021 el porcentaje es de 69.39% y en 2.023 el valor fue de 77.45%.
¿Porqué bajó la asistencia?
El contexto de malestar social y el hartazgo al deterioro económico se identifican como los principales factores para la baja afluencia. Distintos consultores políticos advirtieron sobre este fenómeno, atribuyendo el récord de ausentismo a una relación desgastada de la ciudadanía con la clase dirigente. Y un dato no menor, el bajo costo de la multa, ayuda a que el votante opte por no cumplir con su deber cívico.
Entre los factores que pudieron incidir en este comportamiento también se destacan la desconfianza en las instituciones y en los partidos políticos, percepción de corrupción en la clase política, falta de propuestas que respondan a las necesidades ciudadanas, sensación de que el voto no produce cambios reales, cansancio ante campañas negativas o de polarización extrema, proliferación de noticias falsas y desinformación, así como sentimientos de desencanto por promesas incumplidas, entre otros factores.
Históricamente, se recuerda que el promedio de las elecciones desde 2011, -año en que se implementaron las PASO-, fue del 77%, con una baja de 72% en las legislativas de 2021, probablemente influido por efectos de la pandemia. Ese año, en las provincias la concurrencia a votar para el cargo de diputado nacional fue dispar: por ejemplo, se registró 63% de participación en Salta (la más baja) y un pico de 80% en Tucumán. Y dos años después, en 2023, para los cargos legislativos nacionales todas las provincias superaron el 70% de participación, siendo la más baja Santa Cruz (72,71%) y la más alta Tucumán (83%), tal como había ocurrido en este último distrito en la elección previa.