El incendio que comenzó el jueves mantuvo durante cuatro días en estado de alerta a los pobladores de Villa Vil, en la Perla del Oeste. El fuego avanzó por sectores de montaña, afectó una importante superficie y generó momentos de enorme preocupación a medida que las llamas se acercaban a los puestos y a los lugares donde se encontraban los animales.
La evolución del incendio obligó a mantener un seguimiento permanente de los focos y a desplegar distintos recursos para evaluar el comportamiento del fuego y las condiciones de las zonas afectadas. Durante las cuatro jornadas, la situación tuvo distintos momentos de preocupación, especialmente cuando las llamas comenzaron a descender hacia los puestos, poniendo en riesgo los espacios donde los pobladores mantienen sus animales, según informaron medios locales.
El escenario obligó a sostener las tareas de monitoreo y reconocimiento, mientras diferentes organismos y equipos trabajaban sobre la emergencia.
Un operativo con distintos organismos
En las tareas participaron diferentes organismos vinculados con la respuesta ante incendios forestales y emergencias. El operativo contó con la presencia de la Brigada de Lucha contra Incendios Forestales, los Bomberos Voluntarios de Andalgalá, Protección Civil, la Agencia Federal de Emergencias y el Sistema Nacional de Manejo del Fuego.
A este despliegue se sumó el acompañamiento del Municipio, que intervino en las tareas que correspondieron dentro del operativo. Entre las acciones desarrolladas se realizaron monitoreos y reconocimientos aéreos, destinados a evaluar la evolución de los diferentes focos y contar con información sobre el avance de las llamas.
La utilización de estos recursos permitió realizar un seguimiento de la situación mientras el incendio continuaba afectando sectores de montaña y generando preocupación entre los habitantes de Villa Vil.
El seguimiento continúa este domingo
Este domingo, mientras continúa el seguimiento de la situación, el avión vigía permanece en la pista de Huaco. La presencia de la aeronave forma parte del esquema de monitoreo desarrollado en torno al incendio, en un contexto en el que se mantiene la atención sobre la evolución de los focos.
Además, está prevista una conferencia con Bomberos, en la que se brindarán detalles sobre los trabajos realizados durante estos cuatro días de emergencia. El seguimiento permitirá conocer el resultado de las tareas desarrolladas por los distintos equipos que participaron del operativo y aportar información sobre la situación registrada en Villa Vil.
La otra cara de la emergencia: los vecinos
Pero detrás del despliegue de organismos y equipos de emergencia existe otra parte de la historia que también merece ser contada: la participación directa de los propios vecinos de Villa Vil.
Durante los cuatro días de incendio, los pobladores pidieron ayuda y, al mismo tiempo, pusieron el cuerpo para proteger a sus animales. La cercanía del fuego con los puestos convirtió la protección de los animales en una preocupación central. Y las características del terreno hicieron todavía más difícil el acceso a determinados sectores.
En algunos lugares, explicaron, solo era posible llegar a caballo. Y así lo hicieron, señalaron desde Andalgalá al Instante. Los vecinos subieron entre el humo y las llamas utilizando los medios que tenían a disposición y enfrentando las dificultades propias de un terreno de montaña. El objetivo era evitar que el fuego llegara a los puestos y, al mismo tiempo, poner a salvo a los animales.
No se trató solamente de esperar la llegada de los equipos especializados. En aquellos sectores donde las condiciones del terreno impedían otro tipo de acceso, fueron los propios pobladores quienes avanzaron a caballo para intentar proteger lo que tenían.
Caballos, humo y herramientas a disposición
La imagen de los vecinos ascendiendo a caballo entre el humo y las llamas resume una parte significativa de lo ocurrido durante estas cuatro jornadas.
Con las herramientas que tenían a disposición, los pobladores intentaron contener las consecuencias del avance del incendio en los sectores donde se encontraban sus puestos y animales. La emergencia los llevó a movilizarse por zonas de difícil acceso, poniendo el cuerpo ante una situación extrema.
El fuego avanzaba por la montaña y, cuando comenzó a descender hacia los puestos, la preocupación dejó de ser solamente la superficie afectada. También estaba en juego la posibilidad de que las llamas alcanzaran los lugares donde permanecían los animales. Por eso, la tarea de los vecinos tuvo como prioridad evitar que el fuego llegara a los puestos y poner a salvo a los animales.
También hubo solidaridad entre los pobladores
La participación de los vecinos no se limitó a quienes debieron subir hasta los sectores comprometidos por las llamas. También hubo pobladores que colaboraron de otra manera, acercando agua y alimentos para quienes permanecían en la zona.
Ese acompañamiento formó parte de la respuesta comunitaria frente a una emergencia que se extendió durante cuatro días y que obligó a muchas personas a permanecer atentas a la evolución del incendio. Mientras los organismos desplegaban sus recursos y realizaban tareas de monitoreo y reconocimiento, los vecinos también aportaban desde sus posibilidades para acompañar a quienes estaban en los sectores afectados.