En la tarde del viernes, en el marco de la Feria del Libro 2026, el escritor Manuel Cantón —quien se definió a sí mismo con sencillez como "un chico que escribe"— concretó su llegada por primera vez a la provincia de Catamarca. El evento literario contó con la destacada presencia de la secretaria de Gestión Cultural, Laura Maubecín, y del docente e investigador Nain Garnica, encargados de introducir al público en el universo de su más reciente obra. Editado bajo el sello de la editorial chilena La Pollera, el volumen titulado "Obsolescencia programada" generó un cálido recibimiento local.
Con respecto a su arribo al territorio catamarqueño, el autor manifestó su entusiasmo: "Me siento encantado con Catamarca, fue una presentación hermosa, me están recibiendo muy bien, es la primera vez que vengo a la provincia, y me dan muchas ganas de volver". Esta primera experiencia federal consolida el perfil de una obra que dialoga de manera directa con múltiples geografías y tradiciones de la historia argentina.
Arquitectura de la obra: heterogeneidad y géneros en tensión
El volumen estructurado por el autor articula sus contenidos a través de una propuesta marcadamente diversa. El propio escritor profundizó en su arquitectura narrativa al señalar: "El libro tiene seis cuentos, todos distintos: hay un cuento de terror, un cuento policial, uno cómico, además recorre distintos lugares de la historia argentina, y vos terminas un cuento y el siguiente es distinto, al final algo te tiene que gustar".
Estructura temporal: Cada relato lleva incorporado como título el año exacto en el que transcurre la acción.
Recorrido cronológico: El conjunto de las piezas propone un arco temporal que se extiende desde fines del siglo XIX hasta comienzos del siglo XXI.
Diversidad temática: En sus páginas conviven situaciones insólitas, episodios históricos y elementos cercanos a la ciencia ficción y al cuento extraño.
Entre el abanico de situaciones que componen los relatos se despliegan elementos tan disímiles como un teatro clandestino donde se experimenta con cadáveres, misteriosas luces en el cielo, una máquina de hacer llover y un reality show que sale mal, tal como detalla el autor en su concepción creativa.
Catamarca en el centro del relato: 1951 y la memoria de Cerro Negro
Uno de los ejes más significativos para el público local se encuentra en el interior del texto a través del cuento titulado 1951, que se desarrolla específicamente en un lugar de Catamarca: Cerro Negro. En este paraje vive una mujer que observa luces y diversas señales en el firmamento. Movilizada por una profunda preocupación, la protagonista decide escribir una extensa carta dirigida al entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, un pasaje que el propio autor deslizó a modo de invitación a la lectura.
El origen creativo y el rol central del archivo
La génesis de "Obsolescencia programada" hunde sus raíces en la lectura y en la indagación historiográfica. La chispa inicial surgió mientras Cantón recorría un capítulo dedicado a la historia de la electricidad en casa, escrito por el divulgador Bill Bryson. En esas páginas, el autor descubrió la historia de un sobrino de Luigi Galvani que realizaba demostraciones de galvanismo sobre cadáveres de condenados a muerte. Aquella escena particular despertó la semilla del primer cuento y, simultáneamente, le permitió advertir que desde hacía tiempo venía recopilando pequeñas historias y curiosidades que se transformaron en la materia prima fundamental de su narrativa.
Asimismo, el concepto del archivo ocupa un lugar central en su escritura. Cantón explica que este soporte le resulta de vital interés porque reúne en un mismo espacio documentos de naturaleza heterogénea —tales como noticias, fotografías, documentos legales o diarios íntimos—, lo cual habilita la ampliación de aquello que socialmente se comprende como posible y verosímil. Dicha perspectiva dialoga de manera estrecha con su inclinación hacia una tradición insoslayable del cuento rioplatense, aquella en la que la vida cotidiana y lo extraño conviven sin fricciones aparentes.
Una reflexión sobre la modernidad y el descarte
En su dimensión conceptual, el libro profundiza en una reflexión honda sobre los modos en que la modernidad ha operado a lo largo del tiempo. No se trata únicamente de un descarte material de tecnologías ya superadas —tales como el cine mudo, la radio o la televisión—, sino también de la obsolescencia de determinadas formas y registros para contar el mundo. A través de este entramado, la obra de Cantón rescata las voces, los archivos y los matices de un pasado que continúa interpelando el presente desde los márgenes de la literatura.