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Día de Muertos de las Mascotas: por qué se conmemora cada 27 de octubre

Inspirada en las raíces culturales de México, la fecha se extendió por América Latina como una jornada para recordar a perros, gatos y otros animales que formaron parte de la vida familiar. Fotografías, alimentos, juguetes, velas y flores son algunos de los elementos utilizados para preparar ofrendas simbólicas.

27 Octubre de 2026 11.54

Cada 27 de octubre se conmemora el Día de Muertos de las Mascotas en Latinoamérica, una fecha destinada a recordar a los animales que fallecieron después de haber compartido una parte importante de la vida de sus familias. La jornada propone un espacio íntimo para rendir homenaje a perros, gatos y otras especies que dejaron una marca en sus hogares y que continúan presentes en la memoria de quienes convivieron con ellos.

La tradición encuentra sus raíces en el folclore tradicional mexicano y, durante los últimos años, adquirió una notable proyección en distintos puntos de Sudamérica. En ese proceso, numerosas familias adoptaron la costumbre de dedicar un momento especial al recuerdo de sus antiguas mascotas, mediante pequeños rituales domésticos y diferentes formas de expresar el afecto que permanece después de su muerte.

La conmemoración no se limita a una fecha en el calendario. Para quienes participan de ella, representa una oportunidad para recuperar recuerdos, evocar experiencias compartidas y reconocer el lugar que los animales ocuparon en la vida cotidiana. Las fotografías, los objetos que utilizaban y los alimentos que preferían se convierten en elementos que permiten reconstruir, de manera simbólica, su presencia en el hogar.

En ese sentido, el Día de Muertos de las Mascotas se consolidó como una expresión de recuerdo que puede adoptar distintas formas, desde la preparación de una ofrenda hasta la publicación de imágenes en redes sociales o la creación de un espacio dedicado a preservar la memoria del animal.

Por qué se celebra el 27 de octubre

La fecha está vinculada con una creencia popular que forma parte de la tradición que inspira esta conmemoración. Según esa interpretación, durante la noche del 27 de octubre las almas de las mascotas regresan simbólicamente a visitar a sus antiguos dueños.

Esta creencia es la que motiva a algunas familias a preparar pequeños altares domésticos para recibir a los animales que ya no están físicamente en sus hogares. Los espacios se organizan con fotografías, agua, comida y objetos que pertenecieron a las mascotas o que permiten evocar sus hábitos cotidianos.

La jornada funciona, además, como un preludio de las tradicionales ceremonias del 1 y 2 de noviembre, dedicadas al recuerdo de los difuntos humanos. De esta manera, el homenaje a los animales se integra a un período de conmemoraciones relacionado con la memoria de quienes fallecieron.

La tradición adquirió presencia en distintos países latinoamericanos a partir de sus raíces culturales mexicanas y de la adopción de estas prácticas por parte de familias que buscan conservar un vínculo simbólico con sus mascotas fallecidas.

Cómo preparar un altar para recordar a las mascotas

Uno de los rituales asociados con el Día de Muertos de las Mascotas es la preparación de un altar doméstico. Este rincón de homenaje suele confeccionarse con objetos cotidianos que representan la historia del animal dentro de la familia.Los elementos elegidos no son únicamente decorativos: cada uno tiene un significado dentro de la tradición y permite expresar diferentes aspectos del recuerdo.

Entre los componentes más habituales se encuentran:

Fotografías: conservan la memoria visual de la mascota y permiten recuperar momentos compartidos. Las imágenes funcionan como una representación de su presencia en la vida familiar y ayudan a mantener vivos los recuerdos.

Comida y agua fresca: simbolizan el recibimiento del animal durante su visita espiritual. El agua representa el reposo y la mitigación de la sed después del supuesto viaje, mientras que el alimento preferido evoca las atenciones y el afecto de todos los días.

Juguetes y mantas: remiten a las rutinas de juego, descanso y pertenencia que caracterizaron la vida de la mascota dentro del hogar. Estos objetos permiten recordar sus hábitos y los espacios que ocupaba en la convivencia cotidiana.

Velas o puntos de luz: cumplen una función simbólica como guía para iluminar el sendero de retorno, de acuerdo con la tradición que sostiene la conmemoración.

Flores y cartas: decoran el altar y permiten expresar sentimientos de gratitud, cariño y recuerdo. Las cartas, en particular, ofrecen la posibilidad de escribir mensajes dedicados a los animales fallecidos y de poner en palabras emociones vinculadas con su ausencia.

La composición del altar puede variar según las posibilidades y las preferencias de cada familia. Lo central es que los objetos seleccionados tengan un significado personal y permitan representar la historia compartida con la mascota.